martes, 29 de octubre de 2013

En contra de los anti-Wert


Ya saben ustedes que el dogma proclama que el pensamiento crítico es un atributo patrimonial de la izquierda, cosa que cualquier memo puede comprobar, porque, como confirma la práctica, el pensamiento crítico sólo es uno, homogéneo e incuestionable. El pensamiento crítico, en definitiva, es el que coincide con el nuestro. Y los nuestros, claro está, no son los del PP. El corolario de este hermoso silogismo es fácil de establecer: Las leyes del PP sólo pretenden crear mano de obra mansa y obediente, sin capacidad de pensar por sí misma. Y ya ven ustedes, esta bazofia lógica funciona entre nosotros con una capacidad de convicción que para sí quisieran las matemáticas. De sus poderes contaminantes dan muestra objetiva los sucesivos estudios internacionales sobre la calidad de nuestro sistema educativo. ¿Pero a quién le importa la realidad si podemos salvar nuestros prejuicios?

A Wert lo podemos criticar por muchas cosas y, de hecho, ha sido ampliamente criticado en el seno de su partido. La LOMCE tiene muchos puntos débiles, pero muestra al menos una virtud notable: no exigirá al Parlamento que eleve a la categoría de ley orgánica una doctrina psicológica, que es lo que hizo la LOGSE con el constructivismo. Ni dice que la función de la educación es desarrollar "todas" las capacidades del niño. La LOMCE, como cualquier padre con sentido común, sabe que hay algunas capacidades infantiles que deben ser reprimidas. 

Me parece que es una muestra de falta de educación poner en duda que lo que pretende el señor Wert es mejorar la calidad educativa de un país que necesita mejoras con urgencia. "Sí, pero la ley Wert no cambiará nada", me dicen y repiten cuando sugiero lo anterior. ¿Y cómo están tan seguros de ello? 

Tengo sobre la mesa uno de los libros más sugerentes sobre educación que he leído en los últimos años, The smartest kids in the world. La autora, Amanda Ripley, sigue a tres estudiantes norteamericanos que deciden estudiar el bachillerato en el extranjero, en concreto en Corea, Finlandia y Polonia. Nos ofrece de esta manera una visión de detalle de estos tres sistemas educativos muy rica en matices y enseñanzas.


Su conclusión es que si los Estados Unidos se tomaran tan en serio la formación intelectual de sus alumnos como se toman su preparación deportiva, ocuparían los primeros lugares de PISA porque, de hecho, lo que los Estados Unidos hacen con el deporte escolar es lo que Polonia, Corea y Finlandia hacen con la formación intelectual de sus jóvenes.

¿Y qué es lo que hacen? Pues muchas cosas, pero entre ellas hay una fundamental: exámenes externos al final de la educación secundaria. Son exámenes complejos y difíciles, pero que todo el mundo se toma en serio.



Pero es que esta es una evidencia que sólo nos la puede ocultar una muy grosera voluntad de ignorancia. El gráfico anterior muestra las diferencias de resultados entre países con exámenes externos al final del ciclo (columnas azules) o sin exámenes (columnas amarillas); con autonomía de los centros (columnas de la derecha) y sin autonomía (izquierda). Recojo la interpretación de Cabrales: "Como se puede ver los exámenes externos tienen una influencia importante, y cuando existen la autonomía todavía ayuda algo. Por el contrario, si no hay exámenes, la autonomía es, de hecho, negativa. Mi interpretación es que exámenes comparables objetivamente crean un entorno de rendición de cuentas, en el que la autonomía permite optimizar mejor, con el conocimiento del terreno. Por el contrario, dar libertad sin pedir cuentas es una receta para el desastre."

Pero sean cuales sean los datos, nada ni nadie podrá poner en tela de juicio nuestros prejuicios: Wert pretende acabar con la educación pública.

¿Saben ustedes que en la práctica nuestra famosa selectividad penaliza a los centros más exigentes? La razón de ello es muy sencilla. Todos sabemos que una misma nota, pongamos un 10, no tiene el mismo valor en dos diferentes centros. En el más exigente hay que trabajar más para conseguirla. Si es muy exigente, el alumno tiene que trabajar mucho más. Todos sabemos también que en muchos centros se redondean generosamente al alza las notas de bachillerato. En conclusión las notas de los expedientes de los alumnos (que son un 60% de la nota de selectividad) no son un índice claro de sus conocimientos.

21 comentarios:

  1. Hace unos días cenaba con la directora (y profesora) de un centro concertado. Me decía que por ella, haría huelga, pero para solapar su solidaridad con la causa "anti-Wert" se había cogido el día libre. Al parecer, la nueva ley era fatal.

    Pues bien, en la misma conversación me explicaba la absoluta falta de autoridad a la que habían llegado. Ni se planteaba la posibilidad de cambiar a dos alumnas de sitio en clase. Respecto a la exigencia académica, gran parte de sus alumnos de bachillerato suspendían geografía porque no sabían responder una pregunta que ella advertía que iba a caer siempre, a saber, el nombre de las comunidades autónomas y sus capitales (hablar de provinicias o similares ya ni en sueños).

    Me reconocía que no era raro pasar la hora de clase únicamente tratando de que los alumnos se callaran.

    Otro profesor de un colegio público me explicaba que el día en que entró a trabajar el jefe de estudios le planteó que tenía dos posibilidades: 1) no ocuparse más que de dar su clase y no ocuparse de más, y 2) preocuparse por los alumnos, esta última opción se la desaconsejaba porque únicamente iba a servir para quemarle.

    Respecto a los alumnos rezagados que iban a refuerzo, le recomendaba que se limitase a ponerles películas para que estuvieran tranquilos.

    He estudiado en los tres tipos de enseñanza (pública, privada y concertada), y no sé si me estaré haciendo viejo, pero cualquiera de esas situaciones me resultan inimaginables en mis tiempos. Lo que no quiere decir que no hubiera otras cosas "manifiestamente mejorables".

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  2. Hace unas semanas estuve dando una clase en un master universitario. El horario oficial de la clase era de 11 a 13:30. A las 11 había dos alumnos en el aula. Por supuesto, comencé a hablar. A las 12:30 comenzaron a salir alumnos. A las 13 nos habíamos quedado la mitad de los matriculados. Aproveché el último cuarto de hora para tratar de lo que me había pasado. Los alumnos me dijeron que ningún profesor comienza a la hora exacta y que la clase se acaba en la práctica 15 minutos antes. Les hice observar que durante la sesión varios alumnos estaban enviando mensajes por los móviles. Me respondieron que eso lo hacían en todas las clases. Les pregunté cuánto les costaba el master. Me dijeron el precio: carísimo. "¿Y qué es lo que estáis comprando con ese precio?". De eso no tenían dudas: un título más. Cuando la persona coordinadora del master se puso en contacto conmigo para saber cómo me había ido, se lo dije. Ya veremos si me vuelven a llamar.

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    1. Por qué será que lo del master no me sorprende. Hasta hace un año he estado dando clases en un master universitario que económicamente tampoco es una ganga. La mayor parte de los alumnos acuden con ordenadores portátiles. Pues bien, la cara de una parte de ellos y su atención a las pantallitas lo decían todo.

      Como trabajo de fin de módulo les pedí que me hicieran una valoración "personal" sobre los casos que habíamos visto; entre otras cosas, había llevado a dos profesionales que nos contaron de primera mano sus experiencias en el sector.

      De 25 alumnos sólo 7 u 8 hicieron lo que se les pedía: una valoración "personal", no consultar definiciones y estándares en Internet que nada tenían que ver con los casos. Pero es que cuatro de los alumnos (al menos que yo detectara) habían hecho un corta y pega de Internet, sin siquiera molestarse en maquillarlo.

      Me producía vergüenza tener que indicar lo que habían hecho en su calificación, dudo que ellos pasaran la misma. Como comentario sólo fui capaz de escribir: "No hay derecho".

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  3. Como persona que lo ve des de fuera, estoy perplejo...
    Però por experiencia personal se que despues de todo y se diga lo que se diga, los titulos cuentan. Un titulo no sirve para nada...una vez tienes uno.
    Para mi, esto muestra algo muy corriente, incluso en el ambiente empresarial : nada nos aprieta realmente. Sino...
    Wert, para mi es uno mas...aquí la cuestion es que ya no nos fiamos de nada...


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    1. Efectivamente, las estadísticas muestran que es más fácil encontrar trabajo y más difícil perderlo si tienes un título. El problema es que en una economía internacionalizada y basada en el conocimiento, los títulos han de ser también competitivos.

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  4. Creo que la necesidad de una reforma educativa es clara. Eso no se le puede achacar a Wert, pero en lugar de hacer un debate sensato para mejorar el sistema, siempre está la gresca política de siempre. El ministerio dice que habrá ley quiera o no quiere el resto de partidos y la comunidad educativa y éstos que nones, por lo que pactar es una quimera en un asunto tan importante. Pero eso no tiene que ver con el contenido de la ley sino con la forma en que en España se hacen las cosas.
    ¿De repente nos hemos dado cuenta de la importancia de los exámenes externos? ¿Y qué era la selectividad entonces? Un examen externo cuasi-nacional homologador de los estudios y al final del ciclo. Simplemente se adelanta a final de secundaria. ¿Y esa es la panacea de la ley educativa? Pues apañados estamos. ¿Y la religión computable en la media de los estudios? ¿Beneficia en algo? Pues claramente, como criticas, para redondear la media para arriba porque todos los que hemos estudiado religión sabemos que sirve para subir nota. O quitar educación para la ciudadanía ¿mejora la calidad de la educación? Se pierden en estas pequeñeces cortoplacistas mientras el temario de inglés sigue y sigue siendo igual de malo que el que estudié yo. Al comienzo de 4º de ESO siguen dando el verbo to be y el present simple como si en Matemáticas se diera la suma y la resta al comienzo de cada curso. Eso sí, cobrar 3500 euros por un master mediocre (oficial y en la universidad pública) exactamente igual que el que cobraban a 1800 euros hace 2 años es un idea estupenda. Parches y más parches para esconder ideas que mejoren el sistema.

    Por otro lado, estoy cansado de historias de "qué malos son los niños hoy en día y qué buenos éramos entonces" como si eso fuera culpa de la ley educativa y cambiándola se fuera a solucionar todo. Que la ley dote de autoridad legal a los profesores no les va a da esa autoridad que necesitan.

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    1. La cuestión relevante es si se necesita más exigencia en el sistema o no y si se necesita una FP mejor o no. Si la respuesta es que no, pues todos tan felices. Si la respuesta es que sí, necesitamos nuevos instrumentos legales, porque de los actuales no podemos esperar mucho.

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    2. 2 cuestiones relevantes pero que llevan a un callejón sin salida:
      *Más exigencia en el sistema? Claramente diría que SÍ, pero si lo que busca la ley es reducir las cuotas de fracaso escolar, no van a exigir más y creo sinceramente que el objetivo es ese.
      *Un FP mejor: el proyecto de mejorar FP está viciado ab initio porque eso exige prácticas remuneradas (y no hay dinero para eso) y que las salidas profesionales que oferta estén en consonancia con el mercado laboral (y eso ahora mismo en España también es una quimera). Así que toquetearán la FP para unos años y volverán a darse cuenta que el alumnado prefiere la universidad, ya que si al menos eres parado, pues tienes un título universitario (que no sirve para nada, pero queda mejor).

      Perdona si soy muy crítico con la Ley Wert. Como dije antes, no porque no crea que se necesitan cambios, sino porque no confío en ese bienintencionado rumbo (que no es mejorar la calidad de la enseñanza) y porque el sistema educativo no consensuado es carne de cañón en la historia de las reformas educativas.

      Un saludo

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  5. Hi ha un greu perill, sobretot a Catalunya: els directors dels instituts confonen "autonomia de centre" amb "autonomia/permís de la delegació territorial per a escollir professors/amics lliurement i donar-los el millor horari del món".

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    1. Efectívament, Ramon, en una societat de "pícaros", feta la llei, feta la trampa.

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  6. Don Gregorio, algunos somos bastante cazurros sobre estas cosas,,, En principio parece lógico y útil que exista una prueba externa o reválida. Por lo menos serviría de referencia o estándar. En la Secundaria Obligatoria y en el bachillerato. Pero no entiendo por qué la selectividad no es ese estándar (todo lo devaluado que queramos; pero luego no parece que nuestros egresados sean peores que otros). Vamos a suponer que algunos centros inflen las notas, que eso no pasa por supuesto. Entonces salen perjudicados los más exigentes en el bachillerato. Bueno, pues esto no puede durar mucho: porque unas notas infladas se notan en selectividad. Además, lo que más bien pasa es una subida de todas las notas, tanto en selectividad como en el bachillerato, y a la larga una igualación o equilibrio. Quizás no me explique bien, pero más o menos los Tribunales de Selectividad son lo que son y no tienden exactamente a la dureza. Pues bien, estos vicios de la selectividad no sé cómo no han de afectar por igual a la reválida (y repito que no me parece mal en Secundaria, donde parece que vamos dando palos de ciego). O sea, que preparemos a los alumnos para la reválida, com o ahora se preparan para la selectividad, y que luego las notas de la reválida sean incluso más altas que la de la actual selectividad. Porque, ¿quién y cómo ha de corregir esas pruebas? Aparte, ¿qué van a conseguir? ¿Que mejoremos la posición relativa en los rankings nacionales e internacionales? ¿Eso es calidad educativa? Puede que sea calidad japonesa o coreana, pero me parece que se sale del sentido de la cultura humanista europea. Aunque si es eso lo que se pretende, se podría decir a las claras. Pero repito, ¿quién las va a organizar? Porque si dependen de las autonomías, cada una hará de su capa un sayo, el que más le guste. Ahora bien, y acabo, en lo que ya no puedo seguirle es en la idea de que el gobierno haya tenido la más mínima intención de fomentar una ciudadanía crítica (por mucho que el carnet del pensar crítico no pertenezca a ningún partido). En fin, que ya veremos.

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    1. Muy buena la ironía socrática inicial. En elr esto, ha dado usted en el clavo y sus dudas son las mías. Respecto a la cultura humanista europea... la hemos dejado en manos de algunos europeos. Le aseguro que es bastante penoso ir a una clase de una universidad española y ver cómo entran y salen los alumnos, se sientan de cualquier manera, hablan entre ellos, andan con los móviles... Hace unos años di varias conferencias en diferentes universidades checas sobre Patocka y Vilem Flussser. Te recibían los alumnos de pie. Con una tensión enorme en la clase. Al fondo, una tarima y un facistol sobre ella. La clase la daba el profesor de pie. La atención de los alumnos es la mayor exigencia del profesor. Eso me parece humanismo.

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  7. ¿Alguien puede decir algo acerca de las propinas que cobran los directores si aprueba un porcentaje "alto" de los alumnos? ...Uno ya ha visto unos cuantos manotazos encima de la mesa el día de las evaluaciones finales. En 2º de bachillerato, gracias al buen hacer del tutor (a fecha de hoy el susodicho ya ha desertado del aula), pasaron de 20 suspensos a 2.

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    1. Lo curioso de una sesión de evaluación es que dos alumnos pueden entrar con dos materias suspendidas y uno salir con todo aprobado y el otro con cuatro suspendidas.

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  8. En nuestros debates educativos yo veo una cuestión de fondo muy inquietante: parece que ya no sabemos muy bien qué es la cualidad educativa. Y esa duda es un torpedo en la línea de flotación de nuestro sistema educativo.

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  9. D. Gregorio,

    no me cabe duda de que el sistema educativo español, hijo de la LOGSE y la absurda reacción contra toda tradición han acabado por implantar la costumbre de la desidia y el paternalismo estatal, según el cual todos tenemos derecho -sin hacer nada- a recibirlo todo de manos del Estado protector. En esta cosmovisión, creo, el saber, más que algo valioso, es un dis-valor, algo que sólo puede ser un obstáculo. Es necesario replantearse los fundamentos de la educación en Es`paña, de eso no cabe duda, pero, ¿eso justifica cualquier tipo de reforma? La reforma de Wert no me parece en absouto un cambio radical con respecto a los supuestos de la LOGSE, sino más bien el dibujo de unas pinceladas de barniz sobre el mismo texto. ¿Qué saber se promueve? ¿Qué cambia de sustancial? Como ya le dije en otra ocasión, creo que, sobre todo, acelera ciertos aspectos de la ideología LOGSE, empezando precisamente por la destrucción definitiva de toda tradición (hecha la salvedad de una religión católica estatalizada, reducida a ser una moral sin mayor efecto que un discurso). Lo que quedaba de residuo de una cultura universal, la reforma se lo intenta cargar: la historia de la filosofía y la música, por poner los ejemplos más conspicuos. Poco más hay que nos vincule ya al pasado europeo y al ideal del humanismo y la "bildung" que alguien citaba en un comentario.
    El espíritu moderno y emprendedor tiene, creo, un enemigo principal: el pasado y el recuerdo, y esta ley Wert es, en eso, totalmente moderna. Su sentido es sumergir a los rcién llegados en un mundo sin pasado -como si hubiera empezado ayer- y sin futuro -puesto que nada de lo que hay está hecho para perdurar-; sólo el constante cambio, la constante revolución de todas las cosas, el constante adaptarse a la novedad de un "mundo cambiante", como tanto gustan repetir. Yo, la verdad, cuando leo los programas educativos que nos quieren imponer, pienso en las palabras del poeta Mandelstam, y me siento, con él, acmeísta: "EL acmeísmo es la nostalgia de la cultura universal"...

    Un abrazo

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  10. Don Gregorio

    Es todo mucho más sencillo de lo que parece: un sistema educativo en el que desde hace mucho no es obligatorio ni el latín, ni el griego..., y ahora no lo va a ser ni la filosofía, pues qué quiere que le diga, que le vayan dando mucha morcilla. A mi edad (y no tengo hijos, afortunadamente, eso sí) lo único que me preocupa es encontrar tiempo para leer lo que pueda de los libros que he ido recopilando a lo largo de mi ya (¡ay!) larga vida. Los que vienen detrás, pues éso, que se busquen la vida.

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  11. Y en esto que ando haciendo un curso de formación por el SOC en el que todos coinciden que es mucho mas exigente y mejor quel los programas de la FP . Yo creo que si, porque el nivel de intensidad es medio alto. Pero en esto que llega el dia del examen, y el profesor nos deja copiar y comentar la jugada con los compis. Cuando acabe el curso tendré un titulo que dice que se hacer cosas que no se hacer.
    (Creo que si no hay un nivel minimo de aprovados el profesor no cobra. )
    Xavi

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  12. Pensando en los Erasmus, hay que reconocer que el señor Wert no me lo pone nada fácil.

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  13. sobre la evaluación de los que evaluan

    http://desdelfiord.wordpress.com/2013/07/09/rigau-contractam-a-mi/

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