La masa me ha dado media hora de tiempo y vengo aquí a contarlo. Estoy haciendo rosquillas de cuaresma y he dejado la masa a descansar durante 30 minutos antes de comenzar a freírlas. Llevo desde noviembre intentando recuperar, con más terquedad que éxito, sabores de mi infancia, manía que, mi familia me soporta compasivamente. Pero yo sigo en mis trece, intentándolo. No sé por qué me ha entrado esta dulce pasión. Hasta ahora me limito a ejercicios culinarios de resurrección de pastas, tartas y dulces y para nada de esto tengo recetas, solo dispongo de la rememoración de un sabor casi perdido que espero reconocer al encontrarlo. A esta faena dedico en mis ratos libres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.