miércoles, 28 de febrero de 2007

El síndrome de Prometeo

En el llamado “Apéndice de Perotti” se recoge una fábula de Fedro (15 a.C. – 55 d.C.) titulada “De la verdad y la mentira” que no tiene desperdicio:

Antiguamente, Prometeo, modelador de una nueva generación,
con sutil esmero dio forma a la Verdad
para que pudiera administrar justicia entre los hombres.
Llamado de pronto por el mensajero del gran Júpiter,
confió su taller al falaz Engaño,
al cual había admitido recientemente como aprendiz.
Entusiasmado éste con su trabajo, con el tiempo que dispuso
modeló con sus hábiles manos una estatua de igual rostro,
de las mismas proporciones y semejante a la otra en todos sus miembros.
Cuando ya casi la tenía perfectamente terminada, le faltó barro para hacer los pies.
Volvió el maestro; el Engaño, turbado por el miedo,
se sentó rápidamente en su sitio.
Admirado por tan gran similitud, Prometeo
quiso que se viera la superioridad de su propia obra.
Así pues introdujo las dos estatuas a un mismo tiempo en el horno.
Una vez completamente cocidas e infundido en ellas el soplo de la vida,
la sagrada Verdad avanzó con paso sosegado;
por el contrario, la figura mutilada quedó clavada en el sitio.
Por eso la falsa imagen, que era el producto de una obra furtiva,
recibió el nombre de Mentira.
Estoy de acuerdo con los que dicen que no tiene pies.

Algunos estudiosos piensan que en esta fábula de encuentra el origen de la antigua leyenda del Golem. En 1812 fue recuperada por Joachim von Arnim en su Isabel de Egipto. Pocos años más tarde, en 1816 un selecto grupo de ingleses que se encontraba en Suiza, a orillas del lago Léman, entretuvo su ociosidad leyendo en voz alta, al calor del fuego, las historias de un libro titulado Fantasmagoriana. Entre ellas se encontraba una versión del relato de von Arnim. Aquella misma noche uno de los presentes, Mary Shelley comenzó la redacción de su Frankenstein o el Moderno Prometeo.

Otras versiones del golem son las de E.T.A. (Los secretos, de 1820), U.D. Horn (Der Rabbi von Prag, de 1842) y, por supuesto, la de Gustav Meyrink (Der Golem, 1915) que fue llevada al cine en 1920 por Wegener.

Y en esas estamos, empeñados en crear seres superiores a nosotros. En cierta forma ya lo hemos conseguido. Hasta comienzos del siglo XX aún era creíble que el hombre fuera la medida de todas las cosas. Hoy no. Hoy el hombre es un ser medido por sus aparatos. De ahí que Günter Anders haya descrito a nuestra cultura por su “síndrome del complejo de Prometeo”: es el que estamos comenzando a sentir al contemplar las soberbia de nuestras máquinas.

13 comentarios:

  1. "L'educació imperant en aquest espaci dóna cada dia menys importància a les humanitats, a les idees generals, a la cultura autèntica, i dóna la màxima importància als coneixements pràctics, a la mecànica, a la física i a la química, que atés l'estat dels centres d'ensenyament, no són més que coneixements recreatius i extremadament primaris. [...] El món que s'està formant, tenint en compte el sentit que té l'educació en aquest moment, en aquest país, serà, socialment, un món horripilant, sense cap gràcia, sense cap gust, pesat i d'un avorriment plumbi i oceànic. Serà el món dels tecnócrates, desl tecnòcrates dels papers, de les estadístiques (generalment falses), de la irrealitat". Josep Pla.

    Extraído de "De la inexistencia de España" de Juan Pedro Quiñonero, pág. 354. En su análisis, menta a Walter Benjamin, Paul Klee...

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  2. La misma construcción del individuo en sí mismo en el ámbito personal, o la del individuo correcto según parámetros por el individuo social, no es sino un esfuerzo prometéico. No creo que sea necesario construir al monstruo o al Golem de barro que recorre las calles de Praga, basta vernos a nosotros mismos, construcciones de nuestros esfuerzos e imaginación.
    La gran metáfora del ser humano es su capacidad para autocrear el modelo y copiarlo/copiarse. Un monstruo de Frankenstein creado por él mismo supera a la historia de Prometeo en el hecho simple de que el autor y el receptor son el mismo monstruo. Y entiéndase que utilizo la palabra monstruo por necesidades de lenguaje.

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  3. Claro: la verdad avanza con paso sosegado. Cargada de razón, pero sin arrollar.
    El texto de Pla que nos trae Maty, como el texto de Mann hace poco. Destaco de Pla "l'avorriment plumbi i oceànic". El aburrimiento que se percibe en las aulas, por ejemplo; el aburrimiento de alumnos y de profesores, como si no hubiese una cultura auténtica de por medio.

    Lola

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  4. oiga usted Luri
    me tiene que aclarar unas cosas sobre la figura de Momo, que me tienen muy intrigada por dos puntos:
    1. El de Atena-arquitecta
    2. El de Efesto modelador de hombres (¡¡!!!)

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  5. me he dejado una H en Hefesto, y un por favor al principio.

    sumimasen.
    domo arigatou gozaimashita

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  6. Un regalito
    el Golem versión japonea

    http://www.youtube.com/watch?v=GV1pyICsR6M

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  7. Maty: Ocurre, además, que intentamos perseguir el progreso tecnológico (cosa, sin duda importante) aunque sabemos que nunca lo alcanzaremos, mientras que eso inmemorial, eterno, estable (un Homero, por ejemplo) está relegado precisamente por intemporal.

    ¡Qué grande es Pla!

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  8. Luis: En realidad el auténtico monstruo es el doctor Frankenstein. Respecto a su criatura no sabemos ni su nombre. Sin embargo popularmente se ha apropiado del nombre del creador y con él arrastra una culpa que no es suya. ¿No es curioso?

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  9. Discrepo de Gregorio

    Hoy en día la Cultura tiene claramente dos vertientes muy definidas. Aquella persona que cojea en una de ellas no puede definirse como verdaderamente culta.


    Hay que volver al ideal del hombre renacentista, dentro de lo posible, estando abiertos a todo el Conocimiento.

    La Técnica es importante, pero lo verdaderamente importante es el conocimiento científico, su metodología, su búsqueda incansable de la verdad, atendiendo a los datos y hechos, objetivando. Desde el rigor y la búsqueda continua de la excelencia.

    Quiñonero no deja de darle vueltas a esa dicotomía en su obra maestra antes citada, renegando de la Técnica, obviando lo realmente importante: la Ciencia.

    Resumiendo, lo importante, lo verdaderamente importante, es tener la capacidad del autoaprendizaje, del esfuerzo intelectual. Ese es el gran debe de nuestro desastroso sistema educativo.

    Muchas veces me defino como una esponja, porque intento absorber conocimiento de todo tipo.

    Suele pasarme que cuando un tema lo tengo bastante trillado, me aburro y necesito aprender en otro campo.

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  10. Celia:

    Respecto a Hefesto: el auténtico modelador de hombres es Prometeo, pero desde antiguo las figuras de Hefesto y Prometeo se confundieron. Posiblemente Prometeo fuera un dios anterior a Hefesto. En algunas versiones Hefesto modeló a Pandora con barro, en otras la diseñó como un mecanismo de alta precisión.
    Como sabe usted, pocos temas me interesan más que este, así que pregunte, que hasta donde sea capaz, intentaré ayudarla.

    Respecto a la relación entre Atenea y Momo, me imagino que ya está usted al tanto de una antigua fábula de Esopo titulada "Zeus, Prometeo, Atenas y Momo", que dice lo siguiente: "Zeus hizo un toro, Prometeo un hombre, Atenea una casa, y llamaron a Momo como juez.
    Momo, celoso de sus obras, empezó a decir que Zeus había cometido un error al no colocar los ojos del toro en los cuernos, a fin de que pudiera ver dónde hería, y Prometeo otro al no suspender el corazón del hombre fuera de su pecho para que la maldad no estuviera escondida y todos pudieran ver lo que hay en el espíritu. En cuanto a Atenea, que debía haber colocado su casa sobre ruedas, con objeto de que si un malvado se instalaba en la vecindad, sus moradores pudieran trasladarse fácilmente.
    Zeus, indignado por su envidia, arrojó a Momo del Olimpo".

    La moraleja es que "cualquier obra que se haga, por más perfecta que parezca, siempre alguien encontrará alguna razón para criticarla. Así que nunca nos desanimemos por lo que juzguen de nuestras obras; nunca faltará quien le encuentre defectos".

    Momo es un dios (o diosa) muy curioso y personifica al sarcasmo. Cuando la Tierra estaba fatigada por el peso de tanto hombre y ya no podía aguantar más, los dioses decidieron hacer una limpieza general. Zeus pensó en eliminaciones masivas. Momo, más sutil, le sugirió que engendrase a Helena.

    Respecto a Atenea: Era considerada, especialmente en Atenas, como diosa de la razón y las artes (es decir, de la tecnología)y protegía especialmente a las tejedoras. Presidió también la construcción de la nave Argo. No conozco de dónde pudo sacar Esopo la imagen de una Aenea arquitecta, pero seguro que no se la inventó. En cualquier caso como diosa de las "tekhnai" era protectora, como he dicho de las distintas artes. Y "tekhne" parece que tiene su origen en la raíz indoeuropea "tekp-" que significa algo así como la acción de entrecruzar maderas para hacer una casa.

    Por si está intereada: POKORNY, J., “Indogermanisches Etymologisches Wörtebuch”, Berna/Munich, 1959, p. 1058.

    Relacionado con la raíz “tekp-“ existe en griego la palabra “tekton”, que significa en sentido restringido carpintero o ebanista, y en sentido amplio, obrero o artesano en general.
    Y me imagino que le sonará la palabra "arkhi-tekton".

    ¿Satisfecha?

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  11. Claro, Luri, por eeso he escrito "el monstruo de Frankenstein" y he hecho la aclaración sobre el uso de la palabra mosntruo.
    Quisiera añadir que la visión de un moderno soldado en batalla en el desierto, por ejemplo, es un modelo prometeico, cubierto como va de su visión infrarroja, su chaleco anti balas, sus equipos de supervivencia, etc.
    Somos los constructores de nuestro propio monstruo y para ello usamos del I+D, o sea, investigación y desarrollo, pensamiento y técnica, evolución al fin y a al cabo.

    El hombre del renacimiento, no perdamos esto de vista, se pirraba por la técnica que pudiera tener a su alcance. Era el hombre de la modernidad.

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  12. si si
    esto...atenea, arquitecta.

    sólo necesitaba verlo escrito.

    me cae bien Momo.

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