lunes, 27 de agosto de 2007

Incierta gloria

Lo confieso como un dato de mi presente: leo cada vez menos ficción. No es que no me compre de vez en cuando alguna novela, pero acaban amontonándose sobre la mesa, mientras acudo a saciar mi curiosidad de intrigas a las páginas de un ensayo. Sin embargo, a veces sin saber muy bien cómo, una gran novela se cruza en mi camino y no me deja en paz. Se apropia de mi tiempo y de mi espacio y me hace prisionero de su intriga, de su paisaje intelectual y de su prosa. Es lo que me ha ocurrido este verano con la supuesta edición completa de una de las obras mayores de la literatura catalana contemporánea, la “Incerta glòria” de Joan Sales.

Normalmente no suelo dar a un libro un margen de piedad superior a las diez páginas. Tengo mucho que leer como para ir regalando indulgencias a autores que, digan lo que digan a los demás, conmigo permanecen mudos. Con Incerta glòria me ha ocurrido lo contrario: he tardado en cruzar el impresionante umbral de la “Confessió de l’autor”. Tanto que ya me la sé de memoria. Os la traduzco del catalán:

The uncertain glory of an april day… Todo devoto de Shakespeare conoce estas palabras –y si yo tuviera que resumir mi novela con una sola línea, no lo haría de otra manera.

Hay un momento en la vida que parece como si nos despertásemos de un sueño. Hemos dejado de ser jóvenes. Ya sabíamos que no lo podíamos ser eternamente; ¿y qué era ser jóvenes? Ma jeunesse ne fut qu’un ténébreux orage, dice Baudelaire; quizás toda juventud lo ha sido, lo es, lo será. Una tempestad tenebrosa atravesada por relámpagos de gloria –de incierta gloria-, un día de abril…

Un oscuro afán nos mueve durante aquellos años atormentados y difíciles; buscamos, conscientemente o no, una gloria que no sabríamos definir. La buscamos en muchas cosas, pero sobre todo en el amor –y en la guerra, si la guerra se nos atraviesa. Tal fue el caso de mi generación.

La sed de gloria se hace, en ciertos momentos de la vida, dolorosamente aguda; tanto más aguda es la sed cuanto más incierta es la gloria de la que estamos sedientos; quiero decir, más enigmática. Mi novela trata precisamente de atrapar algunos de esos momentos en algunos de sus personajes. ¿Con qué resultado? No soy yo quien lo tiene que decir.

Pero sé que mucho le será perdonado a quien mucho haya amado. En otro tiempo había más devoción a San Dimas y a Santa María Magdalena; es que no corría tanta pedantería como ahora y la gente no trataba de disimular con tesis, mensajes ni teorías abstractas el fondo apasionado que todos llevamos dentro.

Somos pecadores con una gran sed de gloria. Y es que la gloria en nuestro fin.

Barcelona, diciembre de 1956.

Y aquí estoy, enredado en la red de esta obra enorme, rememorando lo que consigo rememorar de mi propia sed de gloria, de cuando aún no sospechaba que mi destino -como el de la mayoría- era el de devenir un mero héroe trivial.


A las 21:00 completo el post con un par de datos:


1. Existe edición castellana, de Planeta

2. Algunos críticos tienen a Incierta gloria como la mejor novela sobre la guerra civil. No soy muy partidario de estas hipérboles, pero no seré yo quien los contradiga.


18 comentarios:

  1. Coincido en leer menos ficción cada día. Realmente no la leo.

    Fío poco de los que leyendo ficción la recomiendan.

    Tu post es, de todo, coincidente con lo que pienso.

    Coincido plenamente con la parte traducida que aportas.

    Leeré ficción, por una vez.

    Recuerdo de un poeta inglés, que no se quien era, un verso no se de donde, que conocí en traducción al castellano:

    Fueron jóvenes y esforzados
    y ganaron su gloria
    para nosotros...

    Era algo así.

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  2. Una forma de alcanzar pequeñas glorias es la que recomienda Charlie Kaufman en su guión de "El ladrón de orquídeas". Dice algo como que la razón por la que es bueno que algo te interese apasionadamente, es que reduce el mundo a un tamaño más manejable.

    No he leído "Incerta glòria", pero lo anoto en mi debe.

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  3. Una advertencia, Luis: son 764 páginas. Desde mi punto de vista, no le sobra ni una línea. Se trata de una obra que tiene su propia intrahistoria editorial y a la que Club Editor parece haber dado su forma definitiva. Su primera edición es del 56. La que yo manejo es la número 11.
    En cierta manera se trata de un "Viaje al fin de la noche" realizado por un hombre que no está dispuesto a creer que el fin de la noche no sea el comienzo del alba.

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  4. Arrebatos: Estoy dispuesto a convertirme en propagandista de esta novela.
    Otro párrafo (que explica un poco el texto del post), pag. 270: "Tot el país feia olor de farigola florida, de terra que surt d'una llarga hivernada; i nosaltres, tan joves i tan lliures, ¡amb la sensació que no ens havia calgut sinó venir al món per fer-lo canviar! ¿Qui ens hauria pogut posar la brida? ¡Tota la terra feia olor de farigola, de Pasqua de Resurrecció! Era la glòria d'un dia d'abril i aleshores no sospitaven que fos tan incerta; qui podia pensar-se que aquella alegria excitant acabaria cinc anys després en la més absurda de les carnisseries..."

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  5. Es muy difícil, por no decir casi imposible, encontrar una buena novela. Gracias por la recomendación, en mi próxima visita a Lérida la buscaré.

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  6. Jesús: Espero que la lectura no os decepcione. Pero si este es el caso, prometo sufragar una parte de vuestra decepción (la cantidad exacta será objeto de negociación).

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  7. Un gran libro, habrá que releerlo ya que creo que las ediciones recientes recogen una versión más completa que las anteriores. Sales fue un personaje muy particular. Más recomendable aún en estos tiempos de memoria histórica reduccionista.

    Me pasa lo mismo con las novelas, últimamente, muchas me decepcionan. Será aquello de 'me sé todos los cuentos'???

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  8. Gregorio, gracias por la recomendación. Siempre estoy a la caza de buenos libros.
    Saludos ;)

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  9. Pues no sé por qué no os gusta la novela, así, en general. Hay grandes obras. Yo ahora mismo estoy con la última de la trilogía de Deptford, "El mundo de los prodigios", de Robertson Davies. Una maravilla. En fin, cada cual con sus gustos.
    Saludos.

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  10. Júlia: efectivamente, la última edición, además de recoger "El vent de la nit" como continuación de "Incerta glòria", supone -parece- una revisión considerable de las ediciones anteriores.

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  11. ¿Leyeron "El Rompimiento de Gloria"?

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  12. Gabriela: Debe ser que nos estamos convirtiendo en viejos insolentes. Me pasa lo mismo con el cine. La ingenuidad perdida no perdona las escenas demasiado previsibles ni los diálogos manidos. Todo parece ya visto (o casi todo). ¡Ya lo ves: nada impropio de un cascarrabias! Me voy a corregir un poco: Salvo de la quema con todos los honores a Wong Kar-wai, aunque sólo sea por los cuellos de sus actrices.

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  13. Tumbaito: No, no la he leído. Ni tan siquiera sé quién es el Marqués de Tamarón. Espero tus informaciones.

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  14. los sueños de la razón2:47 p. m., agosto 28, 2007

    Gregori, te iba a decir que perseverases, que vale la pena, pero ya veo que no va ser necesario. Leí Incerta Glòria hace muchíiiiiisimos años y aún la recuerdo como una de esas novelas que lamentas que se haya acabado. No conocía la edición de la "versión completa". Gracias por la información, igual me sirve para recuperarla y volverla a leer.

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  15. zryrYo también soy vieja, Gregorio, pero no insolente...(por cierto, no creo que sea la palabra más adecuada para definir lo que comentas que sientes). Tampoco creo saber todas las historias (o preverlas), como algún otro u otra comenta por acá.
    No sólo Won Kar Wai (que también me gusta mucho) hace buen cine hoy día, pero este es otro tema.
    Tal vez por eso me llevo mejor con gente joven, porque estas opiniones de 'yo ya no me ilusiono con esto o aquello' me ponen de los nervios.
    Abrazos.

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  16. Con Gabriela: por vieja también, pero sobre todo por Davies. Acabo de descubrirlo (he acabado "el cinquè en joc"). Me reconcilio con el placer de la novela. ¡Qué protagonista!

    Lola

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  17. Gabriela, Lola: Releo lo que he dicho. Parece un poco pedante por mi parte, como si fuera de "sobrao". Y quizás simplemente es que no he tenido suerte con las novelas últimas que he intentado leer. En cualquier caso, que quede clara mi envidia hacia vosotras dos.

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