Resulta que el resplandeciente Apolo era un poco más apocado que lo que nos contó Ovidio. Debe haber sido como una especie de Woody Allen del panteón helénico.
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Lo primero que hago cada día al levantarme es abrir la ventana a ver si corre un poco de aire. La cierro inmediatamente, porque no hay ni go...
Resulta que el resplandeciente Apolo era un poco más apocado que lo que nos contó Ovidio. Debe haber sido como una especie de Woody Allen del panteón helénico.
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