jueves, 19 de abril de 2007

Tras Liviu Librescu, Aristóteles

Contestando algunos comentarios del post anterior he ido a recalar en Aristóteles, y en concreto a su Ética a Nicómaco (1152 a 35), donde recoge los siguientes versos del sofista Eveno de Paros:

fhmì polucro’nion meléthn e5menai, fi’le, kaì dh’

taúthn a1nqrw’poisi teleutwsan fúsin ei3nai

Se suelen traducir de la siguiente manera:

Afirmo, amigo, que el hábito no es sino larga práctica,

y que ésta acaba en los hombres por ser naturaleza.

Permitidme un comentario un poco pedante de estas palabras. Lo que están diciendo es que la apropiación (e5menai) del cuidado (meléthn ) de uno mismo de sí mismo (y en esto consiste la ética), si se realiza con el suficiente tiempo (polucro’nion ), acaba convirtiéndose (teleutw) en la naturaleza (fúsin) del hombre.

O, lo que es lo mismo: La naturaleza ética del hombre se forma en la tensión del mantenimiento del cuidado de sí.

Para que el cuidado de uno mismo se realice en la dirección adecuada (que para Aristóteles no es otra que la que conduce hacia la felicidad) debemos prestar atención a los hombres cuya conducta es considerada modélica por nuestra comunidad. Si queremos saber, de verdad, qué valores dominan en una sociedad, fijémonos en los hombres que esa sociedad admira. Los valores siempre cotizan en bolsa.

6 comentarios:

  1. Según el Diccionario de la RAE tenemos que:

    Automatismo: "3. m. Psicol. Ejecución mecánica de actos sin participación de la conciencia".

    Hábito: "2. m. Modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.

    ¿Tanto da que da lo mismo, Don Gregorio, o quizás todavía no?.

    Saludos cordiales.

    (P.S.: Los dioses me libren de considerar a un ser humano cualquier cosa semejante a un autómata...).

    ResponderEliminar
  2. Es un gesto bellísimo, una bella muerte; me sorprende la resistencia a admirarla (si se quiere) automáticamente, sin más. Hay algo de cierto y de profundo en la vinculación de la ética con la estética. La cuestión es por qué esa timidez a la hora de dejarnos seducir por lo bueno.

    Y, por supuesto, está la formación de un carácter (del que no dudo en Librescu), sin el que no arrela nada bueno. Y aquí ya entramos en la paideia, en hábitos y ejemplos y en una comunidad que los cuida y los sustenta. El gesto será automático pero, desde luego, un gesto así, no aparece por generación espontanea.

    Lola

    ResponderEliminar
  3. Como yo lo veo: no se trata de decidirse por determinismo o acausalismo; Luri lo dice muy bien: hay que ser dueños (¡sobre todo!) de los automatismos. Claro que no hay acción sin causas; claro que un camino ha de funcionar como atractor, más que otro, para que sea elegido. El biólogo nos convencerá de que hay una causalidad, claro, biológica funcionando; el psicólogo, causalidad psicológica, etc. No es falso, pero es que la libertad (que es el fondo de la cuestión, enlazada aquí con el heroismo) funciona a otro nivel: al nivel en que tus automatismos son tuyos, de tu persona, y se han confeccionado en una sociedad de personas.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Partee fuera de duda que un padre o una madre protejan a sus hijos con la fiereza y desseperación de cualquier animal a sus cachorros. ¿Porqué? La naturaleza tiene, es indudable, un código instalado para protejer la continuidad de la especie. ¿Porqué? Le llamamos amor, pero es un atributo natural.

    La ´conversión de este atributo en "amor" y "resposabilidad" bien puede instalarse en la persona de un hombre educado en valores, transfiriendo su institno natural de protecciuón hacia sus hijo, hacia otros individuos que supuestamente, porque así lo señalan los valores adquiridos, están puestos a su cuidado.

    Pienso que en cierta medida cada uno de nosotros se siente responsable de alguien o de algo (no me refiero a los hijos) porque automáticamente se transfiere a si mismo esa responsabilidad.

    ResponderEliminar
  5. Un buen artículo:

    http://www.avui.cat/avui/diari/07/abr/19/370586.htm

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  6. Gracias, Pedra Lletraferida, recojo el artículo:

    Professors jueus
    Liviu Librescu era professor de la Universitat Politècnica de Virgínia, on han matat a trets més de trenta estudiants. Librescu va morir per salvar uns quants alumnes seus. Era israelià.

    El professor Librescu va néixer a Romania. Va empalmar l'horror nazi i el comunista. Els anys setanta va emigrar a Israel, on encara viuen els seus fills. A mitjans dels vuitanta, va agafar un any sabàtic i se'n va anar amb la dona als Estats Units. Li va agradar tant que va decidir quedar-s'hi. Dilluns passat va decidir entravessar-se a la porta de l'aula on feia classe, barrant el pas a un tirador embogit, cobrint la retirada dels seus alumnes que saltaven per la finestra. Quan l'últim alumne va saltar, el professor ja era mort.

    ¿És important, que Liviu Librescu fos jueu? Per a la premsa israeliana que destaca el seu sacrifici, sí. Per a l'americana, depèn. A la premsa espanyola, que en general és lletja, catòlica o sentimental -o tot alhora-, Librescu és presentat com un "vell professor" o "un professor de 75 anys". Calia llegir l'AVUI, o baixar a la lletra menuda d'altres diaris, per trobar les paraules jueu o Israel, que tan gruixudament es destaquen, quan les notícies són d'una altra mena.

    El cas del professor Librescu me'n recorda un altre que conec gràcies a la saviesa que de vegades se m'encomana d'algun lector. Així, llegint els que em llegeixen, jo he après coses. Per exemple sobre el polonès Janusz Korczak (1878-1942), pediatre i pedagog il·lustre, jueu assimilat fins que el Tercer Reich el va desassimilar de cop.

    Korzcak tenia a Varsòvia un orfenat amb dos-cents infants. Els nazis els van enviar tots al camp d'extermini de Treblinka. A Korczak li van oferir salvar-se. Ho va refusar amb un argument de pes: "No s'ha de deixar mai sola a les fosques, una criatura malalta".

    Vet aquí el testimoni d'una de les últimes persones que va veure Korzcak viu: "Llavors, es va produir un miracle. Dos-cents nens anaven cap a la mort sense plorar, sense intentar fugir o amagar-se. Com pollets s'aferraven al seu mestre i tutor, al seu pare i germà, Janusz Korczak, com si ell pogués defensar-los de tot mal. Janusz Korczack obria la marxa amb el cap alt, portant una de les criatures de la mà, sense barret, amb botes altes. Unes quantes infermeres seguien amb els dos-cents nens, amb la roba tan neta i endreçada, com si els acompanyessin a un altar".

    Quant valen cinc minuts menys de pànic d'un infant que camina cap a la cambra de gas? Quant valen cinc minuts més de temps, per saltar per la finestra?

    Gràcies, professors.
    Anna Grau

    ResponderEliminar

Si es viernes, toca Tocqueville