sábado, 11 de diciembre de 2010

Ideas y convicciones

Comienzo a leer The German Stranger, que lleva por subtítulo Leo Strauss and National Socialism, de William H.F. Altman. Según leo en la tercera página, ha sido editado en el 2011. El "and" del subtítulo hay que entenderlo como sinónimo de "y por lo tanto." Doy por supuesta la buena fe del autor en cada una de sus 588 páginas, así que me permito leerlo bajo esta consideración: "¡Hay que ver con cuánta argucia ponemos nuestras ideas al servicio de nuestras convicciones". Tengo esta tesis como una ley fundamental de la naturaleza humana y entiendo por "ley natural" cada una de las estrategias con que la naturaleza se olvida de sí misma en el hombre. La primera de todas es la sumisión antropológica a la lógica de la coherencia y se podría presentar así: "Todo cuanto rima, convence y convence porque rima."

3 manifestaciones de este olvido:

PERÌ HÝPSOUS, 35, 2-3: “La naturaleza no nos ha creado a nosotros, los hombres, como un ser bajo y vil; nos ha traído a la vida y al mundo como a un enorme espectáculo, para erigirnos en espectadores de todo lo que en ella ocurre y para participar en sus torneos llenos del más alto espíritu de emulación: para ello hizo brotar en nuestras almas un anhelo sin par por todo lo grande, por todo lo divino. Por ello ni el universo entero basta para satisfacer las ansias de contemplación del espíritu humano”

CICERÓN: De natura deorum II, 140: "Los ojos han sido colados en la cabeza no por casualidad, sino porque corresponde a su naturaleza estar más pendientes del cielo que de nuestro trasero".
SÉNECA: De otio: "La naturaleza, consciente de su propia belleza, nos engendró para que pudiéramos ser sus espectadores. Además de ponernos rectos sobre nuestros pies, nos añadió una cabeza sobre un cuello flexible, capaz de seguir el curso de los astros, desde su salida hasta su ocaso".

Una última cita que puede entenderse como culminación y resumen de esta terapéutica cursilería o como posibilidad de apertura a lo terrible, verdadero y morboso: 

SCHELLING: En el hombre la naturaleza se contempla a sí misma. Al observarse a través de nuestros ojos se hace presente.

2 comentarios:

  1. "Cuando en la década de los cincuenta el gobierno chino decidió ofrecer una recompensa para combatir una proliferación de ratas que devoraban las cosechas los campesinos se pusieron a criar ratas.Esto es un indicio de que la naturaleza gozaba de buena salud en China" Allan Bloom. Amor y amistad.Ed.Andrés Bello.1996,pág 29.

    A un servidor le encanta Lucrecio, y el Eclesiastés,y las fábulas de Esopo...De verdad...También sé que a cierta escala la diferencia entre un hombre y una lombriz es cuestión de grado.Y entiendo perfectamente los mecanismos de compensación- por llamarlos de alguna manera- que proporciona una misantropía más o menos enmascarada de lucidez ante el espectáculo del mundo : Recognitio recognitiorum .Vanitas vanitatum.

    Y tal...

    Ahora bien , y con permiso de Espinosa que en esto es un Marx sin barba, si la naturaleza prevalece hoy en México y en Suecia, y prevalecía en las minas de Laurión en tiempos de Temístocles y en las minas de Atacama hoy en día, a mí el traer la naturaleza a cuento cuando se trata del gobierno de las naciones me parece bastante comprometido.

    Por decir algo.

    Comparto el hastío por la reductio ad Hitlerum - y por la reductio ad Stalinum à la Ravelstein- tan frecuentes en medios intelectuales para ganar respetabilidad y audiencia ; y sin condescender a esas truculencias recuerdo por ejemplo la perplejidad y el disgusto por los trancazos de Stephen Holmes en su Anatomía del antiliberalismo a autores como el gran Leo Strauss o Macintyre .

    Pero es que , como con lo de la lombriz y el Sapiens , resulta que a una cierta escala los Holmes pueden - suelen- tener razón.

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  2. Don Karl: O traemos la naturaleza a cuento o recuperamos la teoría de las ideas. No se me ocurre un término medio. Pero le reconozco que, a pesar de todo, el recurso a la naturaleza es siempre excesivo, pura hybris. Tenemos que contentarnos con discursos sobre sus apariencias. Y en este juego es inevitable perderse. "For moderation is not a virtue of thought: Plato likens philosophy to madness, (...); thought must not be moderate but fearless, not to say shameless. But moderation is a virtue controlling the philosopher's speech." (L. S. What is Political Philosophy).

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