Los que, de verdad, no descansan nunca, son los tontos. Eso sí que es deprimente.
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El tiempo se me funde en las manos como si fuera hielo y mi memoria no tiene ya capacidad para recoger más que la permanencia del deshielo. ...
Los que, de verdad, no descansan nunca, son los tontos. Eso sí que es deprimente.
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