Los que, de verdad, no descansan nunca, son los tontos. Eso sí que es deprimente.
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David Brooks sostiene hoy en un muy contundente artículo en el NYT que la herida cultural más grave de nuestros días ha sido la pérdida de u...
Los que, de verdad, no descansan nunca, son los tontos. Eso sí que es deprimente.
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