domingo, 18 de marzo de 2007

La eugenesia I

Dedicado a Nausicaa

Ese curioso personaje que fue el abuelo de Charles Darwin, el poeta Erasmus Darwin (1731-1802) fue el autor de Zoonomia, or the laws of organic life (1796). Estaba convencido de no hay misterios en la naturaleza, que todo puede ser explicado y, por lo tanto, todo debe ser explicado para el bien y el progreso de la humanidad. La justicia, virtud que veneramos con tanta pompa, no sería en última instancia más que una de las formas posibles de la “zoonomía”.

El término "zoonomía" no tuvo demasiado éxito. Sin embargo creo que podemos recuperarlo para nombrar los proyectos de naturalización absoluta del hombre y de la sociedad que abundaron en el siglo XIX al amparo de El origen de las especies. No creo que sea legítimo hacer de Charles Darwin un programador social. De hecho rechazó rotundamente el lamarckatismo de Marx (que le había dedicado, de forma entusiasta un ejemplar de El Capital). Pero lo cierto es que algunos de sus seguidores se empeñaron en transformar el evolucionismo biológico en evolucionismo social. Tal fue el caso de Francis Galton (1822-1911), gran admirador y primo de Darwin, y acuñador del término “eugenesia”. Concibió el proyecto de mejora genética de la especie humana mediante la sustitución de la selección natural por la artificial. Creía, por ejemplo, que la inquisición española había practicado una política antieugenésica con resultados desastrosos para el imperio español. El matemático socialista, Karl Pearson (1857-1936) acogió con entusiasmo las ideas de Galton e intentó darles coherencia matemática, llegando a la conclusión de que se podía elevar significativamente la inteligencia media de un pueblo controlando los apareamientos de sus miembros a lo largo de muy pocas generaciones.

Pearson escribió joyas como esta:

“La historia me muestra una única vía mediante la cual se ha gestado un estado avanzado de civilización: a saber, la lucha de la raza contra la raza, y la supervivencia de la raza física y mentalmente más apta” (Nacional Life from the Standpoint of Science).

El psicólogo frances Bidet se basó en los estudios de Galton y Pearson para desarrollar sus famosas escalas de medición de la inteligencia, que en los Estados Unidos dieron lugar al famosísimo test Binet-Terman, antecedente de las escalas de evaluación intelectual. Terman creía firmemente que con la ayuda de su test las autoridades podrían controlar a los indeaseables sociales, que, curiosamente coincidían con los que en su test eran definidos como “imbéciles”. Un imbécil era un sujeto al que su bajo cociente intelectual le incapacitaba para integrarse armónicamente en la sociedad. La idea conoció su forma científica más hiperbólica en los estudios de Lombroso (que defendía la existencia de un arquetipo físico criminal que aparecía como resultado de una regresión biológica a un estado anterior de la evolución humana) y su manifestación social más sangrienta con la biopolítica del fascismo.

Pero parece legítimo preguntarse si la tentación de la bio-política ha sido definitivamente exorcizada o si, por el contrario, aún nos tocará vivir de nuevo la tentación política de las bio-ciencias. ¿Será el bio-fascismo el sustituto futuro del fascismo nacional?

7 comentarios:

  1. aunque la biopolítica fascista llevó al extremo las consecuencias de la eugenesia, el hecho es que los primeros paises que aplicaron principios eugenésicos, básicamente la esterilización de ciertos grupos, en su legislación fueron estados unidos, y creo que algunosvpaises escandinavos, en los años 20. Fue la república de weimar que, al querer "modernizar" el país políticament, inauguró la legislación eugenésica.

    ResponderEliminar
  2. Gracias, rmf. Intentaré hablar de todo esto los próximos días (si es que me puedo desprender del chapapote navarro).

    ResponderEliminar
  3. Me ha gustado mucho su post , ejemplos de darwinismo social en la historia hay muchos , quizás el error esta en trasplantar conceptos meramente biológico a las ciencias sociales , se debe ser escrupuloso, habida cuenta de la facilidad de manipulación de estos conceptos que en la ciencia social , no nos engañemos , pierden su significado

    ResponderEliminar
  4. Te he leído. Provaré de hacer un post un poco digno para contestarte, pero me ha gustado lo que has dicho. Un saludo a todos los contertulianos y un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Me ha hecho pensar en Aldous Huxley y su "Mundo Feliz". Lo que a mí me pareció aterrador, sin duda a otros les mostró un amplio abanico de posibilidades.

    ResponderEliminar
  6. Quizá le resulte interesante esta reseña:

    http://www.psicothema.com/imprimir.asp?id=757

    ResponderEliminar
  7. Don Topo: Bien venido al Café de Oacata. He leído con interés la página que usted sugiere. La verdad es que es esta una cuestión en la que toda información es poca.

    ResponderEliminar

Una pedagogía sacramental

Me atreví, tras vencer no pocas dudas, a escribir el prólogo de este libro que viene a defender lo que podríamos llamar una pedagogía sa...