lunes, 24 de febrero de 2014

Raza y cultura

Ya no hablamos de raza. No hay que hablar de raza. Decir raza es pecar contra el humanismo. Y , viendo la historia del siglo XX, posiblemente así tiene que ser. Las leyes más importantes son las que sin estar en ningún código legal, afectan al uso de las palabras y, en consecuencia, a la manera de expresarnos a nosotros mismos ante nosotros mismos. Pero el hecho de prohibir una palabra no significa que aquello que la palabra designaba no siga, de una u otra forma, vivo. Puede seguir viviendo de manera latente, como un parásito cavernario, bajo la superficie de las nuevas palabras consagradas. Estoy pensando en "cultura" y, en concreto, en la manera que tienen algunos de hablar de "la cultura gitana". 

1 comentario:

  1. O de esa insólita y espeluznante "cultura de la droga"...
    Raza, con todo, tiene algo de "razor", de corte, grillete y latigazo...
    Cultura, sin embargo, respira agro ordenado por sus costuras y una suerte de invitación a la dulce galbana de la áurea mediocridad...

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Displicencia y satisfacción

El miércoles pasado estuve en La Salle hablando del mito de Prometeo y de esa secuela moderna del mismo que es Frankenstein. Salí satisfecho...