sábado, 1 de julio de 2006

Estaba Cura atravesando mi blog...

Respondo inmediatamente, con todo entusiasmo, a la provocación lírica de Isabel Romana. He abierto las poesías de Catulo (¿recuerdas, Lucila, “amb castanyes i panellets”, en Sitges, el otoño del 97?) y me he ido directo a la XXI, que comienza así “paene insularum, Sirmio, insularumque”. Pero en realidad me quedo con los versos 7-10, que traduzco libremente:

¿Hay mayor dicha que verse libre de curas (curis), y llegar a casa exhaustos y con el alma liviana para entregarnos al descanso en nuestro anhelado lecho?

Conservo el término “cura”, legítimamente castellano, pensando en Fray Luis de León, que influido por Horacio, compuso su Oda a la vida retirada como un canto a la liberación de “cura”.

Para la mayoría de los escritores latinos “cura” da nombre a la preocupación del hombre impaciente, aquel que, ocupado en mil menesteres, es incapaz de dar sosiego a su espíritu. Es el caso de Lucrecio (De rerum natura II.16-19) o del estoico Persio, que abre de esta manera la primera de sus sátiras: “O curas hominum! O quantum est in rebus inane!”. Y por este camino llegamos, inevitablemente la fábula CCXX del hispanorromano Hignio, que comienza: "Estaba Cura atravesando un río..." ¡Qué magnífica obertura! Esta fábula conmovió profundamente a Herder y a Goethe. K. Burdach realizó un interesante estudio sobre la influencia de Higinio en Goethe (Faust und die Sorge, 1923) y, a través de esta vía, la imagen de Cura desembocó en Heidegger quien, en 1925, la comentó con cierto detalle en sus clases del semestre de verano, al mismo tiempo que la estaba recogiendo, en su integridad, en Ser y Tiempo. Según Heidegger, lo que Higinio nos ha querido decir es que el hombre tiene el origen de su ser en la "cura" o "Sorge" y que, en consecuencia, permanece retenido por su origen mientras es en el mundo.

Por eso la aparentemente ingenua exclamación de Catulo está atravesada de sentidos. Volvamos a leerla: "¿Hay mayor dicha que verse libre de curas y llegar a casa exhaustos y con el alma liviana para entregarnos al descanso en nuestro anhelado lecho?"

14 comentarios:

  1. Maravilloso. Estoy segura de que tus lectores van a disfrutar muchísimo de este post. Suscita muchas curiosidades. Gracias por responder a la propuesta de una manera tan erudita. Me gustaría conocer más a fondo la idea de "cura", y espero que en otro momento continúes con el tema y arrojes sobre él más luz para quienes no estamos fuertes en la materia. Voy corriendo a poner tu entrada en mi post. Saludos cordiales.

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  2. En catalán, "tindre cura" es expresión coloquial muy corriente en la actualidad y creo que el uso es familiar del que estás exponiendo.
    Un saludo.

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  3. "Tener cura de" es una expresión que permane en castellano viva hasta Ortega quien, ecidentemente la recupera en analogía con la "Sorge" heideggeriana.

    Fray Luis:

    ¡Qué descansada vida
    la del que huye del mundanal ruïdo,
    y sigue la escondida
    senda, por donde han ido
    los pocos sabios que en el mundo han sido;

    Que no le enturbia el pecho
    de los soberbios grandes el estado,
    ni del dorado techo
    se admira, fabricado
    del sabio Moro, en jaspe sustentado!

    No cura si la fama
    canta con voz su nombre pregonera,
    ni cura si encarama
    la lengua lisonjera
    lo que condena la verdad sincera.

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