miércoles, 3 de julio de 2019

Mundo, demonio y acelgas

I
Lo más sabroso del verano es la siesta. Aunque sólo fuera por ella, estaría justificada la existencia de la canícula. Esa deliciosa flojera que se apodera de uno y te descoyunta la conciencia, ese diluirse de uno mismo como un terrón de azucar en el agua de la nada, esa urgencia de cerrar los ojos y dejarse llevar... 

II
Leo en un periódico a una psicóloga que asegura que los gritos a los niños no sirven para nada. Yo pienso que depende...  Si los gritos se convierten en hábito, suelen fomentar la sordera selectiva de las criaturas y el cabreo creciente del vecindario. Pero un grito de vez en cuando... sirva o no sirva al niño, ¡qué a gusto deja al padre o a la madre! Los padres sensatamente imperfectos, gritan cuando gritan. Y punto. Y los hijos, si quieren llegar a ser adultos, tendrán que aprender a querer a sus progenitores aceptando sus imperfecciones o incluso a pesar de ellas.

III
Mando 6 líneas biográficas a La Isla de Siltolá para mi próximo libro de aforismos, El amparo de las sombras, continuación de Aforismos que nunca contaré a mis hijos. Pensando en Javier Sánchez Menéndez, recupero algo que escribí en enero del 2017: "Hay en el extremo norte de Siltolá un cabo sin nombre que merecería estar reservado a Chateaubriand. Sería suficiente con una humilde cruz de hierro medio herrumbrosa entre las rocas y esta inscripción a sus pies: "Un grand écrivain français a voulu reposer ici pour n'y entendre que le vent et la mer". Eso sí, el lugar ha de ser agreste y poblado de aves de paso, para que el visitante pueda sentarse a leer junto a la cruz: "Homme, la saison de ta migration n'est pas encore venue; attends que le vent de mort se lève, alors tu déploieras ton vol vers ces régions inconnues que ton coeur demande! Levez-vous vite, orages désirés, qui devez emporter René dans les espaces d'une autre vie!"

3 comentarios:

  1. Servidor de usted se hecha la siesta de una hora las cuatro estaciones del año, casi con pijama y orinal como preconizaba Don Camilo.

    ResponderEliminar
  2. la siesta es el opio de los jubilados! y en estío es la ensoñación hastiada que despierta en el infierno.
    La siesta es un invento abominable.
    EnRi

    ResponderEliminar

Sobre el arte de leer

Tengo abandonado el Café de Ocata, pero es que ando verdaderamente atareado. Acabo de llegar de Galicia y viajo hoy mismo para Madrid. No m...