jueves, 13 de julio de 2006

Oknos el soguero (y fin)

Aunque ya ha aparecido varias veces por este blog la imagen de Oknos el Soguero, es hora de dedicarle la atención que reclama. Y de este reclamo tienen la culpa, primero, “los sueños de Hermes” y, después, las “Mujeres de Roma” . Que sirva como muestra de reconocimiento.

Oknos, Museo Pío Clementino

Dice Plutarco en Sobre la serenidad del alma que sólo de cada uno depende la custodia tanto de su serenidad como de su abatimiento, puesto que está a nuestro alcance o el implicarnos en la gestión de los seguros bienes presentes o perdernos en las quimeras de las hipotéticas fortunas del futuro. Hay quien por sacrificar todo su presente a los dioses de la esperanza ciega se condena a vivir en el pasado. El presente –añade el autor de las Vidas paralelas-, aunque es verdad que a penas se deja tocar por un brevísimo lapso de tiempo y después huye de nosotros, sólo a los estúpidos les parece que no nos pertenezca y no sea nuestro. Para representar gráficamente lo que quiere decir se refiere a una imagen que debió de ser bien conocida en la antigüedad. Se trata de una pintura en la que se representa al taciturno soguero Ocnos que trenza una soga afanosamente sin percatarse de que su asna está comiéndose su trabajo. Así –continúa Plutarco- muchos son incapaces de entrelazar el presente con el pasado formando una unidad bien tramada.

Singular fresco micénico. ¿Tendrá algo que ver con la simbología de Oknos?

Oknos. Villa Panfilia

Pausanias describió una compleja pintura de Polígnoto en Delfos que representaba el descenso de Ulises al Hades. Para resaltar los terrores de ultratumba el pintor dibujó en las orillas de la laguna Estigia a Ticio, Sísifo, Tántalo y Oknos, que –sigo a Pausanias- “está sentado (...) trenzando una soga; junto a él, una burra engulle lo que Oknos acaba de trenzar. Este tal Oknos debió de ser un hombre laborioso, pero debió de poseer una esposa derrochadora; lo que el hombre ganaba con su trabajo era pronto despilfarrado por ella. Por esta razón piensan algunos que Polignoto aludía a la mujer de Oknos; pero yo sé que también entre los jonios existe un proverbio que se aplica a personas atormentadas con una ocupación estéril: ‘Éste trenza la soga de Oknos’”.

Oknos. Porta Latina

Diodoro: “Muchas cosas que pertenecen a nuestra mitología se conservan hasta nuestros días en las costumbres egipcias, y no sólo los nombres, son verdaderas prácticas. Así en la ciudad de Acantho, al otro lado del Nilo en dirección a Libia, a 120 estadios de Menfis, existía un tonel perforado al que diaramente 360 sacerdotes transportaban agua del Nilo. No lejos de allí podía verse realizada la fábula de Oknos en un grupo en el que un hombre trenzaba una larga cuerda, mientras que otros destrenzaban sus extremos sin interrupción”.

“Cosa tan natural era para Ocnos trenzar sus juncos como para el asno comérselos. Podía dejar de trenzarlos, pero entonces, ¿a qué se dedicaría? Prefiere por eso trenzar los juncos, para ocuparse en algo; y por eso se come el asno los juncos tenzados, aunque si no lo estuviesen habría de comérselos igualmente. Es posible que así sepan mejor, o sean más sustanciosos. Y pudiera decirse, hasta cierto punto, que de este modo Ocnos halla en su asno una manera de pasar el tiempo. (Goethe, Polygnots Gemälde in der Lesche zu Delphi: con esta cita abre Cernuda su entrañable y melancólico “Ocnos”).

Ortega: “Lo que Oknos laborioso trenza, el asna lo va anulando. Representa este animal el poder destructor necesario al ritmo de la Gran Madre. Una creación lograda y perfecta detendría el proceso: es menester que colabore la potencia enemiga, la energía destructora. El trozo de soga que hay entre las manos del soguero y el belfo de la bestia es breve jornada de la existencia que se abre entre el poder de hacer y el de deshacer, ambos eviternos.”

Andrés Ortiz-Osés: “Oknos el soguero y su burra engullidora representan el fundamental mitologema de la vida y de la muerte, de la muerte y la revivencia simbólica: en este sentido nos introducimos en la visión histórica de la existencia propia de los Misterios greco-egipcios.”

Oknos, en un grabado renacentista.

La palabra griega "tékhne", de la cual ha derivado nuestra "técnica" parece tener su origen en la raíz indoeuropea "-tekp", que significa entrelazar (es decir: trenzar). No parece, pues, que Gottfried Semper andase muy descaminado en su Der Stil (1863) al escribir lo siguiente: “El material básico que estableció la norma para la delimitación vertical del espacio no fue la pared de piedra, sino un material que, aunque menos durable, influyó por mucho tiempo en la evolución de la arquitectura tan poderosamente como la piedra, los metales o la madera. Me refiero a la valla, la estera y la alfombra […] Tejer la valla llevó a tejer paredes movibles de carrizo, caña, o mimbre y después a tejer alfombras de fibra vegetal o animal más delgadas. […] Usar esteras de mimbre para delimitar la propiedad, para alfombras y para protección contra el calor y el frío, es anterior a la albañilería. La estera fue el origen de la pared”.


5 comentarios:

  1. Gracias por ilustrarnos de manera tan maravillosa sobre esta figura tan poco conocida. Su simbología es muy interesante.

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  2. Ortega sugiere en su comentario de este mito que la interpretación, de un evemerismo tan romo, de Pausanias, se debe a que en su tiempo el sentido profundo del mito ya se habia perdido. Yo sospecho lo mismo. Quizás nos encontremos con uno de los símbolos más antiguos de la cultura humana. Por eso me interesa tanto el fresco de Micenas, que pertenece, además, a la época más antigua de la ciudad.

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  5. Buscaba la frase que coloca Cernuda delante de "Ocnos" y la he encontrado en tu blog. Sólo por eso te doy las gracias. Me ha parecido muy interesante tu blog, aunque hoy no tengo mucho tiempo, quiero volver por aquí.

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