miércoles, 28 de enero de 2026

Dos tesis provocadoras

Leía recientemente esta provocadora cita de Jonah Goldberg: «El culto a la juventud representa la peor forma de política identitaria y populista». Si tenemos en cuenta el culto a la juventud promocionado por las grandes tiranías del siglo XX es difícil no darle, al menos, algo de razón. Pero ayer me encontré con una reflexión mucho más provocadora de Helen Andrews que, lo confieso, me atrevo a traer hasta aquí solo porque su autora es una mujer. En esencia, Andrews sostiene que feminización = wokización. Le cedo la palabra: «Todo lo que llamamos "woke" —empatía más que racionalidad, seguridad más que riesgo, cohesión más que competencia, inclusión más que libertad de expresión— es simplemente el resultado natural de la progresiva feminización de las instituciones desde los años 70». Recoge Andrews encuestas que parecen mostrar que «aproximadamente dos tercios de los hombres priorizan la libertad de expresión, y aproximadamente dos tercios de las mujeres priorizan una sociedad inclusiva. Los hombres se inclinan hacia la "ética de la justicia" (reglas/hechos), mientras que las mujeres lo harían hacia la "ética del cuidado" (contexto/relaciones/emociones)». Las mujeres se orientarían por las emociones y los hombres por reglas objetivas.

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