Cuando Alejandro vivía, los Atenienses no eran tan generosos con la cicuta.
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.
El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...
Cuando Alejandro vivía, los Atenienses no eran tan generosos con la cicuta.
ResponderEliminar