domingo, 7 de julio de 2019

Obsolescencias



Se estropeó, sin más ni más, uno de los fuegos de la vitrocerámica.  Bucando técnicos, encontramos una empresa que cobraba 60€ por el desplazamiento. Pero si  la reparaban ellos, sólo cobraban la reparación. Vino el técnico, dijo  que no tenía arreglo y nos cobró 60€ más IVA, por el traslado.

Les ahorro la descripción de nuestras caras.
 
Pasaban los días y no nos decidíamos a comprar una vitrocerámica nueva.  Y con el paso del tiempo, nos fuimos acostumbrando a convivir con otro objeto inválido más. Es lo propio de la edad: hasta las prótesis cojean.

Y ayer, también sin más ni más, la vitrocerámica se puso a funcionar como si tal cosa. Nadie ha tocado nada. No hemos movido ni un cable. Ella solita se ha regenerado. 

Lunacharsky escribió una obra revolucionaria que se tituló "La rebelión de los objetos". Si yo supiera hacerlo, escribiría "La piedad de los objetos". La vitrocerámica ha querido agradecernos, sin duda, que no la considerásemos obsoleta y la tirásemos a un vertedero.

2 comentarios:

  1. Don Gregorio, escribe a dos manos, como aquel anuncio ochentero,de BIC naranja y BIC cristal. Con una, dibuja la caligrafía de La Rebelión de los objetos (que suena baudrillardiano), con otra escribe al dictado de Don Quijote Liberado (donde Quijote tilda de "quijotes", a sus oponentes dialécticos y revolucionarios).
    Las dos manos del discurso luriano, parece que dibujen en simetría, un paisaje donde la realidad estuviera en el espejo y en el espejo estuviera atrapada lo real.
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  2. Los técnicos saben perfectamente qué es la obsolescencia programada. A veces les basta con preguntar cuánto tiempo tiene el aparato. Por lo demás, poco puede hacer uno si un supuesto técnico le dice que no tiene arreglo y se embolsa 60 euros. El fraude está servido. A final, lo que vamos a sufrir es la venganza de los objetos, todos esos con los que hemos convertido el planeta en un gran vertedero.

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