miércoles, 30 de marzo de 2011

Uniformes y batas escolares

La Agència Catalana de Notícies sacó a la luz hace dos días unas declaraciones que la Consellera d'Ensenyament, Irene Rigau, hizo ya algún tiempo sobre la conveniencia de que los centros  escolares reflexionaran sobre la manera de vestir de los alumnos. La prensa, en general, las ha recogido como si fueran  una propuesta en firme y reciente e inmediatamente se han lanzado encima de ella todas las buenas gentes que defienden la libertad de vestir de los niños y recuerdan los uniformados tiempos franquistas. Que yo sepa, no tiene ninguna intención ni tan siquiera de recomendar el uso de uniformes, pero eso no importa. Lo relevante para muchos es que les ha dado oportunidad de salir a defender los principios de la sagrada expresión del niño y a poner de manifiesto lo progres que son. Puestas así las cosas, a mi me gustaría que la consellera contara  quién le pedía durante los debates de la LEC (Llei d'Educació de Catalunya) que introdujera por ley el uso de las batas en las escuelas públicas.

martes, 29 de marzo de 2011

Humus y teleología


Les diré para comenzar que yo a las plantas de mi huerto les pongo humus. Compro unos sacos de 50 litros (por alguna razón que se me escapa la unidad de medida del humus es el litro, no el kilo) en Can Colomer y lo mezclo con la tierra arcillosa, para que tengan mis hortalizas más sustancia nutritiva. Dicho esto, añado que estaba ayer por la tarde en el huerto, disfrutando de la placidez de una tarde de primavera deliciosa. La luz del sol declinante iluminaba en diagonal con unos tonos pasteles delicados y diáfanos a las plantas y las hojas recién brotadas parecían brillar con una luz propia. Mientras tanto, sentado en el borde  de un bancal, iba leyendo a Adela Cortina, que uno no abandona sus perversiones de la noche a la mañana. De repente me encuentro con esto: "La Edad de Oro del lenguaje moral es Grecia, y la modernidad supone la pérdida del humus teleológico y comunitario humano, la pérdida, por tanto, de una orientación moral y política para la acción". Miré a mis tomateras, que se encontraban tan felices absorbiendo teleológicamente la luz del sol y pensé que a Adela Cortina la había traicionado la metáfora agrícola, confundiendo la causa material con la final. Que el fin sea el humus tiene, desde luego, su miga, con la que el hispanoromano Higinio construyó una honda fábula que fascinó a Heidegger. Pero yo no quiero tomates metafísicos, aunque me pueda tentar la metafísica del tomate, lo que quiero son tomates olorosos, jugosos y efímeros que se me deshagan en la boca nada más hincarles el diente. Quiero tomates capaces de transformar el humus de la tierra en una fruta deliciosa gracias a su exposición al sol. Quiero tomateras que no olviden que teleológicamente han de darme tomates. Yo ya le devolveré al humus, cuando corresponda, toda la teología, pero no ahora (espero), porque la gracia y sustancia de la vida humana se encuentra en el mientras tanto. Y el telos del mientras tanto es, inevitablemente, la luz (aunque haya días nublados y noches oscuras para el alma).

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domingo, 27 de marzo de 2011

Tengo este café abandonado

Tiene razón mi hijo, tengo este café abandonado. No es que me haya cansado de este vicio virtual que anda entre el placer solitario y el solidario, es que la vida se me ha alborotado de mala manera. Mi casa sigue en obras. No se preocupen, me guardo mis lágrimas para mi. Pero sigue en obras y no veo yo que pueda aposentarme entre mis cosas y hábitos por ahora. Por otra parte tengo bastante trabajo, que he  de llevar adelante sin poder consultar mis libros. Y además está el huerto, que ya les dije que me había hecho hortelano. De hecho en cuanto tengo un ratico libre me escapo para el huerto y me siento a ver  cómo crecen los tomates. Obviamente no los veo crecer, porque los tomates, como las lechugas o los nietos, sólo crecen cuando no los miras (que por eso mismo intento no quitarle ojo a mi nieto), pero es consolador comprobar que hay cosas que siguen su curso normal, el de siempre, y que lo hacen a su ritmo propio.

Son las dos menos diez de la mañana y yo pensaba hablarles de mi veneración por los amantes feos que se aman sin vergüenza a plena luz, quizás con mayores premuras que el resto de amantes, pero eso sólo vuelve a poner de manifiesto que el amor de ciego, nada; no hay fuerza más clarividente. Pensaba hablarles de esto pero les he hablado de lo otro, que es una manera de pedir disculpas.

Hasta la próxima.

lunes, 21 de marzo de 2011

The energy question


Añado mucho más tarde (a las 13h): Las cosas serían diferentes si la radioactividad oliera mal o picara y anunciara su llegada desde lejos con truenos y relámpagos; si las nubes tóxicas tuviesen un color amenazante y las viéramos emerger por el horizonte. Comprendo perfectamente que el miedo a la radiactividad es distinto a cualquier otro. Para cuando descubres la presencia de la radioactividad ya estás contaminado. Por eso en la energía atómica la naturaleza está tan próxima. Creo que por primera vez he comprendido aquellas enigmáticas palabras de Heidegger: El Ge-Stell es el primer centelleo del Ereignis. En el aparente triunfo de la técnica sobre la naturaleza se descubren lo precario de las costuras de la técnica.

Es la guerra

 
Estaba pensando yo que en la guerra también hay lucha de clases cuando me he encontrado con este documento que habría dejado pasmado al mismísimo Gila. Los medios de comunicación nos permiten ver con claridad que no hay más moralidad que la que arde.

domingo, 20 de marzo de 2011

El Heliogàbal

Del número 158 al número 80 de la Calle Ramón y Cajal hay una travesía etnográfica de un altísimo interés cultural. Comienza en el establecimiento de bebidas Verema i Collita, que anuncia en el escaparate “Catalans a bon preu” y continúa con Il Piccolo de Gracia, el Centre de Tai Chi Taoísta, los dos locutorios de El Rincón Ecuatoriano, La Paladar del Son (que es un restaurante cubano), la Associació de Dansa Tribal de Barcelona, el Döner Pollo a l’Ast, una peluquería sin nombre y el Heliogàbal, que está cerrado, y que es a donde vengo con la intención de tomar unas notas para un artículo. En la peluquería anónima un joven que chapurrea un mal castellano me informa de que hasta las nueve no suelen abrir el  local. Son las siete de la tarde. Así que decido, ya que estoy allí, cortarme el pelo. Hay un argumento convincente para ello escrito en la entrada: “Corte de pelo, 5 euros”. Así conozco al paquistaní Arslan Talib que tiene 22 años y me cuenta que antes de venir a Barcelona, estuvo varios años trabajando de camarero en Dubai. “¿A qué edad saliste de Paquistán, entonces?”, le pregunto. “A los diecisiete”. “¿Y dónde aprendiste el oficio de peluquero?” “En ningún sitio. Viendo cómo se hace.” Compruebo que efectivamente tiene razón cuando me pasa la navaja por el cuello mientras me cuenta que me parezco mucho a su padre.

jueves, 17 de marzo de 2011

Japón II


El gobierno japonés ha evacuado a los residentes en un radio de 20 km de los reactores de Fukushima Daiichi, pero el gobierno de los Estados Unidos acaba de considerar que el peligro real  se extiende a  los 80km y ha decidido evacuar al personal del Departamento de Estado y del Pentágono, considerando  que los niveles de radiación "son extremadamente altos". Los americanos sospechan, además, que los técnicos japoneses están superados por la situación. Los planes descartados un día por desesperados son acogidos con esperanza el día siguiente. El embajador americano, John V. Roos, ha declarado que cree que Tokio "was still safe from radiation" y se ha referido también a “the deteriorating situation”. Considerando que son las palabras de un diplomático, dan más miedo que las apocalípticas del comisario europeo de energía. Un portavoz del gobierno japonés ha dicho que comprende las medidas dictadas por el gobierno americano, "porque no tienen que gestionar directamente la crisis." A mi modo de ver esto puede interpretarse de esta manera: ¿En el caso que Japón tenga que evacuar a veinte o treinta millones de personas, a dónde los lleva?
Sí, podemos estar asistiendo a la retransmisión en directo del Apocalipsis.


A las 16:00: Las noticias presentan un panorama optimista. Algunos medios aseguran que la radiación es mínima y poco preocupante. Ojalá estén en lo cierto.

A las 22:10: Leo que lo que ha evitado hasta ahora el desastre  (no llamemos, pues, apocalipsis)  no ha sido la tecnología de los japoneses, ni la seguridad de la central, sino el viento, que ha estado soplando hacia el mar. En cualquier caso las informaciones más alarmistas no las ha dado ninguna prensa amarilleante, sino el gobierno francés, la canciller alemana y el comisario europeo de energía)-

A las 7:05 del viernes: Leo en el New York Times: "The first readings from American data-collection flights over the stricken Fukushima Daiichi nuclear plant in northeastern Japan show that the worst contamination has not spread beyond the 19-mile range of highest concern established by Japanese authorities. But another day of frantic efforts to cool nuclear fuel in the stricken reactors and the plant's spent-fuel pools resulted in little or no progress, according to United States government officials."

martes, 15 de marzo de 2011

En Ocata ha desaparecido el sol

Estaba trabajando en casa y de repente ha oscurecido. Eran las 12 de la mañana, pero parecía de noche. Las farolas estaban encendidas y el cielo presentaba una extraña mezcla de colores: anaranjado, verde, gris. He salido a ver todo sorprendido. El mismo aire que respiraba parecía coloreado. Lo que más me ha llamado la atención no ha sido lo raro del fenómeno sino la gente que caminaba de aquí para allí como si  lo que nos estaba sucediendo fuese de lo más normal. He llamado a mi hija, que es la única que siempre me coge el teléfono y hemos estado hablando sobre si el fin del mundo tendría estas tonalidades. No hacía frío. No hacia calor. No hacia nada de nada. Los coches pasaban, las personas andaban, y  yo miraba boquiabierto el cielo que se nos había caído encima. Hasta que ha empezado a llover a cántaros y a los pocos minutos a comenzado a clarear.

Han robado a Voltaire

Coincidiendo con el terremoto de Japón, unos ladrones sin escrúpulos filosóficos han robado el busto de bronce de Voltaire, que se encontraba presidiendo la plaza del mercado de Ferney-Voltaire, ciudad que se honraba tanto de haber acogido como su vecino al filósofo que hasta lo añadió a nombre. Pero los ladrones no respetan nada. Se han llevado los ochenta kilos de la escultura y han dejado el pedestal descabezado, que ahora puede pasar como un monumento al alza vertiginosa del precio del bronce.  Si los malandrines ya han dado el salto de las catenarias ferroviarias al bronce de la memoria, es que las Luces dan menos de sí que la ley de la oferta y la demanda. Y uno, inevitablemente, piensa en Lisboa y en Pangloss, claro.

sábado, 12 de marzo de 2011

Japón

Sólo frente a la naturaleza adquieren pleno sentido las palabras de Schmitt: "Es soberano el que tiene poder para decretar el estado de excepción".

A J.P.Q.

Te respondo con palabras de Vladimir Jankélévitch: 
"La passion n'est-elle pas la cause positive, à la fois nécessaire et suffisante, de toutes nos enterprises?"

viernes, 11 de marzo de 2011

How to live

Vía

Yo le decía a Nemrod Carrasco que Sócrates estaba loco y él se reía como si me estuviera haciendo el graciosillo y él me regalase la caridad de su risa. Pero Sócrates estaba loco. Y la filosofía de Platón es la reflexión cuerda sobre la verdad del loco.

Economía sostenible

Efectivamente, pone "tres farolas". Vía Salmonetes

jueves, 10 de marzo de 2011

Venía yo con mi hijo y mi nuera de Mataró. Ya había entrado la noche. Detrás de una chica con falsas escandalosamente cortadas apoyada en una farola, junto a la carreta, mi hijo me ha señalado un cementerio de containers de basura. Lo he visto mil veces, pero nunca había pensado en su peculiaridad. Los containers de basura jubilados de las calles de Mataró van a esperar aquí la parsimoniosa herrumbre que los reintegre al curso natural -es decir, anónimo- de las cosas. "Es un basurero de basureros, un vertedero de vertederos", ha añadido. Me imagino que no para de crecer.

lunes, 7 de marzo de 2011

Le sérieux de l'intention

Me he hecho hortelano de la Señorita Pepis.

He alquilado un par de bancales en un invernadero de Teià y allá  me voy en cuanto puedo, a cavar, abonar, sembrar y plantar. A poco que el clima acompañe, voy a recolectar muchísimo más de lo que voy a  necesitar, así que si ustedes lo quieren, puedo enviarles hortalizas frescas por correo. Como mi hermano no me ve, que él sí que es un agricultor merecedor de este nombre, yo me puedo permitir el lujo de considerarme hortelano... aunque sea un poco de mentirijillas... a lo Señorita Pepis. Ya les iré contando a ustedes como me va va evolucionando la cosa ésta de la cultura agraria.

Hoy hacia un día espléndido para coger la azada y ejercer un rato de destripaterrones, pero en lugar de echarme esta herramienta al hombro, me he metido Le sérieux de l'intention de Jankélévitch en el bolsillo y me he ido a leer a la Plaza de Ocata, a dedicar la mañana a la cultura animi.

Andaba yo por un pasaje en el que Jankélévitch intenta argumentar que sólo se puede ser inocente cuando no se tiene ninguna pretensión de serlo, de la misma manera que no se puede ser inteligente e irlo proclamando  y lo mismo puede decirse de la modestia, la ironía y de todas esas cualidades frágiles "qui n'existent que dans la nescience d'elles-mêmes," cuando me ha llegado completamente diáfano lo que una madre de poco más de veinte años le decía a otra en una mesa contigua a la mía: "Yo no sabía que a un hijo se lo puede querer tanto. Se lo quiere tanto que hasta duele".

He cerrado el libro y me he ido a hacer la compra.

sábado, 5 de marzo de 2011

Carnaval

Como Glauka me ha enviado esta foto esta mañana con una advertencia que sonaba a chantaje, me apresuro a publicarla motu proprio. Nadie es perfecto. Y menos en carnaval.

viernes, 4 de marzo de 2011

Métodos suaves

Después de que la Consellera d'Ensenyament pusiese públicamente en cuestión "los métodos suaves" de aprendizaje, los partidarios de los métodos suaves de aprendizaje han salido en tromba a preguntar qué es eso. No hay duda de que no lo saben. Ni entienden esta expresión ni entienden el término "excelencia". Sin embargo la sociedad catalana los ha entendido perfectamente. Tengo la sensación de que la antigua vanguardia lleva mucho tiempo ejerciendo de furgón de cola sin saberlo. Todo para el pueblo, pero contra el pueblo.

jueves, 3 de marzo de 2011

Belchite








Llegué a Belchite a primera hora de la tarde, proveniente de Cariñena, llevando en el maletero dos cajas de vino y diversos quesos. Poco después de aparcar comenzó a lloviznar. Soplaba un viento extraño que parecía circular a su antojo por entre las ruinas y desde alguna casa medio derruida dos perros no paraban de ladrar. El pueblo se está desmoronando sobre sus propia triste historia. Quizás tiene que ser así y haya que olvidar la historia para tener presente. Paseé en solitario por sus calles sin poder desprenderme de una sensación de irrealidad. Belchite parecía un decorado abandonado. O quizás es que oculta su tragedia a los ojos del turista apresurado. Aquí murió un hermano de mi padre y aquí luchó mi suegro. Mi padre reconoció a su hermano por las botas, que sobresalían de la nieve. Observar la tragedia es como observar el deseo. Hay demasiada distancia en los ojos del observador para comprender nada. Me encuentro con alguna pintada antifascista. Mal lugar éste para andarse con proclamas. En una guerra civil no hay patriotas, decía el viejo Platón de Las Leyes. Pero hay algunos más derrotados que otros, de la misma manera que algunos son más vencedores que otros. Lloviznea con más fuerza y el viento se ha hecho más frío. Oigo el motor de un coche en la lejanía. Aquí, me digo, no pinto nada y vuelvo sobre mis pasos con una cierta mala conciencia. El cielo se ha encapotado y unas nubes cargadas de amenazas se ciernen sobre el pueblo. Coloco mi abrigo  de manera que pueda proteger un poco las dos cajas de vino de los embates del viaje y pongo el coche en marcha. Enciendo la calefacción. Tenía intención de ver también los restos del campo de concentración que guardó a los republicanos que levantaron el pueblo nuevo de Belchite, pero ya no tengo ganas. Dejo atrás las ruinas del antiguo seminario, y mientras el Belchite viejo se empequeñece en el retrovisor enciendo la radio. La novedad  del noticiario es el olvido. Los muertos, inevitablemente, entierran a sus muertos.

Carmen Brufau, de nuevo