viernes, 2 de febrero de 2007

Pedagogía negativa

“Siempre y cuando guardasen silencio, los estudiantes [de la Universidad de Chicago] podían asistir a seminarios avanzados. Matricularse con Leo Strauss: ‘Damas y caballeros, buenos días. En esta clase no se mencionará el nombre de …, que por supuesto es estrictamente incomparable. Ahora podemos ocuparnos de la República de Platón”. “Que por supuesto es estrictamente incomparable.” Yo no logré captar el nombre en cuestión, pero aquel “por supuesto” me hizo sentir como si un rayo luminoso, frío, me recorriese la espina dorsal. Un amable postgraduado escribió el nombre para mí al terminar la clase: un tal Martin Heidegger. Corrí a la biblioteca. Esa noche intenté hincarle el diente al primer párrafo de Ser y tiempo. Era incapaz de entender incluso la frase más breve y aparentemente directa. Pero el torbellino ya había comenzado a girar, el presentimiento radical de un mundo absolutamente nuevo para mí. Prometí intentarlo una vez más. Y otra. Ésa es la cuestión. Llamar la atención de un estudiante hacia aquello que, en un principio, sobrepasa su entendimiento, pero cuya estatura y fascinación le obligan a persistir en el intento.”

George Steiner, Errata, Siruela, 1998, pp 64-65.

Según Anne Norton (Leo trauss and the Politics of American Empire, Yale University Press, 2004) Strauss defendía que un profesor debe impartir sus clases pensando que entre sus alumnos hay uno más inteligente que él y otro más virtuoso.

6 comentarios:

  1. Y en verdad funciona. Cuando algo se me ha atragantado he mirado a mi alrededor y he visto que era moneda corriente en otros a los que yo respetaba, así que he insistitdo e insistido. me pasó con Nietzche y con Camus, cuando poco más que adolescente emtré en ellos de la mano de otras lecturas. Y me pasa aún (y mucho) con otros, Heidegger, por ejemplo. Realmente llego a la conclusión de que todo autor y su libro (que en el momento de leer son la misma cosa) se me resisten siempre. Hasta necesito, al releer a Ortega. leer párrafos más de una vez.
    Ese es justamente el placer a que me refería cuando contesté eñ otro día a tu cuestión en mi blog sobre la sabiduría. ERl placer es el esfuerzo, el descubrimiento, la interjección final, "jod..." cuando respiras aliviado.
    Si saber fuera fácil y entender una nimiedad, creo que me dedicaría al poker.

    ResponderEliminar
  2. Disculpen la indiscrección pero creo que estos títulos podrían interesarles por lo leído aquí:

    STRAUSS
    http://www.katzeditores.com/fichaLibro.asp?IDL=4

    MEIER (STRAUSS)
    http://www.katzeditores.com/fichaLibro.asp?IDL=14

    VOEGELIN
    http://www.katzeditores.com/fichaLibro.asp?IDL=16

    KELSEN:
    http://www.katzeditores.com/fichaLibro.asp?IDL=15

    Saludos cordiales,

    Juan Pablo Díaz
    Katz editores

    ResponderEliminar
  3. Juan Pablo Díaz: Me parece magnífico que te pases por aquí para hacer publicidad de los libros que editas (aunque me temo que su Strauss viera que lo pones al lado de Kelsen, le daba un pasmo). Lo que ya no me parece tan bien es que desaproveches la ocasión para responder a la crítica que hice en su momento a la, en mi opinión, muy deficiente edición en español del libro de Heinrch Meier, "Leo Strauss y el problema teológico-político": La segunda dirección que apuntas.

    Ya que has sido tú quien ha llamado a esta puerta, me gustaría que me explicases por qué has mutilado el texto original de Meier. Todo el apéndice, interesantísimo, de la edición original ha desaparecido en vuestra edición. ¿O es que no lo sé encontrar? Igualmente, entonces, soy incapaz de encontrar el capítulo III, íntegro, de la edición de Meier, titulado "What is political theology?"

    Mientras no reciba tus explicaciones, me vas a permitir que, desde El Café de Ocata, aconseje a los interesados en la génesis del pensamiento de Strauss (y me consta que hay varios) que consulten la edición original:
    Heinrich MEIER, "Leo Strauss and the Theologico-Political Problem", Cambridge UP, 2006.

    ResponderEliminar
  4. Me ha Encantado... aunque del impronunciable creo recordar que ya se habló hace unos quince o veinte días aquí

    Otro beso
    KSNDR

    ResponderEliminar
  5. "El Impronunciable", doña Kasandra, es el Guadiana de El Café de Ocata.

    ResponderEliminar

El landismo dramático

El landismo dramático, en El Subjetivo.