lunes, 9 de abril de 2007

El hombre que rió dos veces en su vida

"Los viajes de Gulliver" fue publicado anónimamente en 1726. Consta de cuatro libros, pero el último, "Gulliver en el país de los Houyhnhnms", no suele incluirse en las ediciones infantiles porque asusta un poco la mordacidad del autor, que parece preferir la compañía de los caballos a la de los humanos.

“Viaje al país de los Houyhnhnms”:

“Gozaba perfecta salud del cuerpo y tranquilidad de espíritu; no experimentaba la traición o la inconstancia de amigo ninguno, ni los agravios de un enemigo disimulado o descubierto. No tenía ocasión de sobornar ni adular para conseguir el favor de personaje ninguno ni de su valido. No necesitaba defensa contra el fraude ni la opresión; no había allí médico que destruyese mi cuerpo, ni abogado que arruinase mi fortuna, ni espía que acechase mis palabras y mis actos o forjara cargos contra mí por un salario; no había allí escarnecedores, censuradores, murmuradores, rateros, salteadores, escaladores, procuradores, bufones, tahúres, políticos, ingenieros, melancólicos, habladores importunos, discutidores, asesinos, ladrones, ni virtuosi, ni adalides, ni secuaces de partido, ni facciones, ni incitadores al vicio con la seducción o con el ejemplo, ni calabozos, hachas, horcas, columnas de azotar ni picotas, ni tenderos, tramposos, ni maquinaria, ni orgullo, ni vanidad, ni afectación, ni petimetres, espadachines, borrachos, ni rameras trotacalles, ni mal gálico, ni esposas caras y despepitadas, ni estúpidos pedantes orgullosos, ni compañeros importunos, cansados, quimeristas, turbulentos, alborotadores, ignorantes, vanagloriosos, juradores, ni pícaros elevados del polvo en pago de sus vicios, ni nobleza arrojada a él en pago de sus virtudes, ni lores, violinistas, jueces, ni maestros de baile”.

El pobre loco de Jonathan Swift, autor de esta utopía, no hacía más que huir de los demás perdiéndose en los rincones de sí mismo. Algo encontraría en ellos porque por dos veces –por dos únicas veces en su vida- halló motivos para la carcajada. Y en las dos estaba solo. No soportaba otra compañía que la de su soledad y sólo en ella encontraba inspiración para su pluma. Sufrió, como sufro yo, frecuentes ataques de vértigo.

7 comentarios:

  1. Quizá sea el vértigo de la libertad.
    Gracias por recordarnos a este gran irlandés, y cuidado con la soledad, en pareja suele ser doble.
    Saludos.

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  2. Es que la soledad hace mucha compañía.
    Un abrazo, querido Luri. Ando buscando tu libro sobre Prometeo, tengo muchas ganas de que me lo traigan.
    Uno de mis poemarios favoritos es el Prometeo liberado de Shelley.
    Ya te contaré.

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  3. imagino, Isa, que la soledad en pareja debe de ser un infierno. Yo no sabría vivirla.

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  4. Gabriela: Estoy dando un curso sobre Prometeo dentro del programa de invierno del Colegio de Doctores, los martes por la tarde. Hace quince días hablamos del Prometeo de Shelley. Ya vamos acabando, nos quedan seis horas.
    Por muchos motivos me parece un mito fascinante del que no paro de descubrir nuevas referencias, literarias e iconográficas.
    Espero tu comentario.

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  5. Tenía este señor, apego también por su futón - cama??

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  6. y yo... al final si sigo leyendo voy a tener todos los síntomas de todas las enfermedades de las que habla :)

    Besos don Gregorio

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