Pues mire, don Gregorio, había oído la expresión (la educación es de raíces amargas y fruto dulce). Aunque desconocía totalmente que Diógenes Laercio se la atribuía a Aristóteles.
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Hay algo de profundamente benéfico en las pequeñas rutinas cotidianas: permiten que el mundo parezca tu mundo. La realidad (lo primero en sí...
Pues mire, don Gregorio, había oído la expresión (la educación es de raíces amargas y fruto dulce). Aunque desconocía totalmente que Diógenes Laercio se la atribuía a Aristóteles.
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