domingo, 19 de febrero de 2012

Melancólico el Cáucaso bosteza

Así describe Calderón de la Barca la entrada de una cueva, en una comedia más que interesante, La estatua de Prometeo

... la funesta boca
de una entreabierta roca,
por donde con pereza
 melancólico el Cáucaso bosteza.

4 comentarios:

  1. Lasciate ogni speranza voi ch'entrate; me ha venido a la memoria este famoso tópico, de primeras, nada más leerle. Bomarzo en Viterbo, a 90 kms de Roma. Honrado de su visita.

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    1. Conozco Bomarzo, me fotografié, como es de rigor ante su abierta boca y bajé hasta el lago del Averno. Eso sí, nunca abandoné por completo la esperanza.

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  2. La crítica hidráulica, a la que tan aficionados somos los filólogos, advierte enseguida en este suave discurrir del verso calderoniano, el barroquísimo retortijonado de la Fábula de Polifemo y Galatea, del más conceptual que culterano D. Luis de Góngora:
    De este, pues, formidable de la tierra
    Bostezo, el melancólico vacío
    A Polifemo, horror de aquella sierra,
    Bárbara choza es, albergue umbrío
    Y redil espacioso donde encierra
    Cuanto las cumbres ásperas cabrío,
    De los montes esconde: copia bella
    Que un silbo junta y un peñasco sella.

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    1. ¡Magnífico!
      Efectivamente, el verso calderoniano cuando quiere es bailable a ritmo de vals. En este caso me parece que cuidó especialmente que discurriera armoniosamente, porque la comedia se representaba en el Alcázar. Sin embargo, y por eso forma parte del selecto club de los grandes-grandes, incluso en esta comedia, Calderón suelta de vez en cuando cosas tremendas, de esas que hay que volver a leerlas para creérselas.

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