sábado, 1 de marzo de 2014

Las cosas del querer


Cuando, J.W.C. van Gorkum, coronel del ejército holandés, murió en 1880, fue enterrado, como correspondía a su fe,  en un cementerio protestante. Su viuda, J.C.P.H. van Aefferden, comprendió entonces que, siendo ella católica, estaba destinada a ser enterrada en un cementerio colindante al de su marido. Tras mucho pensarlo, dio con la solución que los mantendría unidos: compró la parcela que estaba justo al lado de la de su difunto esposo y encargó unas lápidas que se dieran la mano por encima del muro de separación.  

Una pérfida máquinaria totalitaria

"Es casi imposible haber pasado por las Brigadas Internacionales de España, que eran una pérfida maquinaria totalitaria, y salir libre...