miércoles, 29 de agosto de 2007

Pobres chicas, las que tienen que servir.

Esta es buena: “Con un hombre –ha declarado Rosa Regás a EFE tras su forzada dimisión de su puesto de Directora de la Biblioteca Nacional- no se habrían atrevido a esta operación de acoso y derribo, haga lo que haga una mujer siempre es para mal. Lo mismo lo hace un hombre y es para bien".

Dejemos de lado cómo se tomará estas palabras la vivepresidenta. Lo que objetivamente significan es que el ministro de cultura, que ha empujado sin demasiadas complacencias a Rosa Regás al precipicio de esta decisión, es (por lo que parece) un machista, un cobarde y un gallina que sin hacer caso al esplendor de la gestión de la directora de la Biblioteca Nacional, la ha fulminado haciendo caso de las críticas que se han dirigido contra ella por el mero hecho de ser mujer.

Fíjense ustedes si tengo buena fe que hasta estaba dispuesto a creerme a esta mujer si, a continuación, se hubiese lamentado de cómo viene sufriendo el desprecio masculino desde su juventud. Podría haber aducido, perfectamente, aquel grito de guerra de la “gauche divine” barcelonesa, que no era “¡Muera Franco!” o cualquier otro que pudiera cabrear a la policía, sino el mucho menos épico “¡Rosa Regás, qué buena estás!”. ¿Por qué no se queja de que esta fue la primera persecución machista de la que fue objeto en su vida, por mucho que los acosadores verbales fueran un Carlos Fuentes, un Gabriel García Márquez, un Carlos Barral o un Vázquel Montalbán? ¿Por qué nadie (que se sepa) se dirigió a su hermano Oriol, el del Bocaccio, templo de la progresía lustrosa barcelonesa, de esta misma manera? Está clarísimo: ¡Porque era hombre!

Esa actitud de blindarse tras la propia condición femenina para proteger la incompetencia es indigna siempre, pero es indignísima si quien se quiere proteger tras un sofisma tan burdo es la ex Directora de la Biblioteca Nacional nombrada por un gobierno que se jacta (o se jactaba) de hacer de la paridad un criterio moral preferible a cualquier criterio de eficiencia.


Y ahora la frase del día de “Incerta glòria”, que nada tiene que ver con lo anterior, pero así le doy un poco de altura al post:
“Quizás la pasión es un misterio de crueldad. ¡No hay placer comparable al de hacer sufrir al ídolo para vengarnos de la adoración que nos inspira”

Una pérfida máquinaria totalitaria

"Es casi imposible haber pasado por las Brigadas Internacionales de España, que eran una pérfida maquinaria totalitaria, y salir libre...