lunes, 15 de julio de 2019

Tormenta de verano

I
Chaparrón de verano. El día amaneció con sus rutinas, sin amenazas, pero a medida que avanzaba la mañana iba tomando un cariz pendenciero, que, finalmente, estalló a primera hora de la tarde. La escandalera de estas tormentas es una de las peculiaridades del verano mediterráneo. No seríamos nosotros sin ellas. Con las primeras gotas, enormes, se eleva del suelo ese olor tan peculiar a tierra mojada que es como una exhalación de la vida recobrada y un reencuentro con todas las tormentas pasadas a lo largo de nuestra vida. Durante media hora estuvo lloviendo con consistencia y después volvió el verano y salí a pasear en compañía de Martha Argerich y Shostakovich: Concierto de piano número 1, el quinteto para piano y el concierto para dos pianos. Volvían a la playa los desalojados por la lluvia a encontrarse con un mar sucio, que acababa de recoger toda la basura que habían arrastrado hacia él las rieras y torrentes.

II
Estoy leyendo algunos libros sobre neuroeducación. A veces siento que me toman el pelo vilmente. Una cosa es descifrar lo que un neurólogo ve en sus máquinas, sin duda cada vez más avanzadas, y otra muy distinta intentar explicarme a mí cómo es mi vida, el mundo de la vida. Si lo que dice un científico, por famoso que sea, sobre el mundo de la vida, se contradice con mi experiencia cotidiana en el mundo de la vida, es decir si intuitivamente veo que lo que dice no cuadra con mi experiencia, me quedo con mi vida que es, creo yo, con lo que se queda también el científico cuando sale del laboratorio y se dedica a ser él, no su cerebro.

III
Vuelve mi nieto Bruno de pasar unos días en un camping. Me abraza y me dice: "¿Sabes, abuelo? A veces se echa en falta a las personas a las que pones histérico".

4 comentarios:

  1. Casualmente, estoy terminando "La invención de uno mismo" de Sarah-Jayne Blakemore.
    "Este "encanto seductor de la neurociencia" revela la probabilidad de que los pedagogos y los responsables políticos sufran una especial y acaso excesiva influencia al estudiar las intervenciones y prácticas educativas....Me temo que algunas ... no tienen ningún fundamento real."
    "Por desgracia, a diferencia de la medicina,... habitualmente la educación no necesita ninguna clase de prueba para productos nuevos."

    "Me preguntó ... ¿qué podemos decir a los padres sobre la elección de un centro de preescolar para sus hijos? ...Pues, basándonos en las neurociencias, nada de nada." (pág. 13. El mito de los tres primeros años. John T Bruer.) (Por cierto, cuánto sigue circulando aún este mito entre los maestros y el libro tiene ya 20 años)

    ¿Por qué científicos-investigadores "de bata", si se me permite la expresión, no entronizan la neurociencia en educación y hablan con gran prudencia de sus hallazgos llenando sus afirmaciones de quizá, no siempre, podría ser, o no, y constantemente recuerdan que se necesitan más datos, seguir investigando,...?
    Compárese con la rotundidad de algunos otros libros de gran tirada editorial.

    Y un último (buen) ejemplo " Cómo aprende el cerebro. Las claves para la educación" Sarah-Jayne Blakemore/Uta Frith
    M.L.S.E.

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    Respuestas
    1. Una cosa es la neurociencia y otra muy distinta, la neuropedagogía, o pedagogía neurótica. Cualquier intento de saltar de la constatación a través de una máquina de que una zona neuronal está activa al establecimiento de una relación causal entre esa actividad y un compoetamiento, me parece que debe tomarse con todas las precauciones del mundo, por dos razones fundamentales: porque el cerebro es una unidad funcional y porque el comportamiento no se deja explicar con reduccionismos.

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  2. si el cerebro es una unidad funcional...pues sí debería explicarse con reduccionismos. Pero no lo es. Lo que sí es... una multiplicidad disfuncional, la mayoría del tiempo. A mí el ceLebro me hace chispitas, como cuando en el microondas saltan con frenedí las palomitas.
    EnRi

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  3. ... por ejemplo, Ud escribe "compoetamiento"! es decir un comportamiento-poético.
    Y no es disfuncional y múltiple ese cerebro, cuando se comporta poėticamente?
    EnRi

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