miércoles, 7 de enero de 2026

La crisis espiritual de la democracia

En situaciones de crisis como la presente es cuando mejor se ve que todas las cosas políticas relevantes están en la superficie... pero no las sabemos mirar. Lo que hoy nos muestra la superficie de la realidad es la primera ley de lo político: que no son tus ideas las que definen tus posiciones sino que son tus posiciones las que definen tus ideas. Por eso a Sánchez el derecho internacional le importa poco cuando se trata del Sáhara y le importa mucho cuando se trata de la Venezuela que impugnó la Carta de derechos humanos interamericanos y rechazó la Corte Interamericana y la carta de la OEA, pero cuyo gobierno exige que le reconozcan los derechos que él no reconoce a sus ciudadanos. ¿Y qué decir de ese feminismo que sufre mucho más la situación de las mujeres palestinas que la de las iraníes? El silencio de las feministas con lo que está sucediendo en Irán es tan escandaloso que, por sí mismo, debiera hacerles perder toda credibilidad a unas cuantas. Obviamente tal cosa no sucederá porque la incoherencia cuenta con un fuerte aliando en lo político (y esta es la segunda ley); la desmemoria colectiva. Vivimos tan ocupados intentando seguir a esa frenética factoría de noticias inesperadas que es la historia, que lo que hoy es de la mayor actualidad, a los pocos días queda olvidado. Hoy, en lo personal, he tenido una gratísima sorpresa, Julio Borges Junyent, expresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, me ha enviado su último libro. No ha podido llegar en un momento más oportuno.


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