Los que, de verdad, no descansan nunca, son los tontos. Eso sí que es deprimente.
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Uno tiene prendida el alma de ciertos lugares, ciertas personas y ciertas experiencias. Y a veces el lugar, las personas y las experiencias ...
Los que, de verdad, no descansan nunca, son los tontos. Eso sí que es deprimente.
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