lunes, 4 de septiembre de 2006

Jerusalén y Atenas

Yves Klein, "Journal d'un seul jour, dimanche 27 novembre 1960"

Sostiene Leo Strauss repetidamente a lo largo de su obra que Occidente es el fruto de una tensión irresuelta e irresoluble entre Jerusalén y Atenas. No habría manera de resolverla sin agostar el alma occidental.

Ni es posible refutar la revelación (y la subsiguiente convicción de que la felicidad humana consiste en la obediencia a Dios) ni es posible refutar a la razón (y a la subsiguiente convicción de que la felicidad humana consiste en la libre investigación).

Joel Tauber, "Searching for the Impossible: The Flying Project", 2003

¿Quién debe dirigir a quién, la religión a la filosofía o la filosofía a la religión? “Esta es la cuestión: si los hombres pueden adquirir el conocimiento del bien, sin el cual no pueden guiar sus vidas individual y colectivamente con los únicos esfuerzos de su razón, o si dependen para este conocimiento de la revelación divina: Guía humana o guía divina. Tertium non datur”. No se puede ser filósofo y teólogo ni una tercera cosa en la que el conflicto entre filosofía y teología pueda resolverse. Evidentemente este conflicto sólo se podría resolver si fuera posible hallar un terreno neutral, equidistante tanto de la teología como de la filosofía.

Según la Biblia el principio de la sabiduría es el temor al Señor; según los filósofos griegos, el principio de la sabiduría es la admiración. De manera que estamos obligados desde el principio a hacer una elección”.

Entre los straussianos, incluso entre los más antiguos discípulos de Strauss, nunca hubo unanimidad a la hora de establecer la fidelidad del maestro: ¿Estaba con Atenas o con Jerusalén? En cualquier caso para él (como para Halevi, de quien nunca se apartó en esta cuestión) el filósofo genuino nunca puede llegar a ser un converso genuino a ninguna religión.

El hombre que inició esta cuestión fue Nietzsche”, escribió Strauss, remitiendo a las palabras de Zaratustra en “De las mil metas y de la única meta

23 comentarios:

  1. Yo, sin embargo, admiro a Dios y temo a la ciencia. Debe ser que soy rara o que es la ciencia la que me da de comer...

    ResponderEliminar
  2. En clave ierosolomitana... estamos entrando en el 'sancta sanctorum' de la sabiduría...

    ResponderEliminar
  3. No puedo presumir de filósofa, sin embargo, mi convicción religiosa es casi nula...Debe haber quedado algún hilo suelto en la cuestión de los grandes pensadores.

    ResponderEliminar
  4. No he leído directamente Strauss; ¿considera que esa misma tensión irresoluble enriquece a Occidnete, supongo?
    En cualquier caso está claro que esa tensión es Occidente; no otra cosa refleja, por ejemplo, la argucia medieval de la "doble verdad", que no tenía nada de doble, claro.

    De todos modos, mi posición: hay un fondo irracional terrible en el ser humano que prefiero que sea encauzado por una teología lo más respetuosa posible con la filosofía. Dando un vistazo a los distintos movimientos herejes (los cátaros mismos, tan santificados ahora por la moda), la verdad es que ofrecen un panorama desolador.

    Lola

    ResponderEliminar
  5. Si, Lola, Strauss está convencido de que esa es la riqueza de Occidente. Ahora bien esta tensión es de una gran complejidad y por lo tanto puede ser visa de muy diferentes maneras. Cuando pìensa en Jerusalén Strauss tiene en mente sobre todo la Ley y la obediencia a la ley. Sin esta obediencia y sin la fe en la ley (que siempre es nuestra, de mi comunidad, de mi tierra, y por eso es buena) no hay comunidad posible. Cuando piensa en Atenas piensa en algo que traciende toda ética, en la interrogación filosófica. Atenas es el sacrilegio que la ley nunca debe pensar ni tan siquiera como posible. Jerusalén no es, por lo tanto, el cristianismo, sino el judaísmo, es la Torah. El cristianismo es una religión realmente muy extraña, porque considera que por encima de la ley está el amor. El dios cristiano manda amar y en ese amor él se hace presente; el dios judío (y el musulmán) manda obedecer a la ley, y esa ley es Su presencia (Strauss dixit).

    ResponderEliminar
  6. Confieso mi falta de sutileza en este tema, pero justamente por eso me preocupa: el tema, no tanto yo. Causa asombro pensar que un Dios local y privado fuera a convertirse en un Dios universal. Esa, entiendo que es la primera contradicción de Jerusalén. El Dios de los judios no estaba pensado para la universalidad, ni siquiera tamizado por el cristianismo, en el que el amor y por lo tanto el bien y la bondad(no la ley) establecían el terreno de juego.
    El Dios de Jerusalén no es bueno, es justo y ser justo entraña que su justicia puede no ser compartida, y no tenga derecho a apelación, lo que saca a primer término la figura del tirano. Me llama la atención pensar que en el cristianismo las figuras preferidas por los creyentes son las humanas de Jesús y María y no la del Dios cruel que entrega a su hijo a los hombres y no se conmueve ante su sufrimiento (lo mismo que hace con la humanidad). Entonces, ¿a que llamarle Padre?
    Ante tanta contradicción y una enorme falta de fe (no en el amor sino en el dios Creador), me inclino por Atenas.
    Me pregunto por el cristianismo sin Pablo, en cuyo caso tal vez estaríamos hablando doblemente de Jerusalén, pero totalmente alejada de estos presupuestos.
    Creo que me he ido por los cerros de Úbeda, que son un lugar donde hay un montón de gente deambulando y hablando solos por el extenso paisaje. Los conozco bien.

    ResponderEliminar
  7. Para situar un poco la cosa. Posiblemente Leo Strauss está pensando en Nietzsche, pero la dicotomía la toma (aunque él nunca lo diga yo lo supongo) de un místico ruso asombroso llamado Lev Shestov, que publica en 1937 un libro titulado precisamente "Atenas y Jerusalén" que comienza así: "La oposición fundamental entre la filosofía bíblica y la filosofía especulativa se muestra de una manera particularmente llamativa cuando colocamos las palabras de Sócrates: 'El bien supremo del homre es dialogar todos los días acercade la virtud' (o las de Spinoza: 'Gaudere vera contemplatione' -'alegrarse en la verdadera contemplación'-), frente a las de san Pablo: 'Lo que no nace de la fe, es pecado'".
    Pero, ¿Pablo es judío o cristiano? Yo nunca lo he tenido claro. Tiendo a pensar que ni unca cosa ni la otra, sino ambas.

    ResponderEliminar
  8. "Atenas y Jerusalén" es el dilema de un escolar judío (Leo Strauss), aunque encierra el meollo de toda la historia de la filosofía, y la deriva de occidente desde sus orígenes teológicos.

    Es un falso dilema, y no se resuelve, en mi opinión, en favor de la especulación "etsi deus non daretur", 'como si dios no existiese'.

    Yo sostengo que en los grandes pensadores griegos (Platón y Aristóteles) no hay distinción posible de filosofía y teología. Esa diferencia aparece después, tal vez con los primeros apologistas cristianos (¿tal vez con Pablo de Tarso, como apunta Luri?) y ha desembocado en el ateísmo de occidente.

    Pero no cometamos la falacia "post hoc, propter hoc". En ningún lugar está dicho que la sabiduría (mejor que filosofía) deba desprenderse de los elementos míticos, devocionales, confesionales, o como queramos llamarlos.

    La belleza imperecedera del diálogo Fedón, que a muchos lectores les ha llevado a leerlo y reerlo maravillados sin pausa, es la inefable alternancia de argumentos racionales y de fe. Para mí es un bello ejemplo de que no se puede hacer filosofía sin creencia, admitiendo que el ateísmo es tan "creyente" como el teísmo opuesto.

    ResponderEliminar
  9. "Atenas y Jerusalén" de Lev Shestov puede consultarse, en traducción al inglés, en este sitio:

    http://shestov.by.ru/aaj/aj_0.html

    No tengo idea de que esté traducido al castellano, así que éste es el momento para proponerlo.

    ResponderEliminar
  10. Mi firme protesta, Joaquín: Leo Strauss no es "un escolar judío". Es uno de los grandes filósofos políticos del siglo XX.

    ResponderEliminar
  11. Joaqu´n, ¿conocías a Shestov? Sería magnífico ayudar a difundir por aquí un pensamiento tan intenso como el suyo.

    ResponderEliminar
  12. Mea culpa, no, no conozco a Shestov, aunque para eso estamos aquí, para desasnarnos.

    Por cierto, me encuentro googleando que el prólogo sí que ya está traducido al castellano, en 2005, y se puede leer on line:

    http://www.nuevarevista.net/2005/febrero/nr_articulos97_4.html

    ResponderEliminar
  13. Me pregunto ¿no está Strauss centrando toda la atención de lo que fue laCultura de Occidente, en el compadreo "lo griego-lo judío", para así deslucir o pasar a un segundo plano "lo cristiano y lo islámico?.

    Me pregunto otra cosa ¿conoció Strauss las dos formas de Naturaleza que tenían los griegos?

    Me pregunto más, ¿supo Strauss que Atenas está impregnada de fe (no judía) y Jerusalén está impregnada de razón (no griega)?

    Me sigo preguntando, ¿pensó Strauss alguna vez, que lo que entendemos por ciencia moderna y por extensión la Ilustración o la Modernidad, se debe tanto a Atenas como a Jerusalén?

    ResponderEliminar
  14. Y aún diría más como los Dupont&Dupont (Hernández&Fernández) ¿imaginó Strauss, tan siguiera, con la hipótesis de que el término griego "Physis", fuera más judía que propiamente griega?

    ResponderEliminar
  15. Una figura como la de Job es impensable en Atenas, así como un Demócrito es impensable en Jerusalén. Pero esto no es lo relevante. LO relevante es que Jerusalén cree en el relato, en la coherencia, en la providencia. Atenas es capaz de poner en duda el sentido del sentido. En la biblia no hay una palabra que traduzca la phýsis griega.

    ResponderEliminar
  16. Don Gregorio. No es necesario traducir "physis" al hebreo para que sea un concepto no específicamente "judío" pero sí esencislmente judío. Hubo más de un Demócritos en Jersualén (y algunos fueron excomulgados, otros prefirieron jugar a las divinanzas).
    Strauss y nosotros, los filósofos, deberíamos saber traducir correctamente el concepto de "physis" pues como digo ese concepto phuseo de la physis es genuínamente y genésicamente bíblico. Y sino me cree pregínteselo a los que padecen de enfisema.

    ResponderEliminar
  17. Don Henri: Acudo en su ayuda: ¿Cuál es el término hebreo equivalente a la phýsis griega?

    ResponderEliminar
  18. La Molly tiene un physema negruzco y su raíz sin embargo es blanca. ¡Esa podría ser la traducción!
    Don Gregorio, ya lo sabe usted! sople un poco y piense un deseo. Ru.mie un poco hombre!!

    ResponderEliminar
  19. Si fueramos anathémicos, podríamos hace run chiste malo y decir que la Naturaleza es una flatulencia que se le escapó a D-os.

    ResponderEliminar
  20. No me haga trampas, don Henri, yo no hablo de la naturaleza, sino de la phýsis griega en su sentido de arkhé, de donde surgen los dioses y los hombres.

    ResponderEliminar
  21. No le hago trampas, por Dios!. El Demiurgo platónico del Timeo "emfisea" la fysis (la hincha)pues la Physis es =Soplo y el soplo=Pneuma, del mismo modo que el aliento de Dios (Ruah=Pneuma) activa el kosmos y se retira.
    En su retirarse, estamos ante la PHysis griega.

    ResponderEliminar
  22. ¿O es que el amigo de Strauss, un tal Sgolem, no es judío?

    ResponderEliminar
  23. ...decía usted: "Demócrito es impensable en Jerusalén..Yo le decía hay más de un Demócrito en Jerusalén...

    Scholem en su "La cábala y su simbolismo", SigloXXI editores,12ª edición, pág.84, dice:

    "Para terminar, no estaría de más observar que esta concepción profundamente naturalista de la esencia original de la Tohra, nos recuerda en parte a la teoría atómica de Demócrito. Es sabido que el concepto stoijeon..."

    Ese "no estaría de más" de Scholem es realmente impresionante cuando uno se para a pensar en el inconsciente del pobre Scholem.

    ResponderEliminar

De límites y afectos

 En El Subjetivo: Los límites en los tiempos del giro afectivo.