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sábado, 23 de junio de 2012

La crisis y los políticos

I
Los que se indignan tantísimo con los políticos echándoles la culpa de la actual crisis no se dan cuenta de que en realidad les están haciendo un elogio muy inmerecido porque la verdad verdadera es que ningún político da para tanto.

II
Repito algo que ya he dicho por aquí: Cuanta más gente conozco, mejor me caen los políticos.

III
Añado aquí un comentario que acabo de hacer más abajo: Los pueblos que se pasan el día lamentándose de sus políticos es que no tienen muy alto concepto de sí mismos.

sábado, 29 de marzo de 2008

Ocata, 28 de marzo II

De izquierda a derecha: Arias, Subirats, Besora, Casasses, Pedrals y un servidor.
La crítica buena: a Ca'l Súbal (que es el autor de la foto)


He intentado posponer la crítica del milagro porque no sabía como describir con verosimilitud una epifanía. En estos casos o se vuelve del evento como San Juan de la Cruz del Carmelo, en completo silencio, o, si se tiene que hacer algo con sentido, se baila, se canta o, lo mejor de todo, simplemente se bebe para celebrarlo.

Así que dense ustedes por invitados: hoy, barra libre.

Esta mañana los vecinos de Masnou y Ocata hablaban de poesía en el mercado. Quizás debiera acabar aquí.

Pero también hablaban de poesía por la calle. Por las opiniones que recojo, los triunfadores de la noche fueron el Tomàs Arias y el Pedrals (al que en la foto le tapo la cara con la copa, pero se lo tiene merecido, por rebautizarme como "Gregorio Lúbric"). Lo cual no quiere decir que no gustaran el resto. A los bukowskianos (entre los que me incluyo) les entusiasmó el Besora; a los mitómanos, el Casasses; a mi –para decirlo todo- me dejó tocado el diapasón del Subirats.

He hablado con mucha gente: eminentes médicos, eminentes catedráticos, eminentes políticos, eminentes ciudadanos de a pie, eminentes jóvenes, maduros, viejos… eminentes miembros del gobierno municipal (alcalde incluido) y no menos eminentes miembros de la oposición. Todos salieron más que satisfechos.

Hubo quien dijo, a la salida del teatro del casino, que aquel había sido el mejor acto cultural que se había celebrado en el pueblo en los últimos años

¿Pero qué tiene esta gente para que entusiasme a un público tan numeroso y tan diverso?

Numeroso: Unas 400 personas.

Diverso: Allá estábamos gentes de todos los pelajes políticos, culturales, estéticos, cronológicos...

A mi modo de ver la clave de su éxito reside en que hacen poesía para decirla cara a cara. Me atrevería a decir que incluso la piensan cara a cara. Tienen algo de cómicos, de rapsodas, de tirititeros, de payasos, de trágicos, de pornógrafos, de místicos, de colegas, de maestros… y, por encima de todo, tienen la capacidad de contagiar el entusiasmo por la celebración de la palabra compartida.

Gracias a todos. Gracias Súbal, gracias editores de Labreu, gracias Libray. Al único al que no le doy las gracias es al Ramón del Mas Vell, que se empeñó en que la fideuá no era plato adecuado para esa noche. Nos atiborró de excelente comida y excelente bebida, es cierto, pero…

martes, 30 de julio de 2013

Diario de Joaquim Renart. 1937 (1)

Sigo con el diario de Joaquim Renart. Extraigo algunos pasajes.


19 de mayo
¡Qué cambios en poco tiempo! Y es que el revolución lleva un pecado de origen y los excesos de la revolución le han hecho perder toda eficacia redentora, además de poner en peligro la posibilidad de ganar la guerra contra el fascismo. Se fue demasiado lejos y ahora hay que dar marcha atrás, que no es otra la significación del nuevo gobierno [el de Negrín]. ¿Cómo se lo tomarán los elementos interesados? En nuestro país todo es posible. Es posible que pase mucho. Es posible que no pase absolutamente nada. Pero el daño ya está hecho. En esto sí que no hay remedio posible. El daño que se ha hecho es irreparable. Han fracasado todos. La nueva justicia, la nueva economía, el precio de las subsistencias, el antimilitarismo, el aislamiento de los políticos, el bienestar del obrero. Ha fracasado todo. Protestábamos contra el militarismo y vemos a nuestra juventud tan satisfecha con sus uniformes. Queríamos la abolición de la moneda y la gente se mata por la posesión de un billete de cinco. Queríamos libertad y no se puede manifestar el pensamiento. Queríamos autonomía y hasta independencia y la Generalitat se pasa el día pendiente de Valencia pidiendo caridad al gobierno. 

6 de junio.
Hemos ido a los jardines del palacio de Pedralbes. Son bonitos aquellos jardines cuando se recorren en soledad. Los árboles nos hablan de paz y de ensueño. Abetos magníficos y cipreses alegres, abiertos y corpulentos, sauces y eucaliptos, pinos altísimos. Y la canción del agua (...). Se oía el griterío de los refugiados. Uno de los guardianes, que ha venido mientras yo dibujaba, hablaba del comportamiento de estos refugiados que lo dañan todo como si fuéramos un país conquistado. Fuerte problema este de los refugiados. Tenemos un deber de auxiliarlos y recogerlos, pero ellos en cambio deben tener el deber de comportarse como es debido. Grave problema este de los refugiados. La gente dice pestes de los refugiados y los refugiados dicen pestes de la gente y de los lugares donde los acogen. Grave problema. 

12 de junio.
¿Y qué pasa con los dirigentes que se han marchado dejándonos en la estacada? ¿Con toda aquella panda de intelectuales que hacía política en el campo de Acció Catalana y que ha huido? Todos aquellos cabecillas de la Esquerra que también han huido... Encendieron el fuego y después no han querido sentir el calor [...]. Aquellos personajes que en pleno París y en plena comodidad escriben artículos bélicos diciendo que para que el fascismo triunfe deberá pasar por encima de sus cadáveres.

15 de junio.
La Constitución. Nos hemos salido de esta Constitución y esta es la gran falta. Para muchos no se puede hablar de gobierno legítimo si se sale de la Constitución. Este es el hecho que hay que purgar ante todas las potencies. Si el gobierno legítimo no se hubiera salir ni una letra de la Constitución, otra hubiera sido la ayuda de todo el mundo diplomático.

19 de junio
Once meses de guerra, y hoy precisamente corre la noticia de que Bilbao ha caído.

20 de junio.
La Solidaridad Obrera, por la pluma de Gonzalo de Repáraz, decía hoy que si Bilbao resistía, el 80% de probabilidades de ganar la guerra estaba a favor del gobierno de la República.

21 de junio. 
Por fin el gobierno de la República ha decidido notificar la caída de Bilbao.

24 de junio. 
Han detenido al viejo periodista Gonzalo de Repáraz por el artículo de Solidaridad Obrera haciendo un juicio sobre la suerte de Bilbao.

27 de junio.
Hay quien habla también de manera ilusionada de una Cataluña independiente y quien habla de una República Soviética Catalana, ayudada por Inglaterra. Utopía tras utopía, se van forjando castillos que al más leve golpe de viento se van todos a pique.
Antes de ayer me decía una personalidad catalanista, nada sospechosa:
- Desengáñese. La independencia de Cataluña no llegará hasta que no quede ningún catalán en nuestra tierra.
La ironía era terrible. Allí donde hay dos catalanes, hay pelea segura. Es triste, pero es así.


Continuará

lunes, 4 de septiembre de 2017

San Pepe Mujica

El amigo Bacon escribe lo siguiente en su comentario al post anterior:

"Tenemos problemas en Secundaria. A mi juicio, dimos una batalla y por ahora la perdimos aunque está planteada. Tenemos un desprecio muy grande por el conocimiento manual, por la formación de oficios. A todos los chavales les pedimos lo mismo, tanto si van a aprender un oficio o si quieren hacer secundaria y pasar a la Universidad. A todos les hacemos pasar por lo mismo. Y hay muchos chicos que se aburren y que nos piden aprender algo que les sirva para ganarse la vida. Se está multiplicando la matriz de las escuelas que tienen que ver con los oficios y tiende a decaer la secundaria tradicional. 

Es como si la gente nos estuviera diciendo: déjate de tanta historia, no me explique lo que es Amenofis IV ni lo que es la Atenas de Pericles y dame un instrumento que me sirva para ganarme la vida. Que después, si me gusta, ya veré si leo a Pericles o a Amenofis IV o me hago especialista en soldadura de aluminio. 

La gente necesita instrumentos para ganarse la vida rápido. Y nosotros somos hijos de una vieja formación francesa muy apegada a la humanística. La carrera que más se multiplicaba hasta ahora era abogacía. Por suerte, ahora ha empezado a decaer. Nos faltan técnicos de todo, ingenieros de todo. Tenemos falencia de ingenierías en todas las ramas, de veterinarios y nos sobran contadores, abogados y escribanos"

José "Pepe" Mujica, ex-presidente de Uruguay y santo laico progre, en una entrevista al programa de TVE "En Portada".

Y se pregunta Bacon a continuación: "¿Qué diría nuestra izquierda si eso mismo lo hubiese dicho un ministro del PP?"

La respuesta es obvia, así que no me detendré en ella. Lo que quiero comentar es que el pasado septiembre recibí una invitación para viajar a Uruguay a discutir del derrumbe de la educación uruguaya. Hablé con bastante gente, lei cuanto pude y finalmente, pude hacerme una idea de la situación educativa del país. Diré, de paso, que me encontré con muchos uruguayos dispuestos a hablar de Pepe Mujica. Pero ninguno me habló bien. Pero no es eso lo que importa. Lo que importa es que Uruguay, que tuvo uno de los mejores sistemas educativos de Hispanoamérica, tiene hoy un sistema educativo desastroso, que empeora año tras año. Los políticos de izquierda han intentado arreglarlo invirtiendo más dinero. Sin embargo las causas del fracaso están claras para todos los que tengan dos dedos de frente y no pasan por el incremento del gato público, sino por los criterios de asignación de plazas a los docentes. Lo que ocurre es que falta valentía para afrontar la realidad. En Uruguay no tienen problemas en secundaria: más bien no tienen ningún sector educativo sin problemas. Por eso son tan escandalosas las palabras de Pepe Mujica, que tiene la habilidad, eso sí, de situar los problemas de tal forma que siempre pueda decir sobre los mismos una palabra tan beata como ineficiente.

martes, 5 de noviembre de 2024

Pobre pueblo, el que se cree superior a sus políticos.

 I

Pobre pueblo, el que se cree superior a sus políticos.

II

El pueblo que se cree superior a sus políticos está condenado a vivir en una curiosa mezcla de entusiasmo narcisista y decepción consigo mismo.  

III

La indignación es una muy singular categoría política. Para ser constructiva tiene que negarse a sí misma y convertirse en acción.

IV

La acción colectiva no es eficiente sin una forma u otra de delegación y jerarquización  de la propia capacidad de actuar, lo cual somete a tensiones obvias al colectivo que se cree superior a sus gestores.

V

Estamos en vísperas del duelo en el OK Corral; Harris vs. Trump. Se insiste en que las fuerzas están muy equilibradas y que el resultado final depende del partido que tomen los indecisos. ¡Pobre pueblo el que está en manos de los indecisos!

VI

De una manera u otra todos nosotros estamos en manos de los indecisos norteamericanos. Su voto tendrá repercusiones en nuestras vidas.

VII

Siendo Trump tan evidentemente grosero, ¿por qué hay tanta gente que lo considera superior a Harris? 

VIII

En unas elecciones no tiene garantizada la victoria el que es más sabio o más honesto, sino el que es capaz de generar consensos más amplios en torno a sí mismo. En este sentido el consenso es siempre la prueba de que la política es inevitablemente sofística.


jueves, 31 de enero de 2013

La corrupción nuestra de cada día


Yo suelo defender en público a los políticos.... Incluso he llegado a decir que cuanta más gente conozco mejor me caen los políticos. No soy tan ciego como para no sospechar que muchos de los que se escandalizan de los políticos corruptos tienen las manos manchadas de negro. Quiero, a pesar de todo lo que está cayendo, seguir hablando bien de ellos, pero demonios, ¡podrían poner algo de su parte para hacerme más fácil la tarea!

lunes, 31 de agosto de 2015

Aforismos estivales

La resistencia a la vulgaridad es lo que diferencia el arte de la vida.

¿Puede haber cohesión social sin inversiones masivas en hipocresía?

Hay algo que debiéramos ocultar al tercer mundo (para evitar su contaminación): nuestro complejo de inferioridad moral.

Los comentarios obvios de indignación moral sobre tragedias ajenas proporcionan una inmediata y sospechosa  superioridad moral.

El hombre es el animal que distorsiona la geometría.

Todo mito se siente un poco acomplejado ante la realidad.

Viendo las terribles imágenes de la tele dijo "me da vergüenza ser europeo". Cinco segundos después, siguió de vacaciones.

Ley de la monotonía histórica 1: El bien (o sea, nosotros) siempre es más ingenuo y más noble que el mal ( o sea, el enemigo).

Ley de la monotonía histórica 2: Nosotros no fracasamos, es el enemigo el que nos impide triunfar.

Ley de la monotonía histórica 3: El enemigo es perverso y todo el que lo ponga en cuestión es quintacolumnista.

Ley de la monotonía histórica 4: Lo que nos hace el enemigo es agresión injustificada; lo que le hacemos al enemigo es legítima defensa.

La diferencia entre un malo inteligente y un bueno tonto es que el primero sabe el mal que provoca.

Basta con comenzar a hablar de lo que no sabes, para acabar convencido de tu sabiduría. Me voy a una tertulia a la radio.

Decía d'Ors que nunca es tiempo perdido el que se emplea en escuchar con humildad cosas que no se entienden. Pero quién quiere escuchar esto?

Ley poemática: El número de asistentes a recitales de poesía es inversamente proporcional al número de lectores de poesía.

El cursi exhibe con sinceridad emociones que no ha experimentado, pero que supone propias de la gente de valor.

En la lucha entre uno y el mundo, la salud está siempre de parte del mundo. Pero... la salud es lo más noble?

Ser contradictorio es más noble que ser intelectualmente desganado.

Los buenos tiempos son aquellos en que los malos son perezosos.

La libertad posmoderna:  No tener ningún miedo de los propios deseos.

La gran enseñanza del siglo XX: Es más fácil morir por la libertad que ser libre.

El genio de un escritor también se mide por el desprecio que provoca entre los que no lo han leído.

En cada sueño suele haber un Judas dormido.

Un poeta sin patíbulo es como una beata sin reclinatorio.

Lo primero que nacionalizan las dictaduras es la opinión pública.

La peor equivocación es tener razón antes de tiempo.

El alma es la manera de llevar el cuerpo, o sea, el estilo.

El humor en nuestras teles: la vulgaridad fracasando en su intento de reírse de sí misma.

Al asesino a sueldo la ética profesional le impide tener conciencia.

La raíz de la política: en el mismo momento que alguien dice "lo mejor es esto", se crea un enemigo.

Cuando a un político le da por pasar a la historia, el pueblo debe ponerse a temblar.

"Capitalismo" es el nombre que algunos dan a sus propias decepciones personales. Más que un nombre, es un psicotrópico. No me parece mal.

¿Un manipulador fino sin problemas de conciencia, es emocionalmente inteligente?

En todo crítico social hay un misántropo, como en todo cornudo, un intelectual crítico. Y no puede ser de otra manera.

Enseñarle a un político el arte de la decepción, sale ruinoso.

Hasta que no aprendes a convivir con decepciones, no eres político.

Es soberano quien se puede permitir insultar a su vecino.

Hay filósofos que sólo piensan lo que les reconforta moralmente. Se arrodillan ante sí mismos para pensar como si se rezaran.

Hay mucha gente que piensa que teniendo buenos sentimientos ya no hace falta tener buenos argumentos.

Hay que cuestionar la autoridad... excepto cuando la autoridad somos nosotros.

En la otra vida nos juzgará un tribunal formado por los autores de todos los libros que hemos comprado y no hemos leído.

La política es (también) el arte de apropiarse de la buena suerte.

En realidad el mundo que tenemos está hecho con la inteligencia que teníamos.

En política es bueno tener a tu favor la conciencia, pero es mejor tener a tu favor la opinión pública.

Envejecer es estar más pendiente de tus rodillas que de las rodillas de las vecinas.

Lo que el desdichado llama destino, el dichoso lo llama voluntad.

¿No es poco ambicioso eso de limitarse a ser un inconformista como cualquier otro?

Es más fácil salir de la caverna que saber a dónde ir una vez fuera.

Una condición sine qua non para ser feliz es que la inteligencia no estorbe.

Prefiero ser gobernado por los primeros 2.000 nombres del listín telefónico de Barcelona que por el claustro de la Universidad de Barcelona

La gestión política es el idealismo que cabe en un presupuesto.

Cuanto más baja el nivel de exigencia, menos saben los alumnos, pero más aumentan los aprobados. 

El nihilismo no es el destino de la filosofía. Podemos eludirlo formando mal a los licenciados en filosofía.

Para ser buenos padres deberíamos tiene primero el segundo hijo.

Si quieres entender la política, Aristóteles te ayudará más que las actas reunidas de los últimos congresos de neurólogos.

Nunca hubo una religión en el mundo que no fuera la verdadera.

Para algunos la persistencia, la autosuperación y el esfuerzo, son valores de derechas. ¿Se merece nuestra derecha estos elogios?

Si quieres sentirte culpable, no cometas una fechoría (te dirían que no eres culpable, sino que estás enfermo), sálgate la dieta.

Tanta exhibición de indignación moral por parte de los europeos, no pone de manifiesto un cierto elitismo de la náusea?

Hoy hay que ser un poco cruel para atreverse a tener buen gusto.

A la libertad le suele gustar desfilar uniformada.

Estar vivo es estar tumbado al sol en un rincón de un cementerio viendo pasar las nubes.

Es de buen tono ser cínico sobre la idea de progreso... excepto en la consulta del dentista.

Un libro que ya te has leído no es un verdadero libro si ya no te apetece volverlo a leer.

Los iconoclastas, ¡qué gente más previsible!

No hay que fiarse de ningún europeo doctorado en reiki y analfabeto en Las pasiones del alma de Santo Tomás.

La prueba de que Dios no es progresista es que le dio libertad al diablo.

El hombre es un error de casting.

Votamos a quien nos convence de que va a mejorar... a nuestros vecinos.

Yo lo que veo detrás de algunas propuestas pedagógicas innovadoras es un antiintelectualismo glamuroso.

La escuela tradicional no puede ser tan mala si es capaz de producir tantos pedagogos innovadores.

Hay causas por las que podríamos dar la vida, pero no media hora diaria.

Para disfrutar de la vida, hay que ser pesimista y no esperar nada de ella.

En una sociedad multicultural, quien quiera dirigirse a todos, tiene que ser amoral, para no molestar a nadie.

La inteligencia emocional: estabulación emocional que nos permite ordenar el alma según las características previstas por los psicólogos.

Una de las formas del aprendizaje por descubrimiento es el aprendizaje a guantazos. En esto último la vida es una gran maestra.

Con respecto a la propia educación, es sumamente importante tener un cuidado exquisito en la elección de nuestros padres.

Quien no tiene enemigos, no tiene identidad.

No se puede ser disidente uniformado: hay que pedirle un poco más de creatividad a la disidencia, aunque sólo sea en el vestir.

La educación tiene efectos taumatúrgicos en las personas y en los pueblos, pero, lamentablemente, sólo si es buena.

Las utopías están bien... siempre que no te las impongan.

No hay filosofía sin casta filosófica

La creencia de que todos los males del país se deben a la mala gestión de los políticos, es la peor herencia de nuestros políticos.

lunes, 27 de enero de 2025

Amigos y enemigos

 I

Me cae bien Diego S. Garrocho.  Muy bien. Pero a veces me parece que peca un pelín de ingenuo. Hoy, por ejemplo, escribe lo siguiente: «El doble rasero acabará con nosotros. Bien está denunciar los excesos de Trump y otros populistas, pero es un escándalo que haya tanta gente mirando para otro lado cuando en España, por ejemplo, un ministro puede señalar públicamente a un periodista».

II

A mí el doble rasero me parece la esencia de lo político, que sigue siendo, como reconocía Trasímaco, el arte de beneficiar a los nuestros y perjudicar a los que nos negamos a considerar nuestros. Ya lo dijo Schmitt: el amigo y el enemigo.

III

Ocurre que cuando analizamos friamente lo político a veces nos encontramos con el cinismo. Pero en el cinismo también hay grados. No se trata de la misma manera al enemigo en una democracia que en una dictadura. Y esta no es una diferencia menor. 

IV

Leo Strauss dice por algún sitio algo que cuesta digerir, pero que conviene pensar. Que la esencia de lo político se muestra en la guerra, donde unos hombres matan a otros hombres a pleno sol y, si matan muchos, son condecorados por ello.

V

Hay sin embargo, de vez en cuando, políticos de vuelos más altos. Aristóteles considera que tienen un alma grande, una "megalopsykhía", una magnanimidad. Son los que tienen conciencia de la diferencia de grado y saben que de décima en décima se puede llegar a poner en riesgo la vida de amigos y enemigos. Saben que la guerra es siempre una posibilidad y por eso la temen. No le piden a lo político más de lo que puede dar de sí, pero tampoco menos.

VI 

Dos políticos magnánimos fueron Dato y Canalejas. Se reunían semanalmente a comer para hace repaso a la política del país con la intención de cuidar su temperatura. Pero a los dos los asesinaron los que los consideraban enemigos.

martes, 4 de agosto de 2015

Toda la vida escuchando lo mismo

"Tengo 75 años. He sobrevivido aquí a 6 regímenes políticos y, además de en mi país, he residido en otros cuatro. Toda mi vida he escuchado la misma canción: "Todos los políticos son iguales", "La abstención demuestra que la gente está desilusionada", "Prometen mucho y después no se acuerdan de lo que han prometido", "Un escándalo más y no irá nadie a votar". Si fuese cierto, no habría democracia en Francia, Suiza, los Estados Unidos, y la nuestra estaría agonizando. Pero por lo que veo, a la democracia le pasa aquello de los muertos que vos matáis gozan de buena salud."

Víctor Alba, 14.VI. 1991.

viernes, 1 de octubre de 2010

Hay que echar pestes de los sindicatos...

... es lo que se lleva. 

Todas las buenas gentes que se quedaron sin vecina ideológica a la derecha a la que despellejar, han encontrado en los sindicatos el justo fin de sus filípicas.  Y todas las malas gentes que con tal de conseguir un titular son capaces de despellejar a su propia madre, han encontrado en los sindicatos un filón. Esta mañana me ha parecido oír en la radio a un tipo que felicitaba a un camionero por arrollar a los miembros de un piquete. Creo que en mi vida he  visto y oído más comentarios hipócritas y groseros  que  en estos días. Resulta que, por lo visto, el país está lleno de gente sensata, preparada, competente y trabajadora,  de multitudes laboriosas que no pueden ejercer de salvadores de la patria por culpa de los sindicatos vampirizadores. He oído y leído tanta barbaridad que hasta me han dado ganas de llamar a mi antiguo sindicato a ver si aún conservaban mi carnet.

Los sindicatos distan mucho -muchísimo, si quieren- de ser una causa perfecta. Pero los que se suben al púlpito para destacar esta obviedad o es que tienen alma de savonarolas o, simplemente, es que su aspiración en esta vida se reduce a ejercer de voceros de Vicente. Ya saben ustedes... a dónde va la gente. Y ahora lo cool es poner de vuelta y media a los sindicalistas.

Una sociedad, de hecho, es una articulación imperfecta de causas imperfectas. Y no deja de ser  milagroso que, a pesar de que no hay costura que le venga a media, se las arregle para ir tirando. Entre las instituciones imperfectas, pero absolutamente imprescindibles, en una sociedad que aspire a un mínimo de cohesión social, es decir, en una sociedad  que no lanza su ropa al fuego por el mero hecho de que no lleva la firma glamorosa de un modisto fashion, están las sindicales.  A mi no me gustaría vivir, hoy por hoy, en una sociedad en la que el lugar de los  sindicatos estuviese ocupado por gestorías. Si la derecha no entiende esto, es que está a un paso de pedir que los partidos políticos sean también  sustituidos por un cuerpo técnico de gestores (siempre que tenga ella la llave del acceso a la meritocracia), que es lo que ensayó Franco en los tiempos de los planes de desarrollo... ¿Se acuerdan? Y si el pequeño proletariado intelectual tampoco lo entiende, es que ha perdido todo sentido del ridículo.


(A José Luis López Bulla, con un respeto grande y disidente)

jueves, 3 de octubre de 2013

Duran

Por frívolas que me hayan parecido las declaraciones de Duran, que me lo han parecido, me preocupan mucho menos que las reacciones populistas y claramente revanchistas de los que han corrido a tirarle la primera piedra. Posiblemente lo que quería decir Duran es que carece de patrimonio personal para vivir holgadamente cuando se retire de la política. ¡Pues que lo hubiera dicho!

Aquí me han estado llegando mensajes todo el día (que no descarto que no sean de la misma persona) animándome a lanzarme a la yugular del democristiano. No me ha dado la gana publicarlos. 

Te tenían gana, Duran. Ya eras el enemigo. Ahora les has dado municiones. Pero si yo fuera el secretario de un sindicato de profesores, te felicitaría por reconocer lo obvio: el bajo nivel salarial de los docentes. Lo otro, que quieras vivir mejor que un profesor, pues, la verdad, no me parece un crimen. Ahora que se los has dicho a tus electores, que sean ellos quienes decidan con sus votos tu futuro en las próximas elecciones.

Aquí, en este café, tengo escritas dos cosas, que repito ahora:

Pobre pueblo, el que se cree moralmente superior a sus políticos.

Cuanta más gente conozco, mejor me caen los políticos.



jueves, 7 de septiembre de 2006

Entre Karl Marx y san Ignacio de Loyola

Hoy pensaba escribir sobre un libro que duele: “Miserias de la guerra”, la novela que le prohibió la censura a Pío Baroja en 1951 y que ha permanecido inedita hasta ahora. Pero, como duele, hay que leerla despacio, y aún voy por la página 103 de las 351 que tiene, y, además, soy incapaz de comentarla, así que me voy a limitar a transcribir algunas frases de estas primeras cien páginas. Esta será mi aportación a la campaña por la recuperación de la memoria. Para situaros añadiré que aún no he llegado al 18 de julio del 36.

p. 12: “Las sesiones del Congreso demostraban la desunión completa de los partidos y la lucha de las más bajas y vulgares ambiciones (…). No se vislumbraba, entre los perspicuos del país, ningún hombre capaz de gobernar y poner orden en tal confusión.”

p. 18: “La lucha en la calle de los falangistas con los rojos de verificaba ante una policía que no se enteraba de nada.”

p. 19. “Se ve que en procedimientos no se diferencian en nada revolucionarios y reaccionarios. Practican las mismas violencias, las mismas arbitrariedades, aunque hayan prometido no emplearlas.”

p. 23. “Yo he oído decir a un orador aparatoso español, Vázquez Mella, hace años en un banquete, que se había encontrado la diecisiete prueba matemática de la existencia de Dios.

p. 40. “Otro de los gritos que se oyó entre las mujeres era este slogan un poco raro:

- ¡Hijos sí, maridos no!

No se comprende qué ventaja podría tener eso para las mujeres. La ventaja sería para los hombres, sobre todo para los despreocupados.”

p. 44. “Toda la lucha de socialistas y fascistas se iba convirtiendo en un duelo de chulería o de apachismo. En España el obrero tiende con facilidad al chulo y el señorito también.”

p. 47. “Hay que ser muy torpe de cabeza para pensar que se puede hacer una modificación profunda de la sociedad, y convertir en poco espacio de tiempo la vida de todo el mundo en un paraíso. Es la misma utopía de los religionarios antiguos, el mismo anhelo la misma fe en las palabras.”

p. 51: “La diferencia de esta guerra con otras civiles también españolas, se encuentra en que en la actual, la cantidad de muertos ha subido de una manera extraordinaria, en lo demás esta no tiene ni originalidad ni grandes figuras.”

p. 53. “Hay muchos síntomas para pensar que España no ha sabido encontrar una fórmula buena para su vida. (…) ¿Es que se trata de un país ingobernable o de un país mal gobernado?

p. 54. “No hay políticos republicanos que valgan

p. 57. “Era la neurosis colectiva de un pueblo ignorante, mal alimentado, que se entregaba al histerismo e iba unas veces a rezar con fervor a una imagen de madera y otras veces quería quemarla.

p. 59: “La multitud es siempre brutal, sea de las ideas que sea. El hombre es cada vez más miserable. No mejorará nunca. Su brutalidad no se agota.”

p. 59. “En un pueblo histérico, débil y mal alimentado, y con una educación deficiente y clerical, todo es posible.”

p. 61. “Cuatro años después esa misma gente que quema conventos, según me escriben, va a las iglesias con fervor y hace cola en las calles para ver al Cristo de Medinaceli.

p. 71. “La República comenzó aquí con las clásicas pedanterías de los revolucionarios. Decretó la abolición de la pena de muerte, y luego ha resultado que no ha habido en España época en que se haya matado más gente.

p. 86. “Figúrese usted qué perspectiva. Entre Karl Marx y san Ignacio de Loyola.”

p. 90. “Comenzaba a manifestarse ese estado de que habla Hobbes: Bellum omnium contra omnes, y a revelarse el fondo de alegría y de ferocidad que hay en las capas inferiores del hombre.”

p. 92. “¡Desventurado país! Sus guerras civiles no le han dado la experiencia que debía tener.”


Pregunta filosófica: “Guíame tú que yo ya no veo”. Estas fueron las últimas palabras de un filósofo. ¿De cuál? ¿A quién iban dirigidas? ¿Qué ocurrió después?

lunes, 28 de septiembre de 2020

La felicidad es una canción de verano

Ya personarán ustedes mis ausencias de este café, pero hay veces en que lo que no puede ser, no puede ser. En todo caso, para compensarlas, aquí les traigo la página que firmé el sabado pasado en El Mundo

La felicidad es una canción de verano

           

Cuando defiendo ante los maestros que no hay sustituto tecnológico a los codos, no es raro que alguno me objete con firmeza que el único propósito noble de la educación es hacer felices a los niños. Ya no me sorprende el convencimiento dogmático con que me lo dicen y me limito a responder que es más sabio educar en el aprecio del sabor agridulce de la vida que en la aspiración edulcorada a una felicidad que, si se concibe como huida de la habitual inquietud acaba conduciéndonos a atajos aún más inquietantes (en estos tiempos la felicidad es accesible en las farmacias) y si se concibe como búsqueda, resulta que no se encuentra, sino que es algo que la memoria descubre como ya vivido. Por algún lugar he leído que Joaquín Calvo-Sotelo comenzó así su último artículo: “Nunca le perdonaré a la felicidad no haberme hecho saber que era feliz cuando lo era...” Es cierto que a veces nos encontramos conscientemente en el dulce estar estando de la satisfacción, pero lo sorprendente es que suele bastarnos muy poca cosa. Pienso en el final de una comedia de Aristófanes, La paz. Un campesino ve caer mansamente la lluvia desde su casa y siente que no hay nada mejor que este espectáculo. No puede ni podar, ni cavar la viña porque la tierra está empapada, así que llamará a sus vecinos. Su mujer tostará habichuelas y granos de trigo y cubrirá la mesa de higos secos. Unos traerán tordos y pinzones y otros, calostro y algún pedazo de liebre y todos disfrutarán mientras llueve, porque “estas horas son bellas” ya que “el cielo trabaja por nosotros y favorece nuestros campos.”

Creo entender a esos maestros imbuidos de pedagogía New Age. En nuestro tiempo se ha extendido la idea de que la felicidad es un derecho que alguien tiene el deber de garantizarnos, por lo que resulta cada vez más arduo defender la vida como la aventura de armarse del zurrón y la escopeta de caña y salir, como animaba Pla, a la caza de las melodías del mundo. Es habitual encontrarse con gente que repite inconscientemente lo que aquel monstruo hecho de retazos de esperanza le recriminaba a su creador, el doctor Frankenstein: “Si no soy feliz, ¿cómo voy a ser virtuoso?”

Los que tenemos una cierta edad aprendimos con Palito Ortega, mucho antes de la aparición del Prozac, que la felicidad es una canción de verano. Por eso asistimos perplejos a la creación del Viceministerio para la Suprema Felicidad Social en Venezuela en octubre del 2013, hecho que convirtió a Maduro en un personaje escapado de un cuento de Felisberto Hernández. Dadas las condiciones del país, la imaginación nos forzaba a pensar en aquel Ministerio de la Abundancia de Orwell, que tenía la misión de repartir cartillas de racionamiento. Orwell, por cierto, fue quien nos enseñó que la libertad y la felicidad circulan en direcciones opuestas. Los corifeos del chavismo alegaron que si Coca Cola puede anunciarse como una bebida que proporciona felicidad y McDonals da a uno de sus menús el nombre de Happy Meal, con más razón Maduro podía crear el Viceministerio para la Suprema felicidad Social.

            Pero Maduro no era original. En 1972 Jigme Singye Wangchuck, cuarto rey de Bután, se sacó de la chistera el concepto de Felicidad Nacional Bruta (FNB), intentando superar espiritualmente el materialista Producto Interior Bruto (PIB) de Occidente.

            En el 2005, Lord Layard of Highate, economista del ala aristocrática del laborismo, publicó Happiness: Lessons from a New Science. Dos años después, el Govern de la Generalitat de Cataluña quiso medir la felicidad de los catalanes. Finalmente, en el 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución conocida como Happiness: Towards a Holistic Definition of Development, que dio lugar a diferentes fórmulas matemáticas de la felicidad que andan por ahí como gallinas sin cabeza, pero haciendo perfectamente inteligible lo que Baudelaire le escribió a un conocido: “Dice usted que es un hombre feliz. Me da pena, señor, por ser tan fácilmente feliz.”

Si algo nos ha demostrado la búsqueda de la fórmula matemática de la felicidad es que para su resolución exacta ayuda mucho ser tonto y tener trabajo. Para que la felicidad colectiva quepa en una fórmula, la inteligencia individual estorba.

            Me produce un gran desasosiego la posibilidad de un gobierno empeñado en hacerme feliz, porque eso sólo es posible estabulando las almas y nivelando aspiraciones para que sea fácilmente llevadero esto de ser un hombre. Así que estoy dispuesto a defender mi infelicidad a cualquier coste, porque es lo más mío, como aquel buitre Pensamiento que atormentaba a Unamuno.

A los gobernantes que planifican la estabulación emocional les diría lo que aquella buena señora le contestó con firmeza a su hijo, Presidente de Argentina, cuando le preguntó qué podía hacer por ella: “Con que no me jodas, ya basta.” Pero no estoy seguro de cuál sería el resultado de un referéndum que nos animara a elegir entre una estabulación satisfecha, como una sinecura, y una vida libre, pero a la intemperie.

Maeztu creía que “el primero de los deberes de todo hombre que se dirige al pueblo para prometerle una sociedad mejor, es el de prevenirle que tampoco será feliz en ella.” ¿Qué futuro tendría un político así entre nosotros?

La finitud humana no tiene cura y quien pretenda sanarla con medios políticos, pretende curar nuestra humanidad. Una felicidad que ignore la finitud no deja de ser una siesta de la razón. Si el hombre hubiera nacido preprogramado para ser feliz, no hubiera nacido programado para la muerte. Quizás no haya otra manera de acercarse a la felicidad posible que la de una cierta compasión con nuestra finitud y con la belleza que florece tenaz y efímera entre las cosas que la muerte ha tocado, acompañada de la reivindicación de cuanto nos ayuda provisionalmente a remontar el curso del tiempo, como la fidelidad a la palabra dada y el perdón. Aquello que no lleva la huella de la muerte puede ser bonito, pero dudo que pueda ser cabalmente bello. Con razón, a medida que nos vamos acercando al encuentro con la muerte, le exigimos menos a la felicidad a la hora de abrirle de par en par la puerta de casa.

Somos mortales y no estamos especialmente bien diseñados para resistir las inclemencias de la vida, pero precisamente por eso estamos abiertos, al mismo tiempo, a la seducción de lo efímero y de lo eterno.

Freud nos animaba a perseguir lo segundo en la escala de los bienes. Si, a su parecer, la salud, la educación y el buen gobierno eran cosas imposibles, deberíamos ensayar la convivencia entre lo que somos y lo que razonablemente podemos llegar a ser. ¿Pero es acaso posible negarle al hombre la imaginación de lo irrealizable en su añoranza de lo absoluto? ¿No forma este empeño parte esencial de su destino?

Si se es feliz cuando no se sienten vacíos en el alma, admitamos que tenemos un alma llena de agujeros, un alma de Gruyère.

¿Se puede ser feliz si carecemos de los bienes que son fuentes inevitables de dolor? Es decir, ¿se pude ser feliz si carecemos de bienes caducables como la belleza, la salud, el bienestar, la buena compañía, la buena reputación y cosas semejantes? ¿Quién está dispuesto a renunciar a todo esto? ¿Y se puede ser feliz intentando proteger su caducidad de la erosión del tiempo?

Algunos se han empeñado en confeccionar listas de lo imprescindible para ser feliz. Valoran una larga vida, un claro entendimiento, ciencia, hermosura, salud, robustez, bienes de la fortuna, tranquilidad de espíritu, una conciencia limpia de culpa... Es decir, un conjunto de cualidades imposibles de encontrar en un solo hombre.

Termino con lo que escribió proféticamente Aldous Huxley en el prólogo de 1946 para Un mundo feliz: “Los más importantes Proyectos Manhattan del futuro serán vastas encuestas patrocinadas por los gobiernos sobre lo que los políticos y los científicos que intervendrán en ellas llamarán el problema de la felicidad; en otras palabras, el problema de lograr que la gente ame su servidumbre.” Es decir, su estabulación emocional.

viernes, 25 de mayo de 2007

Casa tomada

Hoy le cedo mi blog a Fernando Savater. Este es el artículo que no le publicó "El País", por las razones que sean, que valorar intenciones siempre es arriesgado. Independientemente de mi acuerdo o desacuerdo con su contenido, me parece que enfoca directamente problemas de una decisiva importancia sobre los cuales nadie puede ahorrarnos el esfuerzo de construirnos un criterio propio.

Como no soy jurista -y cada vez entiendo menos el guirigay de quienes lo son-, no puedo decir nada relevante sobre la sentencia del Tribunal Supremo que parte salomónicamente por la mitad a ANV, éstos sí, aquéllos no, pasemisí, pasemisá. Lo único claro es que el brazo político de ETA (que adopta nombres distintos pero practica siempre la misma obediencia) va a estar ampliamente presente en las elecciones y luego en las instituciones vascas, salvo una poco probable ilegalización penal en el último momento. Y también resulta indudable que la Ley de Partidos habría autorizado otras salidas legales para impedir real y totalmente esa presencia. ¿Que no había plazo para una impugnación de ANV? Si usted lo dice, le creeré, pero resulta raro que se nos haya echado el tiempo encima cuando la estrategia de ETA se conoce desde hace meses: primero un partido en clara continuidad con Batasuna como señuelo, luego reactivar la cáscara vacía de otro partido 'dormido' en la legalidad y dotarlo milagrosamente de militantes, medios, etcétera, de modo que permita el avance travestido de los de siempre. 'Larvatus prodeo', que diría Descartes. ¿Que ANV rechaza desde 1930 el recurso a la violencia? Parece que a estas alturas y mediando un reciente atentado con víctimas habría que exigir un deslinde del terrorismo etarra más explícito a quienes tan a las claras provienen de él: si no le entendí mal, se lo oí decir al propio Fernández Bermejo en una entrevista con Iñaki Gabilondo en 'Cuatro'.

¿Ah, pero es que lo realmente infumable es la Ley de Partidos! Ahora se oye por todas partes: en el País Vasco lo dicen desde el consejero Azkarraga, ese espejo de juristas, hasta el rejuvenecido Alfonso Sastre, cuyas ideas políticas siempre han sido un poco peores que sus obras de teatro, háganse una idea. Pongo la radio y en la tertulia escucho a un mequetrefe que compara esa ley aprobada por amplia mayoría parlamentaria con las dictadas por Franco: es que prohíbe cosas y nuestro héroe es partidario caiga quien caiga (él no caerá, descuiden) del prohibido prohibir. Supongo que de genialidades como ésta le viene el descrédito a Mayo del 68.

Acudiendo a fuentes más serias, me deja perplejo leer en un editorial de 'El País' (7-5-07) que «es una ley excepcional y de muy problemática aplicación, en la medida en que es limitativa de derechos». Hombre, muchas leyes limitan derechos pero siempre los de quienes los utilizan para lesionar o impedir el ejercicio de los de otros. Como explica a continuación el propio editorial, es el caso de quienes impiden la libre competencia democrática apoyando la eliminación física o la intimidación permanente de sus adversarios políticos. La Ley de Partidos defiende el ejercicio de los derechos políticos de todos, menos de los que quieren simultanear política y crimen para ganar a dos bandas. ¿Y «excepcional»? ¿Por qué es excepcional, si no fue dictada por decreto del Ejecutivo sino aprobada en la sede legislativa adecuada? Claro que siempre contó con la oposición de los nacionalistas de toda laya y desde luego hoy mantener una ley que contraríe a los nacionalistas es algo realmente excepcional ¿Ha sido recurrida en el Tribunal de Estrasburgo! Bueno, no sabemos si prosperará el recurso, pero existe algún precedente orientativo. Por ejemplo, cuando se ilegalizó el Partido de la Prosperidad turco -al que pertenecía entonces el islamista Gül y que contaba con seis millones de votos- por apoyar la violencia separatista y atentar contra la laicidad de Estado, el Tribunal de Estrasburgo ratificó tal medida dictaminando que «la democracia representa un valor fundamental en el orden público europeo pero si se demuestra que los responsables de un partido político incitan a la violencia o mediante mecanismos ilegítimos buscan la destrucción de la propia democracia su disolución puede considerarse justificada» (citado por R. Navarro Valls, 'Las dos almas de Turquía', 'El Mundo', 3-5-07).

Puede ser que la culpa de todo la tenga, en última instancia, el obstruccionismo del PP a la buena voluntad pacificadora gubernamental. Es lo que parece dar a entender, entre otros miles, John Carlin en su artículo 'Es la hora de gobernar juntos' (El País, 6-5-07). Compara la oposición inicial de Ian Paisley a sentarse junto a Sinn Feinn, sus actuales socios de gobierno, con declaraciones semejantes de Mariano Rajoy o María San Gil respecto al reconocimiento de Batasuna. Entre otras diferencias que sería obvio señalar (los dos extremos irlandeses en colisión tenían mutuos lazos con grupos violentos, mientras que en España el brote de terrorismo antiterrorista no vino precisamente de los populares), omite Carlin que la intransigencia de Paisley no ha cesado porque sí, sino porque IRA ha entregado las armas y Sinn Feinn ha reconocido finalmente la policía y la magistratura norirlandesas. Puede que el feroz clérigo haya cambiado, pero sólo cuando también han cambiado las circunstancias, tras una suspensión del Parlamento autonómico y una renovada actitud de firmeza del siempre oportunista Blair. Muchas cosas pueden objetarse a la política del PP, sin duda, pero ahora que la valiosa y valerosa María San Gil se ha visto apartada momentáneamente de la política por enfermedad, conviene recordar en su honor y en el de su partido que cualquier concejal del PP en el País Vasco ha hecho más por la defensa de las libertades constitucionales de ustedes y mías que todos los intelectuales abajofirmantes que luchan contra la derechización del mundo desde sus cómodos negocios artísticos o académicos.

Aunque duela decirlo y dejando a un lado la pureza de las intenciones iniciales, ejem, lo indudable ya es que el Gobierno de Zapatero ha fracasado en toda regla en el supuesto 'proceso de paz'. Una ETA acorralada, políticamente cortocircuitada y que podía haber sido eliminada en año y medio de haber seguido la política conjunta PP-PSOE de finales del Ejecutivo anterior (según afirma la Policía francesa) se encuentra hoy revitalizada, rearmada y dispuesta a actuar en cualquier momento. Batasuna no ha cambiado ni un ápice sus planteamientos políticos, ha pasado de fuerza marginal y casi mendicante a interlocutor político privilegiado, además de volver como fuerza electoral y recuperar probablemente sus posiciones perdidas en muchos municipios claves para su financiación y reafirmación estratégica. Ha aumentado la presencia radical en los medios de comunicación vascos, sigue la coacción sobre los ciudadanos disidentes y desde luego la extorsión a empresarios y profesionales, contra la que por lo visto nada puede hacerse (¿se imaginan lo que sería saber que cientos de empresas, comercios, restaurantes, profesionales están pagando mensualmente cantidades importantes a Al-Qaida pero que nada puede intentarse penalmente contra ellos porque bastante sufren ya los pobrecillos?). De Juana Chaos se pasea tranquilo por el mundo y dentro de poco tendrá problemas de sobrepeso, por lo que habrá que mandarle a su domicilio para que haga régimen. Y para colmo todo el mundo asume como inevitable que ETA volverá matar. Digo yo que en cuanto acabemos de desvelar las patrañas y mentiras de la supuesta 'conspiración' del 11-M, habrá que empezar con las del 'proceso de paz'. Denunciar a quienes dijeron que no había negociaciones políticas (lean, lean los documentos incautados al 'comando Donosti'), a los que aseguraban sin enrojecer que Aznar hizo lo mismo, a los que sacaban la foto de las Azores cada vez que se les señalaba la de Patxi López con Otegi, a los que nos contaron las virtudes humanitarias y los efectos salvadores del tratamiento penal a De Juana, por no mencionar a quienes aseguraban que había 'indicios borrosos' de la voluntad de ETA de dejar próximamente las armas 'Cuatro' podría hacer otro buen reportaje, muy objetivo, sobre este tema y hasta le sugiero un título, más triste pero no menos verdadero que el del anterior: 'La victoria de los embusteros'.

Uno de los mejores cuentos de fantasmas que conozco es 'Casa tomada', de Julio Cortázar. En él, una pareja de hermanos mayores y solteros vive en la casa de sus antepasados. Poco a poco, deben ir cerrando habitaciones y bloqueando puertas de las estancias 'tomadas' por entidades que no se precisan pero se presienten hasta que finalmente tienen que abandonar su hogar invadido por el Mal. En el País Vasco, muchos de quienes hemos luchado contra el expansionismo del nacionalismo obligatorio estamos en la misma tesitura. ETA y adláteres ocupan las localidades pequeñas, luego las medianas, luego barrios de las grandes y espacios públicos comunes: nosotros vamos cerrando puertas y retrocediendo. Cada vez con menos apoyos y más críticas de quienes se impacientan por nuestras quejas. Los socialistas vascos por ejemplo nos tienen por 'miserables', cuando no por extremistas de derechas (con el PSE pasa lo que con la Ertzaintza, aunque peor: en sus filas hay gente decente y combativa, pero con los mandos actuales no hay manera). Y aún eso es preferible a los que nos muestran su 'solidaridad humana' por las amenazas que sufrimos, para acto seguido criticar la Ley de Partidos o recomendar el diálogo como solución de nuestros males. No, que quede claro: no queremos solidaridad 'humana' sino política. La 'humana' que se la guarden los simpáticos donde mejor les encaje

Y habrá que irse, claro. Ya no podemos hacer más. Ustedes, nuestros conciudadanos, tienen la palabra. Si refrendan electoralmente lo que hasta ahora se viene haciendo, sólo nos queda salir a la intemperie y buscar refugio donde sea. «Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada».

miércoles, 15 de junio de 2011

Imágenes del 15-J en Barcelona

El hermoso lema democrático del día: "Aturem el Parlament".






Me reafirmo en mi tesis: esta es una revuelta LOGSE.



Impagable advertencia a los compañeros: "No os meéis. Estamos durmiendo aquí".

Otra prueba documental de la Revuelta-LOGSE.


¿Y quién quiere estar con la Wikipedia hispana pudiendo consultar la Britannica?

Lo más divertido del asunto es que ya han comenzado las purgas. Ya comienzan a señalarse a los enemigos del pueblo que han actuado de manera contrarrevolucionaria delante de las cámaras de televisión. Por supuesto, o son policías infiltrados o colaboradores de la policia.

Les confieso que cuanta más gente conozco, mejor me caen los políticos.

domingo, 1 de abril de 2012

La violencia estructural

Ha llegado la hora fatal de los sociólogos de baratillo. Tras los hechos periféricos de la manifestación del jueves, la escandalera informativa y, ahora, los sociólogos.

Vamos por partes.

Me temo que voy a decepcionar a alguno de los clientes de este café, pero mi agente provocador y yo asistimos a la manifestación del pasado jueves. Les ahorraré los argumentos que me animaron a ir, pero se los puedo resumir con la expresión latina "in dubio, pro reo". Hicimos el recorrido siguiendo a pocos metros a los líderes de los sindicatos convocantes. Dicho sea de paso: yo creo que este país tiene un chollo con los sindicatos que tiene y que el juego tan de moda del tiro dialéctico al sindicalista le hace un flaquísimo favor a la democracia, pero este es otro tema. La manifestación, ¿qué quieren que les diga?, me pareció bastante sosa, por no decir aburrida. Eché en falta un poco de inspiración en las consignas (que por cierto, los manifestantes seguían con una tibieza evidente). Ya no se grita con gracia y eso desmoviliza mucho, lo cual es letal para cualquier manifa. Además los líderes sindicales, al menos los catalanes, no están para competir por un premio de retórica. ¿Es mucho pedir que digan tres frases sin colar un anacoluto? Fíjense ustedes cuál sería mi estado que hasta recordé con melancolía aquella manifestación contracultural del primero de mayo del 79 en que asistí pasmado, recién llegado de Pamplona, al espectáculo de unos manifestantes muy serios gritando por la calle Aragón "Juan Carlos, escucha, Sofía está en la ducha" y cosas de tono más procaz en las que se le advertía a "Juan Carlos, macho", de lo que Sofía, supuestamente, hacía con Camacho.

Y estando la marcha aburrida a uno se le va mirada del horizonte y se le pierde por cuestiones colaterales. Por eso podíamos ver arder algún contenedor en los cruces de las calles próximas. Era bastante fácil deducir quiénes eran los responsables y qué se proponían. Cuando la manifestación acabó, con la Internacional (yo ya no estoy en condiciones de cantar lo de "famélica legión") y El cant dels Segadors, intentamos alcanzar la Plaza de Cataluña para tomar el tren, pero nos lo impidió una nube de gas lacrimógeno, así que tuvimos que ir dando un rodeo hasta Arco de Triunfo, donde nos enteramos que el último tren ya había salido, así que la manifestación nos costó una pasta de taxi.

Uno que ha visto manifestaciones fuertes por Navarra, ve esto de Barcelona desde una cierta distancia. Y la verdad es que, sin minusvalorar su gravedad, no me parece que merezcan tanto aspaviento. Por supuesto, es condenable el gamberrismo ideológico, pero más que rasgarse las vestiduras delante de las cámaras, lo que hay que hacer es actuar con diligencia, inteligencia y discreción. Que para eso está la policía. La publicidad que se les está regalando a los vándalos es impagable. ¡Mira que se han dicho cosas terribles estos días! Incluso un periodista que personalmente tiene todo mi aprecio llegó a comparar los hechos del jueves con la Semana Trágica. Hombre... entre quemar containers y quemar conventos hay una diferencia notable. Los revolucionarios de hace un siglo querían, de verdad, hacer la revolución, estos muchachos sólo se hacen autopropaganda, a la cual contribuye mucho el escándalo de algunos políticos cuya ineficiencia ya no se puede ocultar más tiempo.

Pero lo más insufrible es que, como las desgracias nunca vienen solas, ahora parece haber llegado la hora de los sociólogos y como, por lo que se ve, la mayoría son muy buena gente, la mar de objetivos y con el corazón "más bien a la izquierda" (expresión que es una de las manifestaciones más cursis de la beatería moderna), después de decir que está muy mal quemar containers y asaltar tiendas, advierten de que no nos hemos de olvidar de "la violencia estructural", que es lo realmente preocupante y la raíz de todo el asunto.

Esto de la violencia estructural a mi me recuerda al "pecado estructural" de los teólogos de la liberación, que es un pecado con un pecador sin rostro. La cosa es paradójica, pero a los teólogos de la liberación la paradoja les resultaba útil para explicar que ellos estaban a favor de las víctimas del pecado estructural. Esto es lo mismo que nos vienen a decir los de la muchachada antisistema barcelonesa, con la diferencia que ahora son ellos los que se presentan como víctimas y, por lo tanto, de acuerdo con la lógica de la razón victimológica, como los cargados de razón. Los sociólogos que aparecen estos días por los medios de comunicación se presentan como los encargados de dar certificados de inocencia a las víctimas. Sí, nos vienen a decir, está mal lo que hacen, pero es que están desesperados. No miréis lo que hacen, mirad lo que padecenpor culpa de la violencia estructural.

Yo no tengo manera de saber lo que padecen, pero sospecho que la condición de víctima es una condición más desgraciada que honorable. Yo, al menos, no la quiero ni para mí ni para los míos. Lo noble, más bien, me parece que es no dejarse atrapar por la razón victimológica. Insisto: No sé cuánto padecen y no tengo por qué dudar de que muchos lo estén pasando muy mal,  pero sí sé, con completa seguridad, que el acto de quemar un container o de asaltar un comercio no es fruto de la violencia estructural, sino de una decisión libre (prefiero no considerar la alternativa de la enajenación mental). Lo hicieron porque quisieron. 

martes, 8 de octubre de 2019

Turbulencias

Pierdo con frecuencia el equilibrio. Mi caída más aparatosa fue la de la semana pasada en la estación de Sants. Me caí por las escaleras mecánicas. Acabé con una rodilla sangrando y el traje roto. Pero cumplí. Di mi conferecia en Madrid.

En marzo me caí en Puebla (México) cuando iba a dar una conferencia. Me caí como suelo caerme, a plomo. Di con la cabeza en el suelo, las gafas salieron rebotadas. La gente vino a socorrerme y querían que me viera un médico. Pero yo les dije que tenía una confertencia que dar. Cogí mis gafas y me dirigí a mi destino. Por la cara que pusieron al verme entrar en la sala de conferencias me imaginé que iba como un Ecce Homo. Pero cumplí. Eso sí, tuve que dar la conferencia sentado. Después me llevaron a la enfermería y me atendió en catalán una médico muy simpática de Vic.

En Madrid me caí un día de mucha lluvia sobre un charco tras resbalar en una alcantarilla.

Hoy he estado a punto de caer bajando del tren.

Lo que me pasa es que, de repente, el suelo no está donde debiera estar.

No me quejo. No me pienso quedar recluído sentado en el sofá frente a la televisión.

Hoy he conocido en Barcelona a un joven de 21 años que lee a Russell Kirk y eso ya ha dado sentido al día. Pero además he cenado con Carme Fenoll y hemos hablado de los ingenieros y la ingeniería del futuro. Es decir, no de cómo será la ingeniería del futuro, sino de cómo los ingenieros consiguen que nos imaginemos el futuro. Los ingenieron son los nuevos profetas. Si el hombre, como decía Ortega, es un ser futurizador, hoy no futurizamos con las imágenes de ideólogos, políticos o artistas, sino con las de los ingenieros.

Tres noticias:

El 14 de noviembre debatiré con Javier Gomá sobre la dignidad en el Círculo del Liceo.

Al dí siguiente, el 15, hablaré en el Club Tocqueville sobre el conservadurismo español en el siglo XX.

Hoy el amigo J.N. me ha enviado una caja con 6 botellas de Moët  & Chandon para celebrar nuestros 6 años de amistad.

Creo que merece la pena seguir cayéndose por esos mundos de Dios.

jueves, 6 de agosto de 2009

Loa apresurada de Jim Tedesco

Los Estados Unidos son un país muy raro. Está lleno de políticos estrambóticos y desmedidos empeñados en asuntos tan esotéricos como el de controlar cómo se gasta el gobierno cada céntimo de los impuestos de los contribuyentes. Ya se ve que son gente sin ideales, que sólo piensan en dinero. El último ejemplo de la excentricidad materialista del país nos lo ha proporcionado Jim Tedesco, un político republicano de Nueva York que se ha empeñado en que los ricos que van a la cárcel se paguen de su bolsillo una parte, al menos, de su estancia. El Estado de Nueva York se gasta 25.000 dólares por presidiario y año, sin hacer distingos entre un convicto llamado Madoff y un ratero anónimo. ¿Por qué -se pregunta Tedesco- el erario público tiene que contribuir al mantenimiento de un tipo que, como Madoff, ya le ha costado al contribuyente un riñón?"

Se han presentado propuestas similares a la de Tedesco en New Jersey y Georgia. Bien mirado, no deja de ser una intervención socialdemócrata: que contribuya más en el saldo de sus deudas sociales aquel que más tiene.

lunes, 23 de abril de 2007

Futesas sobre un aforismo

I

"Si te han de traicionar, al menos que sea con un beso".

II

Iba a escribir este aforismo en el post del domingo, pero finalmente me decidí por este otro: “La gente educada sólo se mata por la espalda”.

III

Y fue este otro el que mereció el siguiente comentario de Grifo: “Las escenas violentas, y la sangre, son cosa muy ordinaria (adiós a las pistolas y armas blancas). Lo más educado es el veneno (lo vengo yo diciendo...)”.

IV

Sabía una anécdota que podía darle la réplica a Grifo, pero no conseguía recordar ni los detalles ni el lugar en el que aparecía. Hasta que esta tarde, sin más ni más, he caído en la cuenta. Se encuentra en el "Viaje a España en 1679", de Madame d'Alnoy: “Una alta dama, teniendo quejas de su amante, le presentó un puñal y una taza de chocolate envenenado, dejándole escoger el género de muerte. El amante se bebió el chocolate y dijo: Hubiera estado mejor con un poco de azúcar, pues el veneno lo pone amargo.

V

Y, ya puestos, ¿cómo no rememorar la famosa anécdota entre Churchill y Lady Astor? Hay varias versiones de la misma. La más conocida cuenta que ambos políticos estaban invitados en el Castillo de Blenheim, donde había nacido Churchill y que en aquel momento era propiedad de su primo, el Duque de Malborough. Anduvieron permanente enzarzados en discusiones. En un momento acalorado Lady Astor le lanzó esta puya:

- Winston, si estuviera casada contigo, pondría veneno en tu café.

- Nancy, si estuviera casado contigo, me lo bebería – le contestó él.

VI

Sir Martin Gilbert, biógrafo de Churchill sostenía que los protagonistas de este cruce de palabras fueron Lady Astor y F.E. Smith; mientras que Christopher Sykes, biógrafo de Lady Astor tenía la anécdota por verídica. Hay quien no cree a ninguno, alegando que en el año 1900 apareció en “The Chicago Tribune” un chiste con este mismo diálogo.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Ser un gran hombre se ha puesto imposible

"Nadie es un gran hombre para su ayuda de cámara", decía Goethe. Quería decir que si ves a un gran hombre cada día en calzoncillos, acabas perdiéndole el respeto. Pero los ayudas de cámara antiguos solían ser gente discreta y se callaban lo que sabían sobre los calzoncillos de sus grandes hombres. En caso contrario nos habríamos quedado sin mitos y las calles de las ciudades estarían dedicadas a nombres de flores y a títulos de canciones. Pero ha ocurrido algo sorprendente y de cuya trascendencia me parece que aún no hemos tomado plena consciencia: Ahora los que ejercen de ayudas de cámara son los periodistas. Y estos, de discretos, nada. Viven de hacer desfilar ante nuestros ojos en las portadas de los periódicos y en las pantallas de las televisiones a los grandes hombres en paños menores.


El último en aparecer no ya en paños menores, sino con una mano delante y otra detrás, ha sido ni más ni menos que el senador John McCain, pillado jugando a poker durante el debate sobre cuántos misiles lanzamos sobre Siria.

Más información AQUÍ

Nietzsche se preguntaba de qué manera afecta el conocimiento histórico a la vida moderna y llegó a la conclusión de que cuando vemos muchas veces repetida la película de las cosas humanas (que ha sido la misma en cualquier tiempo) se acaba perdiendo interés por el cine épico e interesado sólo por la comedia (él dijo otra cosa, pero los que han leído la Segunda Intempestiva ya me entienden). Pero la comedia es el triunfo del sanchopancismo, esa actitud vital suya única expectativa es ver qué se puede sacar de la cocina pegándole un azote pícaro en las posaderas a la cocinera (la imagen es de Orwell).

Los políticos han sido siempre tal como los vemos ahora. El conocimiento de esta verdad elemental será nuestra mayor desgracia, así que, por favor, no se lo digan a nadie.

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...