lunes, 17 de marzo de 2014

De centauros y grillos

Kostas Axelos se imagina en sus Cuentos filosóficos a un matrimonio de centauros que contempla con dulzura a su hijo que anda trotando inocentemente, a su aire, por una playa mediterránea. El marido se vuelve hacia su mujer y le pregunta: “¿Debemos decirle que solamente es un mito?”

Amiel se imagina en su Diario íntimo a un grillo que canta creyéndose un ruiseñor. Todos sabemos que el grillo no es un ruiseñor, pero -nos pregunta-  ¿para qué decírselo?

En esa pregunta hay latente una ironía trágica, una tragicomedia que pudiera ser la de la filosofía.

Ocata, esta tarde

Y en los auriculares, el segundo concierto de piano de Shostakovich. Voy a hacer caso al consejo que me ha dado A.M. a través...