jueves, 21 de julio de 2016

El honor de Darwin

Karl Marx sentía una profunda admiración por Charles Darwin. Estaba convencido de que sus obras eran complementarias. La historia natural de Darwin no sería sino la traducción natural de la lucha de clases que él había encontrado en la historia. Para dejar constancia de sus sentimientos, en 1873 le envió un ejemplar dedicado de El Capital.

Darwin, que tenía un alto sentido de la cordialidad, le respondió inmediatamente con una nota de agradecimiento donde le decía que compartía su propósito de aumentar el conocimiento de la humanidad y, con él, la felicidad colectiva. Marx entendió que esta respuesta confirmaba su afinidad intelectual. Pero la realidad era otra: Darwin nunca leyó El capital. Ni tan siquiera llegó a despegar las hojas del ejemplar que le envió Marx.

Ocho años más tarde, Darwin recibió a Edward Aveling -que vivía con una hija de Marx- en su casa, Down House. Aveling le pidió su apoyo y autorización para publicar un texto divulgativo sobre la selección natural titulado The Students' Darwin.

Eveling, que era hijo de un pastor protestante, había perdido la fe leyendo El origen de las especies y acudía a Darwin con la actitud propia del nuevo converso, plenamente convencido de que se encontraría con un científico naturalista que compartiría cada una de sus suspicacias contra la religión. Por eso se sorprendió mucho en encontrar a su ídolo en compañía de un defensor del creacionismo, el Reverendo Brodie Innes, que además resultó ser su mejor amigo.

Eveling no sabía que los dos amigos no estaban de acuerdo en casi nada. Sin embargo, aunque ambos comprendían que, por lógica, uno de ellos tenía que estar equivocado, un profundo sentimiento de la amistad les aconsejaba anteponer el valor humano de su relación al valor científico de la verdad sobre el origen de las especies. A mí esta actitud me parece un perfecto ejemplo de evolución cultural. A Eveling no, y dejó bien claro su vehemente ateísmo.

Darwin le respondió que él prefería considerarse agnóstico antes que ateo. "Un agnóstico -le replicó Eveling- es un ateo que no quiere perder la respetabilidad, mientras que un ateo es un agnóstico agresivo".

Después de unos segundos de silencio, Darwin le preguntó: "¿Y por qué hay que ser agresivo?".

Unos días después, Eveling recibió una nota de Darwin en la que le decía: "Siempre he evitado escribir sobre la religión, dedicándome a la ciencia. Me predispone a evitar atacar directamente a la religión el deseo de evitar cualquier dolor a los miembros de mi familia. Siento rechazar su petición pero yo soy viejo y mis fuerzas son cada vez menores y revisar y corregir textos me fatiga mucho". Era una manera elegante de decirle que no compartía su actitud ni ante la ciencia, ni ante la vida.

Hay que añadir que no todos los clérigos anglicanos eran amigos de Darwin. Con ocasión de un debate sobre la teoría de la evolución se enfrentaron Thomas Huxley (el creador del término "agnosticismo", que representaba a los darwinianos) y el obispo de Oxford Sam Wilberforce (representando a los antidarwinianos). En el momento culminante de su polémica, el obispo le espetó a Huxley: "Desciende usted del mono por parte de su abuelo o de su abuela?" Huxley, airado, le contestó: "Más vale descender de un mono que de alguien que utiliza argumentos como los suyos".


A propósito de Darwin:


14 comentarios:

  1. "Según la teoría que se nos propone, La Ignorancia Absoluta es el artífice de todo ; de modo que el principio fundamental de todo el sistema podría enunciarse como: PARA HACER UNA HERMOSA Y PERFECTA MÁQUINA, NO ES NECESARIO SABER COMO HACERLA.Un examen pormenorizado deja claro que esta proposición expresa .. el contenido esencial de la teoría, y resume en unas pocas palabras todo lo que viene a decir el señor Darwin; el cual , por una extraña inversión del razonamiento, parece pensar que la Ignorancia Absoluta está perfectamente cualificada para ocupar el lugar de la Sabiduría Absoluta en el origen de todos los logros de la capacidad creadora..."

    Y añade Dennett : "MacKenzie - el autor del texto anterior - identifica lo que llama una "extraña inversión del razonamiento cotidiano" y no puede tener más razón. La revolución darwiniana es una inversión del razonamiento cotidiano en más de un sentido...Cuando invertimos la tradicional perspectiva, nos damos cuenta que la inteligencia surge de la "inteligencia", de que la vista fue creada por un "relojero ciego".."

    El silencio de "Deus sive Natura" aparece con respecto a la inteligencia de las criaturas no como un silencio "quod nos" , sino como un silencio "quod se".El Absurdo es eso, Indiferencia.

    Si la Historia del mundo hubiese sido otra y el equivalente a Darwin hubiese surgido en una sociedad donde, por ejemplo, las clases superiores fuesen budistas , los clérigos habrían sonreído ante estas conclusiones: para empezar porque el pueblo llano no tendría porque preocuparse al ascender- o descender -a estas consideraciones: ya está previsto el itinerario para los que emprendan el viaje.
    Pero la Historia fue como fue, es como es, y hemos ganado que las religiones tengan que respetar públicamente al ateo o al apóstata ; en el Atlántico Norte, por ahora. Y esto también es un progreso cultural de la civilización.

    Karl Mill



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  2. La teoría de la evolución se ha aceptado casi universalmente en Occidente por la contundencia de las pruebas a su favor, pero la mayoría de los evolucionistas creen que el hombre proviene “del mono” sólo en términos físicos y no acaba de aceptar una genealogía evolucionista también para las cosas del Espíritu, o del cerebro, como se dice ahora. Un amigo mío prehistoriador (católico) y evolucionista también en lo cultural me dijo que Jay Gould, el gran experto y divulgador del evolucionismo, pensaba que la llamada selección natural se detenía en lo físico y que la historia cultural del hombre tenía otros caminos. Parece ser que la causa de esto era su credo marxista, aunque se ve que a pesar de su ideología no compartía la opinión de Marx acerca de la contigüidad entre la evolución natural y la lucha de clases. Claro, esto tiene muy mala prensa porque suena a “darwinismo social”, un nombre mal puesto y que se refiere a la imposición de los más fuertes sobre los más débiles, que es lo que seguramente desagradaba a Gould y que en verdad no tiene nada que ver con el Darwinismo. Porque en realidad, la teoría del evolucionismo cultural sólo presupone que las sociedades no están dirigidas históricamente hacia ninguna meta y que la variedad cultural favorece la perpetuación de la especie al actuar los mecanismos selectivos (que, hay que insistir, son ciegos y nada tienen que ver con la fortaleza física) sobre una población diversificada, lo que aumenta sus posibilidades de supervivencia (eficacia reproductiva, creo que le llaman).

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    1. Querido don Enrique , en 1910 John Dewey se refirió a la teoría de la evolución como "el gran disolvente". ¿El gran disolvente de qué? : De la "Scala Naturae" tal como la concebían las teologías naturales de inspiración cristiana y asociados. Pero para un budista moderno, por ejemplo, no hay problema. El ateísmo público occidental es un subproducto de la religión occidental, o mejor de la teología natural occidental. La impiedad siempre es relativa. En Oriente se exploró otra vía, distinta a la nuestra o a lo que pasó en el mundo islámico.Paro aquí.

      El alcance científico y el filosófico del darwinismo todavía son objeto de discusiones. Yo citaba a Dennett porque me parece un buen ejemplo de alguien que ha comprendido muy bien aspectos claves de las repercusiones de esta"revolución", por ejemplo en el tema de las relaciones entre causas eficientes y finales.Por supuesto hay cosas de Dennett muy discutibles , sobre todo en el plano de las causas formales,por ejemplo cuando trata el problema de las unidades de selección. Y su apuesta metodológica por la "memética" me parece un error, un error menos grave surgido de un problema real ; la relación replicante/vehículo en la cultura humana, pero un error con consecuencias . Con mi pedantería habitual le puedo recomendar la obra de un teólogo cristiano , Connor Cunningham ,"La piadosa idea de Darwin" , luego lea a Dennett y dígame que le parece.

      Un jesuita me contó lo siguiente. Como ustedes saben en el concilio Vaticano II actuaron como peritos teólogos que una década antes habían sufrido severas amonestaciones del magisterio. Lo que se llamó la Nueva teología era un intento de liquidar el dualismo escolástico naturaleza/sobrenaturaleza sin caer en el "modernisno". Algunos de estos teólogos llegaron después a ser creados cardenales de la Iglesia, Lubac, Congar... Pero lo que dejó estupefacto a muchos fue la promoción de Karl Rahner , que pasó de ser amonestado severamente a perito conciliar. Este cambio sorprendió en su propia orden. En la Compañía se comentó entonces, que en Roma , muy arriba, habían impresionado sus artículos de finales de los cincuenta sobre el proceso de hominización. La historia me parece verosímil. El único teólogo postescolástico del que oí hablar bien a Gustavo Bueno, el filósofo materialista moderno que mejor conoce la tradición teológica cristiana, es precisamente Rahner . Y precisamente por esta cuestión. "Cuestiones cuodlibetales. Cuestión 5"

      Karl Mill

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    2. Don Karl: Tiene usted barra libre de por vida. Gracias por venir.

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    3. Gracias a usted por este rincón.

      Por cierto me ha impresionado lo de las visitas del blog, Rusia en segundo lugar.

      No sé por qué me he acordado de aquellas maestras de Llanes, en Asturias, que señalando el mapa decían, en tiempos de Franco: "Veis lo grande que es Rusia, y lo cerca que está. Pues no podrá contra España..."

      Karl Mill

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    4. A mi también me tiene perplejo lo de Rusia. La estadística completa muestra el número de páginas de este blog que han sido visitadas. Las provenientes de España son 4753; las de Rusia: 4263 y las del tercer país, Estados Unidos: 1172. ¿Estaré -estaremos- siendo espiados?

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    5. Añado: que han sido visitadas la última semana.

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    6. Querido don Karl, muchas gracias por sus consejos de lectura que trataré de seguir. Yo creo que tal vez haya en todo esto una mala definición de los términos de la discusión, en el sentido de que el evolucionismo no explica ni trata de explicar el origen de la vida ni el de la inteligencia, sino el mecanismo de su funcionamiento. Esto es, no se interesa por el relojero, sino por el reloj. Eso hace posible que mi amigo (que suele decir que si sólo leyese aquello con lo que está de acuerdo nunca habría salido de los Santos Evangelios) sea a la vez católico y evolucionista. Es verdad que esto, desde luego, resuelve sólo parcialmente el problema de la incompatibilidad entre ambas posturas, puesto que la dualidad Naturaleza/Sobrenaturaleza, no sólo está al principio, sino también al final y hasta en el camino. Quiero decir que el fondo verdaderamente ateo (y subrayo el “verdaderamente”, por oposición entre el ateísmo “verdadero” del “derivado” que usted oportunamente señala) del evolucionismo creo que está en su consideración del carácter no teleológico de la evolución, una evolución que no se dirige a ningún sitio y no es guiada por nadie. O sea, que niega la Providencia y hasta la Gracia, lo que, como se sabe, es pecado contra el Espíritu Santo, el único que difícilmente se perdona (si se persiste en él). Supongo que fue este “viaje a ninguna parte” lo que alertó a la Iglesia, siempre tan atenta y perspicaz frente a estas cuestiones fundamentales. Por eso creo que el Vaticano II hizo bien en renunciar a la defensa de la religión a partir de una discusión sobre los principios en la cual hasta el Darwinismo se mostraba esquivo. Las puerilidades sobre una supuesta demostración de un origen no divino del mundo que tanto obsesionan a Dawkins interesan también poco al evolucionismo “adaptacionista”, efectivamente y Dennet probablemente no se dejó asustar por poca cosa, como sí le sucedió al parecer a Gould. Como arqueólogos, mi amigo y yo estamos obligados a hacer interpretaciones que no sean teológicas, aunque luego seamos cristianos. ¿Cómo se supera esta contradicción? No lo sabemos y tal vez no nos importa tanto. El pobre Simmaco estaba convencido de que no se puede alcanzar un gran secreto a través de un solo camino. Aunque tal vez esto sea una temeridad en los tiempos que corren.

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  3. El "progreso" que de modo más inmediato trajo el darwinismo, no sé por qué hoy tiende a olvidarse, fue la eugenesia: campañas estatales masivas de esterilización forzosa de grupos de población consideradas inferiores, con el objetivo declarado de mejorar la raza.
    Se dio desde Estados Unidos hasta Suecia; no se dio, en cambio en este católico sur de Europa. Es curioso, que suela olvidarse esto al debatir la influencia del darwinismo ¿no?.
    Uno de los principales promotor de la eugenesia fue un gran científico, pariente de Darwin, cuyos trabajos le influyeron en su determinación de mejorar la raza; su hijo presidió una sociedad "eugénica": https://en.wikipedia.org/wiki/Francis_Galton

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    1. La eugenesia es una derivado del darwinismo -pero no darwinismo- y ni siquiera fue defendido por Darwin. Es verdad que él cuestionaba a los llamados "inferiores", pero por razones precisamente humanitarias, nunca justifico que un proyecto eugenesico fuese llevado a cabo. Dijo: “Despreciar intencionadamente a los débiles y desamparados, acaso pudiera resultar un bien contingente, pero los daños que resultarían son más ciertos y muy considerables. Debemos, pues, sobrellevar sin duda alguna los males que a la sociedad resulten de que los débiles vivan y propaguen su raza” (Darwin, Ch., El origen del hombre, EDAF, Madrid, 1980: 135).. La influencia real (revolucionaria) del darwinismo es en el campo de las ciencias biológicas, lo demás es disgresión o exegesis; y en el caso de la eugenesia, una justificación en boga al calor de un utilitarismo también tergiversado, en el siglo xix y principios del xx..
      Por ultimo, si usted es católico me entenderá, ya que Torquemada decía hacer lo que hacía en nombre de Dios y su hijo, y no por eso andamos culpando a Jesús..

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    2. La eugenesia es una derivado del darwinismo -pero no darwinismo- y ni siquiera fue defendido por Darwin. Es verdad que él cuestionaba a los llamados "inferiores", pero por razones precisamente humanitarias, nunca justifico que un proyecto eugenesico fuese llevado a cabo. Dijo: “Despreciar intencionadamente a los débiles y desamparados, acaso pudiera resultar un bien contingente, pero los daños que resultarían son más ciertos y muy considerables. Debemos, pues, sobrellevar sin duda alguna los males que a la sociedad resulten de que los débiles vivan y propaguen su raza” (Darwin, Ch., El origen del hombre, EDAF, Madrid, 1980: 135).. La influencia real (revolucionaria) del darwinismo es en el campo de las ciencias biológicas, lo demás es disgresión o exegesis; y en el caso de la eugenesia, una justificación en boga al calor de un utilitarismo también tergiversado, en el siglo xix y principios del xx..
      Por ultimo, si usted es católico me entenderá, ya que Torquemada decía hacer lo que hacía en nombre de Dios y su hijo, y no por eso andamos culpando a Jesús..

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  4. Un amigo mío, -escritor, por más señas- era un furibundo anticristiano (rebotado, me temo). Y digo "era" porque falleció. Su único hermano, profundamente religioso, le quería (y quiere) muchísimo.

    El caso es que en una ocasión mi amigo pidió a su hermano que hiciera de maestro de ceremonias en la presentación de uno de sus libros. El hermano comenzó la misma del siguiente modo: "Mi hermano y yo coincidimos en todo... menos en lo esencial".

    El corazón tiene razones que la razón no entiende, que decía aquel.

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  5. Es la primera vez que participo en este interesante blog, de cuya existencia he sabido gracias al amigo Enrique García Vargas. Quisiera simplemente dejar una breve nota que ya he comentado con él en privado y que tiene más bien relación con los primeros párrafos del texto principal.

    Respecto al asunto de Marx, no conocía el dato concreto sobre el regalo de El Capital al naturalista británico, y que éste nunca leyó. Sí sabía que Marx admiraba la figura de Darwin, como mucha gente de izquierdas de la segunda mitad del siglo XIX. Lo que no sabría decir a ciencia cierta es si Marx admiraba y defendía a Darwin porque verdaderamente leyó y entendió El Origen de las Especies, o porque esta obra fue muy atacada en el plano intelectual por los conservadores de la época. Digo esto porque la visión evolutiva que tiene Marx no es precisamente darwiniana, sino lamarckiana. Pero el apoyo a Darwin fue como una especie de "moda" entre liberales y gentes de izquierda en la época. Históricamente se sabe que muchos paseaban por las calles con un ejemplar de la obra de Darwin simplemente para fastidiar a los conservadores y a la gente religiosa, pero que muy pocos leían el libro. Por otro lado, cuando Marx murió, Engels dio un discurso ante su tumba en la que reivindicó la figura de su compañero en relación a la de Darwin. Venía a decir algo así como que, de la misma forma que Darwin descubrió la ley de la evolución de la naturaleza, Marx descubrió la ley de la evolución de la cultura y de la sociedad humana. Esta frase de Engels en cierto sentido supone alejarse de la obra de Darwin, porque el naturalista aplicó el criterio seleccionista también para explicar aspectos conductuales y culturales del hombre en otras obras suyas.

    Luis-Gethsemaní Pérez-Aguilar

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    1. Bien venido.
      Se ha hablado mucho de la relación de Marx y Darwin. Yo tampoco creo que el marxismo sea un darwinismo social. En todo caso lo que me interesaba resaltar era la personalidad de Darwin. No le gustaba polemizar, de ahí que fuese Huxley, a quien se conocía como "el bulldog de Darwin" quien defendía públicamente sus posiciones. Arrojó una bomba atómica sobre la cultura occidental... pero quería que explotase de manera delicada, sin hacer ruido y sin molestar mucho... lo cual era, obviamente, imposible.

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