miércoles, 20 de julio de 2011

Se llamaba Flor

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- ¿Quién? ¿El criado?
- ¡Eso es lo que te digo que se llamaba Flor!
- ¡Ningún hombre se llama así!
- Pero éste era filipino.
- Entonces se llamaría Florencio.
- Yo sólo sé que se llamaba Flor, pero él no lo llamaba así, sino Filipino. "¡Filipino!", gritaba, y daba un golpe con el bastón en la mesa. A mí esas no me parecían maneras de tratar a una persona.
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