sábado, 6 de agosto de 2011

No hay tiempo que perder

Cuando Louis Hubert Lyautey (1854-1934) estaba en África, le pidió a su jardinero que plantara un árbol cuya copa le parecía especialmente majestuosa. El jardinero le informó de que un árbol de ese tipo tardaba doscientos años en alcanzar su madurez. "En ese caso -dijo Lyautey- no hay tiempo que perder. Plántalo hoy mismo"

2 comentarios:

  1. Un recorte de prensa, por siunca.

    http://chronicle.com/article/We-Cant-Teach-Students-to/128400/

    ResponderEliminar
  2. Alguna vez dijimos algo sobre la educación como placebo...

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

La realidad es idiota

El tiempo se me funde en las manos como si fuera hielo y mi memoria no tiene ya capacidad para recoger más que la permanencia del deshielo. ...