martes, 10 de agosto de 2010

Futesas de un día de agosto

I
X e Y son un matrimonio anciano que lleva décadas sin hablarse. Viven bajo el mismo techo. Me imagino que cada uno cumple con lo que se espera que cumpla, pero no se dirigen la palabra para nada. O, mejor dicho, no se la dirigían. El sábado pasado ella le habló a él. A él lo atropelló una moto en la puerta de casa y mientras llamaban a la ambulancia ella se le acercó y le dijo al oído: "¿Llevas los calzoncillos limpios?". El dijo que sí con la cabeza y eso fue todo.
Lo juro.

II
He ido a ver Origen. Me ha aburrido. La realidad tiene más jugo.

III
W y Z llevan separados muchos años. Cuando a él le tocó la quiniela se fue, sin dejarle a ella ni una peseta. Pero cada año, en el aniversario de su boda, le hace llegar por medio de un mensajero una caja de bombones.

IV
Hace dos noches soñé que mi nieto decía con toda nitidez "Alcantarilla".

V
Cena en casa con Manuel Cruz, J.P. Quiñonero y Carmen. El bacalao al ajoarriero me salió salado, pero los berberechos a la plancha estaban muy ricos. Y el vino...

VI
Un pastor de Girona denuncia la violación de una de sus ovejas por parte de unos desalmados que, para más INRI, le hicieron llegar las imágenes de semejante felonía.

VII
Leo con gula El hombre sin atributos, de Musil. La obra está construida sobre una hipótesis que su propio desarrollo se encarga de confirmar: No se puede universalizar el acceso a la cultura sin universalizar la confusión entre lo objetivamente valioso y lo cursi. Es una patada a la Ilustración justo en la línea de la concepción. El criterio de demarcación entre lo auténtico y su sucedáneo ha desaparecido porque el criterio que sirve para certificar lo auténtico es la autenticidad del sentimiento que provoca. Y no hay nadie más capaz de sentimientos auténticos que el cursi. El cursi es auténtica, profunda, sinceramente cursi. El hombre sin atributos es una obra desoladora para el narcisismo cultural contemporáneo. Literatura pura y dura. Muy dura y muy irónica. En el fondo es el chiste más grande que un hombre le haya contado nunca a otro hombre.

Me quedo con la sospecha: ¿Lo que ha acabado moviendo la expansión del humanismo es la cantidad de consumo cultural que es capaz de provocar? El humanismo hoy es una fuente de riqueza y de decoración social. No hay nada más noble que gastar en cultura. O quizás sí: quizás sea aún más noble hacerse rico vendiendo cultura. La cultura es hoy el acicate de nuestro sentido de la posibilidad, ese hermano maniroto del sentido de la realidad. Por eso queremos vivir, vivir a cualquier precio, con la esperanza de que nos llegue la ocasión del disfrute de una posibilidad auténticamente real.

VII
Todos somos cursis que guardamos la secreta esperanza de no serlo. Es el final que me sugiere la película Origen.

VIII
He encargado Manliness, del gran Harvey C. Mansfield. Claudio sabe por qué. Me gustaría, cuando tenga tiempo, escribir un ensayo corto que se titularía algo así como "De una antigua virtud casi olvidada: La virilidad". Se lo propondré a Isabel Martí.

IX
De nuevo Platón. Pero creo que ya he aprendido a hablar su lenguaje. Es, para mí, el más grande. Sabía todo lo que sabían Heidegger o Derrida. Pero ni Heidegger ni Derrida sabían todo lo que sabía Platón.

X
Ceno los restos del bacalao al ajorarriero. Parece aún más salado. No importa, así aún sabe mejor el vino.

15 comentarios:

  1. Ay, lo de soñar con bebés de la familia que hablan debe de ser una cosa habitual. Yo he soñado un par de veces con mi sobrina en mode parlante. La primera, repetía todo lo que yo le decía (y yo, alucinada, cada vez le iba diciendo cosas más complicadas. Y ella, como un loro). La segunda vez me echaba un poco de bronca y me exigía que le cambiara el pañal.

    A mí Origen me da un poco de pereza: el ritmo trepidante en el cine me apabulla y siempre que veo a Di Caprio (hasta en fotos) veo a Gilbert Grape.

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  2. Me imagino que uno de los signos de nuestro tiempo es que el ritmo haga un poco innecesario el relato.

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  3. Senyoreta K., Senyor G.,

    jo quan veig a Di Caprio només veig a Frank Sinatra, però sí, Origen és molt tediosa. Sobre Musil i la cultura, cal aplicar-hi la fantambulosa distinció nietzscheana entre cultura i civilització, si no no s'entèn perquè els cursis es mantenen cursis i els musilians musilians.

    A. (A. d'Avorrit a la papereria)

    Per cert senyor G., si no passa abans del 25 per la papereria del carrer Mallorca, pis de dalt, secció "Civilització", ja no ens hi veurem perquè a finals de mes em retiro a Axianiv.

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  4. Senyor Anònim: Si es per saludar-lo, intentaré sortir més enllà dels límits d'Ocata, malgrat l'inclement bombardeig solar. Una bona causa, és una bona causa.

    Per la resta d'amics d'aquest cafè: Si passeu per la Central del Carrer Mallorca, aneu a la secció de filosofia i doneu-li a A. una mica de conversa.

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  5. Té ISBN i distribució la cosa platònica aquesta? Pensi en els llibreters, home.

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  6. Leí hace unos 20 años El Hombre sin atributos - y además entero,en plan machada. Y recuerdo muy bien las carcajadas feroces que me arrancó un capítulo que se titulaba algo así como "Un Genial caballo de carreras".
    En la Viena de Wittgenstein citan a alguien - creo que Strauss- que dijo que "Viena era el campo de pruebas para la destrucción del mundo".Bueno, leyendo a Musil uno ve más bien que sí, que quizá lo fue, pero porque fue el campode pruebas para la cursilización total del mundo.
    Lo peor de lo cursi -y no tengo nada de cursi, ni espero secretamente no serlo, sé que no lo soy- es la capacidad ilimitada que tiene de producir, como una estela, toneladas de violencia estúpida, atroz y gratuita

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  7. Anónimo: Que encara estic en plena correcció de galerades!!! Però per suposat que tindrà tot el que ha de tenir, que la gent d'ECOEM som gent molt seriosa. El món serà puntualment informat de la sortida de "la cosa platònica aquesta".
    I moltes gràcies, llibreter.

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  8. Dhavar yo intenté leer El hombre sin atributos demasiado joven, en una época de mi vida en que lo mismo me tragaba (sin digerir nada) "Materialismo y empirocriticismo" de Lenin (no entendía nada pero aún guardo memoria de parrafadas enteras)como el "Paradiso" de Lezama Lima.
    Esto de aprender a leer es la obra de una vida.
    Creo que voy a cambiar mi epitafio. Hasta ahora tenía claro que en mi lápida tenía que poner "Aquí yace G.L., condujo en Nápoles" (por ser esta la mayor aventura existencial de mi vida). Ahora igual me planteo una cosa de este tipo: "Aquí... que se pasó la vida entre balbuceos".

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  9. El MEJOR epitafio que he visto nunca está en el cementerio de Montjuïc y dice: "Aquí cria malves fulanito de tal, herborista". Desde que lo leí por casualidad en una tumba, que no creo que pudiera volver a encontrar, dejé de pensar en el mío: el mejor ya está cogido.

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  10. ¿Y que me dice usted de éste: "¿Ves como estaba muy malito?"

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  11. Su futesa VII me sugirió que quizá Kundera tomase su análisis de lo kitsch del propio Musil. Muy interesantes todas. El género del epitafio es maravilloso, recuerdo que de chico había elegido "Aquí yace L. vivió poco y mal". Por suerte ya pude cambiar ambas cosas. Saludos.

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  12. Saludos, Lutsek: A ver que te parece este epitafio: "Resistió hasta el último suspiro".

    Por cierto, me alegró descubrir que como pronosticador futbolista no eres infalible.

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  13. Esto de la ropa interior limpia quiza no tenga mucho significado para usted, pero todos los catalanes que eramos niños en los 50s y jovenees en los 60% nos teniamos que escuchar muy a menudo cosas asi de nuestras madres: "Ya llevas la ropa interior limpia? Mira que si tienes un accidente y vas sucio ..." Es obvio que si a uno le pilla un autobus lo que menos le quita el sueño es el estado higienico de los calzonzillos, pero las buenas madre catalanas creian que una buena parte de su buena reputacion como tales era llevar al niño (ya no digo si era niña) limpio como una patena, por fuera y por dentro.

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  14. RR: Tiene todo el significado del mundo. ¡La de veces que lo habré oído yo! Y soy de Navarra...
    Y lo de limpio: Recuerdo los baños de las mañanas de los domingos, en un balde de latón, con jabón chimbo y estropajo. Las rodillas tenían que estar relucientes. ¡Y qué manía tenían aquellas santas madres con refregar fuerte detrás de las orejas!

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  15. Jajaja, debería haberle hecho caso a una amiga que insistía desde antes del inicio del mundial que saldría campeones. Felicitaciones.

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Si es viernes, toca Tocqueville