Los que, de verdad, no descansan nunca, son los tontos. Eso sí que es deprimente.
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El camarero del Petit Café me dice que no para de sudar, que se engancha por todas partes, que parece un cromo. Intento no quejarme, pero l...
Los que, de verdad, no descansan nunca, son los tontos. Eso sí que es deprimente.
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