Mi mujer coleccionaba Triunfo; yo, El hermano lobo, del que, salvo tres números que algún día habré de lanzarme a buscarlos, tengo toda la colección. A mi padre, aunque muy derechoso, le gustaba La Codorniz, y a mí también. ¡Qué tiempos!
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El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...
Mi mujer coleccionaba Triunfo; yo, El hermano lobo, del que, salvo tres números que algún día habré de lanzarme a buscarlos, tengo toda la colección. A mi padre, aunque muy derechoso, le gustaba La Codorniz, y a mí también. ¡Qué tiempos!
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