jueves, 1 de abril de 2021

Jueves Santo en Ocata

Curioso sueño el de esta pasada noche. Llego con mi mujer en autobús a un lugar donde no he estado  nunca, pero que es la ciudad mexicana de Jalisco. Entramos por una especie de desfiladero rocoso que va a parar  a unas amplias avenidas por las que empujan un carrito de bebé una pareja de Ocata, amigos nuestros y de nuestra edad. De repente me asalta una preocupación. Cuando despierte me olvidaré de esto y no lo podré recoger en este diario. Como descubro en el transcurso del sueño, he ido a Jalisco a dar una conferencia sobre las personas que se definen como no binarias. Sostengo en ella que estas personas dividen al género humano en dos grupos: el suyo y el de los binarios. Me he despertado y me he apresurado a garabatear dos líneas para rememorar lo soñado.

El Subjetivo publica mi artículo Jueves Santo en Orianenburg. La exministra Ana Palacio escribe en twitter: "Si leen un artículo hoy, no se equivoquen, elijan éste", lo cual, por supuesto, le agradezco sinceramente.

Me llegan las Memorias de Ruano cuando aún no he alcanzado el ecuador de su Diario íntimo. Ayer confesé aquí un cierto cansancio con su lectura. Sin embargo hoy me he reconciliando con ella. ¿Cómo no reconciliarse con un escritor que describe así a Jean Cocteau, a quien entrevistó en Madrid en noviembre de 1953?: "Menudo, inverosimilmente delgado, espiritado y espiritual, es una delicia de inteligenca sutil, de fortuna de palabra, en un clima siempre intermedio entre la poesía y el humor. No es Jean, sin embargo, ningún desorbitado. Tiene una cabeza muy bien organizada, muy clara, algo así como un cartesianismo inclinado a posiciones mágicas y a la sensibilidad afilada. Su conversación es firme y a la vez sonámbula. Cocteau es también hombre de extraordinaria simpatía humana y como de una afectación sencilla [...]. Tiene algo de hermano mayor de sí mismo, aspecto de guillotinado, un viejo 'chic', un dandismo muy Europa 1920. Su nariz parece estar siempre de perfil. Sus ojos son vivísimos. Sus labios, demasiado finos y crueles. " ¿Ustedes me entienden?

Creo -me voy a poner binario- que existen dos tipos de buenos escritores: los que tienen voluntad de estilo y los que tienen estilo. La voluntad de estilo es algo así como el estilo condenado a trabajos forzados.

Me envía mi muy querido Borja Lucena el texto de un libro que publicará próximamente sobre Hannah Arendt. Me he comprometido a escribirle el prólogo, cosa que haré encantado. Borja es para mí Soria, es decir, el paseo por la ribera del Duero desde San Saturio a Numancia y Garray y, sobre todo, el alma del Círculo Filosófico Soriano, un espacio tan singular que sólo podían cruzar sus umbrales los interesados únicamente por lo eterno.

5 comentarios:

  1. Binarios y no binarios: en casa lo he leído en boz data y aun nos estamos riendo. Mi hijo, adolescente enamorado de las matemáticas me recuerda que hay 10 tipos de personas: los que entienden los números binarios y los que no.

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  2. Binarios y no binarios: en casa lo he leído en voz alta y aun nos estamos riendo. Mi hijo, adolescente enamorado de las matemáticas me recuerda que hay 10 tipos de personas: los que entienden los números binarios y los que no.

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  3. Me arrastró usted a Jesús Fueyo y me arrastra a Ruano. Vuelvo a caer...

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    Respuestas
    1. Ya decía Byron que la mejor manera de evitar la tentación es caer en ella.

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De límites y afectos

 En El Subjetivo: Los límites en los tiempos del giro afectivo.