Los que, de verdad, no descansan nunca, son los tontos. Eso sí que es deprimente.
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Siempre me ha dado que pensar el exabrupto que Bernardo de Claraval lanzó contra Pedro Abelardo (el de Eloísa): «Eres -le dijo- un hombre d...
Los que, de verdad, no descansan nunca, son los tontos. Eso sí que es deprimente.
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