martes, 6 de abril de 2021

¿Cómo se pronuncia el caos?

Ha cambiado el tiempo. Nada extraordinario, estando en primavera, la estación voluble, pero uno se había hecho a la idea de los desayunos soleados y esta mañana se echaba en falta un poco más de ropa.

A mi amiga B., crecida en una familia judía, le sorprende y creo que también le decepciona mi interés por Ruano. No es que me interese. Me intriga. Muestra con claridad que la sutileza para poner nombre a los rumores del mundo interior no garantiza, por sí misma, un alma ordenada. Para ello se necesita algún principio no emocional -es decir, moral- que sirva de guía y jerarquice lo emocional. Y me temo que ese principio, para ganarse nuestro respeto y obediencia, no debe de ser -o, al menos, no debe serlo por completo- una obra nuestra. Cuesta obedecer a los ídolos que uno mismo ha forjado. Obedecemos a lo que, por una u otra razón, consideramos que es superior a nosotros mismos. Obedecemos a aquello ante lo cual nos parece digno doblar la rodilla.

Ruano se empeñó en construir autónomamente una imagen de sí mismo que, siendo obra suya, dignificase literariamente su vida de escritor, que era la única que consideraba digna de ser vivida. 

Un escritor no era para Ruano alguien que se limita a escribir bien. Era alguien que vive literariamente. Ser un escritor era ser un personaje de la novela -nada trivial, por supuesto- de la propia vida. Y puso a disposición de su protagonista cada uno de los días de su vida. Sólo al final -me parece- descubrió que con ello no tenía suficiente para morir con la certeza de haber vivido.

Quiero pensar bien todo esto porque cuando hablo de "lo más alto que podemos llegar a ser" tiendo a olvidarme de lo diversas que pueden llegar a ser las aspiraciones a "lo más alto". 

Permítanme, para cambiar de tercio, una anécdota que ayer conocí gracias a mi admirado Ángel Ruiz. Un profesor norteamericano fue a una conferencia de Derrida. Por lo que podía entender, toda ella versaba sobre vacas (cows). Eso le desconcertaba, pero, como el resto de asistentes no paraba de tomar apuntes, los imitó en su seguimiento vacuno. Tras un breve descanso, Derrida volvió a tomar la palabra y comenzó diciendo: "Me han dicho que se pronuncia 'chaos.’”

3 comentarios:

  1. Two students approached Derrida in a Cambridge cafe and asked his opinion about cinema. He said it was everywhere, inescapable, “in the bread, in the coffee.” He thought they said “cinnamon.” I now assume most of Derrida‘s work is a result of this sort of mix-up.

    https://twitter.com/gcaw/status/1379211829524770824

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    1. Escrevo tudo claro porque sei que, quanto mais claro o texto, menos os idiotas entendem. Eles só entendem o Jacques Derrida
      https://twitter.com/opropriolavo/status/1379421365833502722

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