Los que, de verdad, no descansan nunca, son los tontos. Eso sí que es deprimente.
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Me volvió a suceder. Llegó puntual a la visita con el otorrino. Me siento en la sala de espera y me dispongo a lo que toca, a esperar. Van l...
Los que, de verdad, no descansan nunca, son los tontos. Eso sí que es deprimente.
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