Vaya! es que no deja a ninguna sin pedestal. Confieso que también soy un fiel devoto de todas ellas y un admirador de todas sus virtudes.
A las diosas, lo que es de las diosas.
De nuevo me agrada, querido Gregorio.Un abrazo.
¡Santo cielo!, Don Goyo, ¡Minute Maid, en el Café de Ocata!, en vez de un vaso con un zumo de naranja, a poder ser roja, recién exprimida.Ya nada es como "antes"
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Ocurre con el derecho internacional lo que con la ley moral kantiana. Va bien en situaciones normales, pero cuando la realidad se pone brava...
Vaya! es que no deja a ninguna sin pedestal. Confieso que también soy un fiel devoto de todas ellas y un admirador de todas sus virtudes.
ResponderEliminarA las diosas, lo que es de las diosas.
EliminarDe nuevo me agrada, querido Gregorio.
ResponderEliminarUn abrazo.
¡Santo cielo!, Don Goyo, ¡Minute Maid, en el Café de Ocata!, en vez de un vaso con un zumo de naranja, a poder ser roja, recién exprimida.
ResponderEliminarYa nada es como "antes"