jueves, 3 de abril de 2014

Pues no estamos tan mal

Me envía un genio de la pedabobía una especie de razonamiento cuya conclusión es que en cuestiones educativas "no estamos tan mal".

Ya me temía yo que si no nos gustan los resultados de PISA tarde o temprano acabaríamos riéndonos de PISA.

Comienza la luminaria pedagógica diciéndome que soy un catastrofista porque tener 25 puntos más o menos en la escala PISA tampoco es para tanto, porque esta prueba sitúa su media en 500 puntos, por lo que un país que tenga 484 puntos (España en matemáticas), tendría 4,84 en una escala de 10 y otro con 494, tendría 4,94 (es el caso de la OCDE). Así que las diferencias entre España (4,84) y la OCDE (4,94) es una nimiedad. 

Ya lo ven ustedes, el que no se conforma es porque no quiere.

Reconozco que la diferencia entre 4,84 y 4,94 es irrelevante si tratamos de céntimos de euro, pero sería muy inquietante si tratamos de miles de millones de euros. ¿O no?

Así que lo que está en cuestión es el valor que le damos al conocimiento.

¿Pero podemos dar valor económico al conocimiento?

Según el profesor Jesús García Montalvo, de la UPF, mejorar 25 puntos en PISA, es decir 0,25 en la escala de 10 podría incrementar la riqueza española en 3.100 millones de euros, aproximadamente un 3% del PIB. Yo no soy -ni mucho menos- especialista en estas cuestiones, así que me gustaría conocer la opinión de los expertos (Lacasa, en ti confío). En cualquier caso, si García Montalvo tiene razón, aunque sea aproximada,  la diferencia entre España y la OCDE es más que relevante. Y más relevante es aún la diferencia con Singapur (5,6).

En resumen, si tener 25 puntos más o menos no es para tanto, tengámoslos de más.

4 comentarios:

  1. Por partes, que está dejando pasar la mayor como si nada. ¿Desde cuando se puede pasar de una escala que tiene una distribución normal a una escala decimal como si nada? ¿Dónde está el cero en PISA? ¿Por que le da por poner el cinco en 500? ¿Porque se parecen los dos números? ¿Es que en una clase normal suspenden la mitad, o a lo mejor la media es algo más elevada? En España, por ejemplo, el cinco está alrededor de los 420 puntos. ¿Y el diez, dónde lo pone? ¿Piensa este genio que alguien no puede tener una puntuación por encima de 1000 (lo hay, el "chino cudeiro" de mi blog llegaba a 1.022)? Pues no, no se puede (como lo hace él).

    Otro ejemplo: Finlandia ha sufrido la mayor debacle de PISA 2012 (aunque apenas se hable de ello), y ha perdido nada menos que 22 puntos en tres años. ¿Sabe cuánto es eso en porcentaje? Pues un 6% (es decir, 60 puntos para este matemático en ciernes). Es cierto que diez puntos de diferencia no es mucho, pero no porque lo diga el ojo de buen cubero, sino porque se puede calcular el "tamaño del efecto", por ejemplo mediante la delta de Cohen.

    La segunda es ¿por que diez puntos? ¿Por qué esa manía "amarrategui" de aspirar al empate, a la media? Ya puestos, ¿por qué no nos comparamos con Vietnam, que "sólo" nos saca 25 puntos (con un gasto y una riqueza infinitamente mayores, como es de todos sabido), o con Singapur, que nos lleva 90? Llevamos 20 años "aspirando a la mediocridad", y ni eso hemos conseguido, pero sigamos por ese camino.

    Y tres, García Montalvo. Es un tipo serio y un buen investigador. A mí me gustó mucho un artículo suyo sobre formación del profesorado y consecuencias económicas publicado (al lado de uno mío, por cierto) en un tomo sobre el tema del Instituto de Evaluación (le recomiendo ambos). Y hasta ahí puedo leer, pues soy un zote en economía, aunque imagino que el dato será una estimación en la que habrá una serie de supuestos que habría que mirar (contexto, traducción en títulos, etc.).

    Creo que con esto tendrá suficiente, pero no dejo de preguntarme, ¿cual es el secreto de los buenos, descartando, como muestra la evidencia, todo lo que aquí no dejamos de pedir (dinero, recursos, intereses corporativos, pedagogías varias)?

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    1. Gracias, amigo. Como siempre, agradezco tu lección.

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  2. Yo sí entiendo al genio ése. Cada día, al salir de casa, me miro al espejo y me digo: pues no estás tan mal. Pues lo mismo.

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    1. El problema, amigo, es que "ese genio" se gana la vida "formando" maestros.

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