sábado, 3 de marzo de 2012

Francia, geografía electoral

Resulta que, según explica Thomas Wieder en Le Monde, la democracia en Francia es una cosa radial. Si nos situamos en el centro de París podemos ir trazando círculos concéntricos y a medida que ampliamos el radio 8de 10 en 10 km) nos va saliendo el mapa electoral de Francia:
• En el centro de París ganará François Hollande
• De 10 a 20 km, Le Pen sube como la espuma
• De 30 a 40 km domina Le Pen
• De 40 a 50 km, es el territorio Sarkozy
• A partir de los 60 km Hollande mejora sus expectativas.

Básicamente ocurre lo que ya sabíamos: el cinturón rojo de París se ha hecho lepenista y las clases urbanas multi-culti, socialistas. Cuando se trata de elegir entre la identidad de clase y la identidad nacional los obreros parece que no tienen dudas. Orwell fue el primero en tomar nota de ésto al observar que cuando Stalin tenía que movilizar a los rusos contra los alemanes no apelaba a la solidaridad de la clase obrera, sino a la defensa de la Madre Rusia contra el invasor. Es decir, que al mismo tiempo que los obreros franceses se han hecho de derechas, los dirigentes de la derecha se han hecho estalinistas.

3 comentarios:

  1. Por algo Hegel y Marx eran "profe" y "alumno". Distinta partitura con la misma clave.

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  2. De lo que yo dudo es de que sean capaces de entender los conceptos de identidad, de clase y de nación tal y como se usan en este análisis. El agit-prop, de derechas o de izquierdas, no se gasta esos firuletes conceptuales, en mi ignorante opinión. Por otro lado, me parece que ya todos somos desclasados y, cada vez más, clasificados. El otro día lei que estamos cumpliendo, a través de las redes sociales, el sueño de todas las policías del mundo: tenernos fichados. Antes me quejaba de ser "desencajado"; ahora casi que estoy por reivindicarlo...

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  3. Grande Juan Poz. En los extrarradios hay una alianza entre los canallas (cuyo último refugio es el patriotismo, Samuel Johnson dixit) y un proletariado nativo que tiene que competir con los inmigrantes.

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De vuelta al Café

Vuelvo al Café después de unos días en el infierno (mareos, vómitos, vértigos, incapacidad para soportar la luz... y, además, de Rodríguez)...