lunes, 29 de mayo de 2017

Del amor de los españoles a la justicia

Benito Jerónimo Feijoo, "Glorias de España", discurso 13 del tomo IV del Teatro Crítico Universal:

"Paulo Merula celebra el amor de los españoles a la justicia, la integridad y vigilancia de nuestros Magistrados en la administración de ella, sin respeto a aceptación de personas; añadiendo que, por la severa y cuidadosa aplicación de los Jueces, son muy raros o ningunos en España los latrocinios. Es cierto que no podemos gloriarnos hoy de la dicha de que haya pocos ladrones en España. Mas no por eso deberemos quejarnos de la omisión de los jueces, sino de nuestras culpas."

Un consejo


Cuando escuches a un gurú educativo internacional, de esos tan mediáticos, hablar de la escuela del futuro y despotricar de la escuela del pasado, pregúntate por las empresas de las que es accionista. Por supuesto, tienen derecho a ser accionistas de empresas que generan productos "educativos", pero es bueno saber dónde acaba la pedagogía y comienza la publicidad, ya que con frecuencia la diferencia entre una pedagogía viejuna y una pedagogía innovadora se reduce para ellos a la introducción de determinadas marcas registradas en las aulas. 

domingo, 28 de mayo de 2017

Bandits de grand chemin


Le mando a mi amiga B. la foto de La Vanguardia del sábado pasado en la que aparecemos Rolin y yo en la Central poco antes de la presentación. Este ha sido su comentario: "Vous avez un peu l'air tous les deux de bandits de grand chemin, mais il y a des bandits très sympathiques!"

El buen repúblico

Ya sé que no puedo aspirar -por falta de tiempo y de inteligencia- a la sabiduría. Las uvas están tan altas que debo conformarme con la aspiración a una docta ignorancia que me mantenga azuzada la curiosidad y me permita disfrutar de cuantos descubrimientos me van saliendo al paso,  que gracias a Dios no son pocos. Es lo que me ha ocurrido últimamente con Jerónimo Merola o Agustín de Rojas Villandrando (1572-1635). Del primero algo dije en la entrada anterior, del segundo diré ahora que fue soldado, corsario, pícaro, perseguido por la justicia, “negro” de eclesiásticos a los que escribía los sermones, aventurero, actor, dramaturgo y autor de un sorprendente libro de viajes, El viaje entretenido (1603), y de un libro de filosofía política, El buen repúblico (1611), que no carece de páginas interesantes. 


Agustín de Rojas es un digno representante del barroco hispano al que Emilio Cotarelo caracterizó de esta manera: “espíritu aventurero, ingenio agudo y perspicaz, ansia de saber y ver, impaciencia por gozar de la vida y paciencia inquebrantable para sobrellevar los infortunios”. Entre sus contemporáneos era conocido como “El caballero milagro”, porque nadie sabía muy bien cómo se ganaba la vida. ¡Quién pudiera merecer un epitafio así! En El viaje entretenido se describe de esta manera ante sus lectores: “yo fui cuatro años estudiante, fui paje, fui soldado, fui pícaro, estuve cautivo, tiré la jábega, anduve al remo, fui mercader, fui caballero, fui escribiente y vine a ser representante.”


Me ha interesado El buen repúblico, un singular manual de príncipes que fue prohibido por la Inquisición, me parece que con poco fundamento, por prestar demasiada atención a los astrólogos. Esta es la nota manuscrita que se encuentra en un ejemplar conservado en la Biblioteca Nacional:


“Inicua es la ley que a todos igual no es”, leemos en el texto. 

El libro lleva en cabecera, además de un escrito laudatorio de Quevedo, estos versos de Lope:


No puedo pasar de largo sin recoger las palabras que dedica Rojas a la educación, cuestión que considera fundamental para garantizar el buen funcionamiento del Estado:

"Dicen los historiadores que de dos cosas los antiguos romanos tuvieron cuidado, y diligencia. La primera es no consentir que los sacerdotes fuesen distraídos ni deshonestos: porque decían que en los pueblos donde habitaban, los dioses estaban airados. La segunda, que los maestros que mostraban a leer y a escribir, y las otras ciencias no fuesen perdidos ni ignorantes: porque si el ciego guía al ciego, ambos caerán en el hoyo. Preguntaron a un filósofo tebano en qué se conocería si la república estaba perdida, o en víspera de perderse y respondió. Verse ha cuando los mozos son livianos y los maestros son viciosos. Y así dice un sabio, que no puede perecer la república, en la cual los pobres alcanzan justicia de los ricos, hay peso y medida en los mantenimientos y sobre todo hay maestros virtuosos y honestos, porque imposible es, que siendo el maestro disoluto; sea el discípulo recogido y casto, que sean moderados en sus palabras y muy resolutos en sus sentencias, de tal manera que a sus discípulos muestren a hablar poco y oír mucho, que sean en las escrituras divinas y humanas muy vistos, y leídos porque lo que dijeren de palabra los muestren en los libros."

Le cedo a Agustín de Rojas la palabra de despedida:

Tengo dichas tantas loas,
he compuesto tantos casos
de sucesos fabulosos,
ficciones, burlas, engaños,
alabanzas, vituperios,
enigmas y cuentos varios,
que ya no sé qué me diga

Jerónimo Merola y el deber moral de ser inteligente

Encuentro en un libro más que interesante, la República original sacada del cuerpo humano,  del médico de Balaguer  Jerónimo Merola una defensa indirecta del deber moral de ser inteligente que me apresuro a recoger en mis fichas. Dice así:

"Porque aunque es verdad que con ciencia y saber puede un hombre ser malo. Es también verdad que sin el saber y ciencia, no pude ser en ninguna manera bueno. Porque obrar bien sin tener conocimiento de la obra, y del subjecto della, no puede ser sino a caso, y semejantes obras no pueden ser de algún merecimiento: pues no proceden de voluntad determinada"



viernes, 26 de mayo de 2017

En la Feria del Libro

Esta mañana, dos momentos de la Feria del libro:


Un momento con Jordi Nadal


y un momento real

Sin embargo no he podido saludar a Javier Sánchez Menéndez, a pesar de que he navegado hasta la Isla de Siltolá.


Macarronini I

Tras dos días en Madrid, vuelvo a las rutinas, cada vez más queridas. Tras la cena, me alejo de la televisión, me siento en mi sofa y abro La hora de España, de Joaquín Navasal, Conde de Abárzuza. Me encuentro con esto:


"Con gran regocijo del público madrileño. a los pocos días de elegido don Amadeo, se representaba en los teatros de la Villa y Corte una pieza burlesca titulada "Macarronini I", en la que se hacía toda clase de alusiones al nuevo monarca".

Del amor de los españoles a la justicia

Benito Jerónimo Feijoo, "Glorias de España", discurso 13 del tomo IV del Teatro Crítico Universal : "Paulo Merula celebr...