domingo, 14 de junio de 2020

A mi yo adolescente


Fue una experiencia interesante. Aprendí mucho. Por ejemplo, sobre sexualidad. Hubo un momento en que el diálogo nos condujo hacia este asunto (el debate no aparece en el vídeo) y me encontré con una opinión inesperada: Todos, unánimemente, admitieron que estaban hartos de la pobrísima capacidad creativa de los adultos que les impartían sesiones perfectamente previsibles de educación sexual, porque todos acababan hablando de gimnasia erótica. Lo que ellos les interesaba era otra cosa más importante. Lo de la estricta actividad física lo tenían superado desde hacía años. Lo que querían saber era cómo llevarse bien con sus parejas.

Mi intención inicial era intervenir lo menos posible, pero llegó un momento en que me pareció de justicia romper una lanza a favor de los padres.

3 comentarios:

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  2. A veces los viejos progresistas dan por supuesto que los jóvenes son progresistas a su modo, y no se dan cuenta de que ellos, precisamente ellos -tan satisfechos de su viejo progresismo-, son los carcas frente a los cuáles los jóvenes buscan "la" verdad de sus vidas, precisamente contra "su" verdad (esto es, contra la verdad de los viejos progresistas -y de los viejos no progresistas, ¡claro está!-). Basta dar clases en ESO i Bachillerato para entender de lo que hablo... En temas de sexo como en tantos otros...

    Recomiendo en Instagram las reflexiones de Elisabeth Gilbert Writer, una mujer negra activista feminista y con una vitalidad desbordante que denuncia el postureo del feminismo de género y lo etiqueta como "feminismo de blancas supremacistas". No digo que lleve razón sin más en todo lo que dice, pero hay en su queja una intuición sobre la superioridad moral de la izquierda blanca "made in USA" con la que simpatizo profundamente...

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  3. Dice mucho en favor de los jóvenes. Un beso

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