miércoles, 9 de abril de 2014

Lógica y política

Los argumentos siempre parecen contundentes a los ya convencidos.

8 comentarios:

  1. Otra prespectiva de lo mismo:
    ¿Cuántos ejemplos conocemos de una discusión sobre asunto político en que un interlocutor haya convencido a otro?
    Y ahora, si no es posible convencer al otro ¿para qué se discute?.
    Cuántas veces he oído o leído, como parte de un elogio, lo "sus fuertes convicciones". Eso sí, siempre eran de izquierda.

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    1. El gato de Schrödinger8:16 p. m., abril 09, 2014

      Se discute para perfeccionar el argumentario y la habilidad dialéctica en general. ¿Nunca ha oído la expresión "esgrima dialéctica"?

      Cuando hay espectadores, también tiene otra función: llevarse al huerto al indeciso que presencia el combate.

      Lo que se practica poco es el método socrático.

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    2. Gustavo Bueno tiene un memorable miniensayo en el que arremete contra el proverbio (él lo llama aforismo, pero a mí no me parece que lo sea) "hablando se entiende la gente" para llegar a la conclusión contraria: hablamos, según él, para no entendernos. "-¡Ni falta que nos hace!", dirán algunos parlamentarios.

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  2. Variación: "Los argumentos siempre les parecen contundentes a los ya tundidos"

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    1. Efectivamente:
      contundente.
      (Del lat. contundens, -entis, part. act. de contundĕre, contundir).
      1. adj. Dicho de un instrumento o de un acto: Que produce contusión.

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  3. Respuestas
    1. Pues quizá fuera bueno sustituir el "debate" que viene de guerrear, por el diálogo o el coloquio que parece más humanista, en principio. En todo caso, lo propio es eliminar la belicosidad y el uso del lenguaje como arma contundente, en vez de como faro que ilumine las tinieblas, llámele Ilustración si quiere, Francesc.

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  4. El pensamiento es el diálogo del alma consigo misma, decía Platón. Pero en Ocata hay un grupo que practica la oración cuántica que asegura que tenemos un yo cuántico con el que podemos dialogar intuitivamente. Con tanto yo, no hay manera de conocerse a uno mismo, Apolo, majo.

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