lunes, 17 de diciembre de 2007

La moral cortesana

Cuentan que, hacia el 361, el intelectual Aristipo se encontró con el filósofo Platón en la corte siracusana de Dioniso. Aristipo se dirigía al tirano de rodillas, con el convencimiento de que para ser oído por él necesitaba poner la boca en sus pies, que es donde tienen las orejas los tiranos. Platón, por el contrario, siempre habló de pie. Es bien sabido que Aristipo abandonó Siracusa con una bolsa de oro, mientras que Platón fue vendido por Dioniso como esclavo.

El tirano moderno no es necesariamente un hombre. Frecuentemente toma la forma de una multitud. De hecho al tirano moderno lo instituye como tal la moral cortesana del intelectual. El tirano moderno es el ídolo de la razón, sea cual sea su forma. Por eso no hay otro antídoto contra cualquier forma de tiranía que la libertad –efectiva y radical- de la teoría. Por el mismo motivo, no parece que estén prestando un gran servicio a la democracia liberal los filósofos que se dedican a hace pasar por textos filosóficos meros manuales de autoayuda. Los que actúan de esta manera se degradan inmediatamente a la condición de intelectuales orgánicos de una u otra tiranía. Claro que en una situación como la actual, en la que casi el 20% de los libros que se venden son manuales de autoayuda, ¿qué sentido tiene hablar de pie? Hallamos una respuesta a esta pregunta en la “Encyclopédie”, al tratar, precisamente, de la “moral cortesana”:

No obstante es quizás necesario que haya en la corte filósofos, como es necesario que haya en la república de las letras profesores de árabe, para enseñar una lengua que nadie estudia.

7 comentarios:

  1. Me acuerdo del Masa y poder, de Canetti. Una de los primeros fenómenos que aparecen con la masa es su adulación.
    Resultaría chocante, de no estar ya habituados, lo cuidadosas que son todas las figuras públicas, los políticos por supuesto los primeros, en no decir nada que a los oyentes les parezca una recriminación.
    Quizás por eso me caía tan bien la Thatcher, que ganó una elección tras otra diciéndole a los ingleses lo que había que hacer y no lo que hubieran querido oir.

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  2. ¡Y con qué olímpico desprecio la tratábamos por aquí! ¿Recuerda?

    Efectivamente, nuestros políticos están empeñados en tratarnos como menores de edad y nosotros estamos empeñados en darles la razón (condicionada, por supuesto).

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  3. Según lo que entendí, o somos tiranos de nosotros mismos o algún otro lo será.

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  4. Jaja jaja, juro que estoy poniendo todo el esfuerzo. Igualmente debo creer que no se trata de la ironía. Mi avance llega hasta el Crito. El Georgias es decididamente una obra de arte. Acabo de comprender lo que alguna vez menciono de Nietzsche. Si será persuasivo Sócrates que Callicles no pudo resistir la vergüenza.
    Igualmente, de haber seguido él mi primera impresión es que no habría podido resistir la paradoja del tirano. No se cuanto el amor fati resuelve esto.
    Llegue al Symposio y tengo la versión de Bernadete para leer y obviamente, volver a leer la edición del curso que él edito.

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  5. Aro: Efectivamente: El "Gorgias" es una obra de arte. Es una obra retórica sobre la retórica, en la que Platón demuestra conocer los recursos sofísticos mejor que nadie.
    Respecto a la vergüenza, recuerda lo que decía Aristóteles del hombre: que es el "animal de las mejillas rojas". La aparición de la vergüenza en el diálogo tiene para Sócrates/Platón una importancia decisiva: es la prueba de una contradicción.
    La edición del curso de Strauss sobre el Banquete por parte de Bernadete es muy, muy rica en detalles. Vemos a Strauss en acto, comentando los textos con una meticulosidad casi talmúdica.
    Espero tus impresiones.

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  6. La tiranía de los ignorantes, será? Abrazos.

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