martes, 6 de enero de 2026

El amor armado

Hasta ahora Trump está tratando a Maduro muchísimo mejor de lo que Maduro ha tratado a los detenidos a los que ha mantenido en sórdidas prisiones durante años sin ningún juez que dictase su prisión provisional o un abogado que los defendiese. Me ha emocionado Lorent Saleh cuando ha preguntado qué estaban dispuestos a hacer por los millones de exiliados venezolanos, por los millares de presos venezolanos, por los que ganaron las elecciones en Venezuela... los que protestan en Europa por la detención «del que bailaba salsa mientras la gente era masacrada en las calles».  ¿No debemos recordar que Maduro no reconoce el derecho internacional, como lo prueba su apoyo a la invasión rusa de Ucrania? Julio María Sanguinetti, expresidente de Uruguay sí ha recordado que Venezuela impugnó la Carta de derechos humanos interamericana, rechazó la Corte interamericana y la carta de la OEA, pero invoca los derechos que rechaza. Ante las dictaduras, concluye Sanguinetti, «no juega la no intervención». ¿Ya no nos acordamos del «amor armado» de José María Mendiluce y del «derecho a la injerencia»? No debiéramos perder de vista tampoco que lo que se juega en América es mucho más grande que Maduro. Es la presencia de China y de Irán en Nicaragua, es la presencia de China en Venezuela y en Perú (donde acaban de construir un puerto enorme para sus propios barcos), es la conciencia de que se está perdiendo la hegemonía en el continente.

lunes, 5 de enero de 2026

Un regalo de Reyes

https://x.com/danielguilop/status/2008251956029259971?s=20

Lo imposible es inmoral

A mediados de mes pasado el Partido comunista de Venezuela condenó públicamente la falta de libertades de la dictadura de Maduro. En Europa, o estamos a favor de Maduro, o decimos que sí, que era un tirano, pero...  Europa es la dialéctica del «pero...», o sea, de la confusión moral. Europa nos está diciendo que el derecho internacional protege a los tiranos, sean de Venezuela o de Irán, pero olvida a las víctimas, que es moral proteger a un gobernante cuyo triunfo electoral no reconoces. Si Europa está confundida es porque tiene más intereses comerciales internacionales que políticos y porque, a falta de poder quiere lucir una superioridad moral que, paradójicamente, le impide ver la realidad en los términos en que esa realidad se muestra: que son los de las dinámicas de poder. El mundo en el que vivimos no es un mundo de tribunales internacionales de justicia, sino de pugnas internacionales por la hegemonía científica, tecnológica, energética, financiera y militar. Pero... Europa parece dispuesta a defender la ley mientras renuncia a influir en la historia. Pero... ningún valor universalista sobrevive sin poderes particularistas que lo sostengan y lo hagan respetar. Hacer política es hacer real la parte del ideal posible en cada momento. En política, lo imposible es inmoral.

domingo, 4 de enero de 2026

El soberano

Ocurre con el derecho internacional lo que con la ley moral kantiana. Va bien en situaciones normales, pero cuando la realidad se pone brava, se aplica el sálvese quien pueda. Lo vimos en la crisis sanitaria de la COVID. De un día para otro dejó de tener aplicación el principio de que el hombre es un fin en sí mismo, no un medio. Recuerdo bien lo ocurrido porque escribí varios artículos mostrando que la moral kantiana había dejado de aplicarse sin discusión. La  fuerza mayor se convirtió en soberana, que es lo que ha sucedido en Venezuela. Los que creían que Carl Schmitt estaba superado se llevan las manos a la cabeza al comprobar que hoy, como ayer y como mañana, es soberano el que tiene capacidad para decretar el estado de excepción. En situaciones normales la soberana es de la ley y, por lo tanto, el consenso; pero en situaciones de crisis, la soberanía es de la fuerza que no necesita consensuar nada.  De ahí el triste papel del gobierno español, pidiéndole prudencia al soberano. El verano pasado conocí en El Escorial a Lorent Saleh, un activista venezolano fundador de la ONG Operación Libertad. En el 2017 fue premiado con el premio Sajarov del Parlamento Europeo. En el 2018 fue detenido ilegalmente y retenido ilegalmente en La Tumba, un sótano cinco pisos bajo tierra que es la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional. Las dimensiones de su celda eran de 2x3 metros, con un único color, el blanco. Sin luz natural ni aire libre, en contra de todo derecho, nacional e internacional. Recuerdo muy bien nuestro encuentro y su serenidad para alejar de sí el odio y acoger la esperanza. Ayer no podía dejar de pensar en él.



sábado, 3 de enero de 2026

El láser

Una nota a lo que comenté ayer sobre la guerra: hay que tener en cuenta el láser. Casi sin darnos cuenta, el láser ha dejado de ser un objeto sobre el que experimentar en los laboratorios y ha pasado a convertirse en uno de los pilares emergentes de la guerra del futuro. Ha sido probado con éxito en Israel, Estados Unidos, China y Ucrania. Me cuentan que su principal atractivo no es solo tecnológico, sino estratégico: un coste por disparo insignificante, una velocidad instantánea y la capacidad de neutralizar drones, cohetes y misiles antes reservada a sistemas extremadamente caros. Esa combinación anuncia una ruptura profunda en la defensa aérea y, más aún, en la lógica misma de la disuasión nuclear.

viernes, 2 de enero de 2026

Hacia una economía de guerra

Parece que los ucranianos están ganando la guerra de drones y no por casualidad. Están sabiendo combinar bien la ayuda tecnológica de Europa occidental y la capacidad para encontrar en la experiencia inmediata respuestas inmediatas. Los ucranianos no tienen más capacidad que los rusos para imaginar el futuro, pero están demostrando tener mucha más capacidad que ellos para entender el presente. Han puesto en marcha un ciclo de innovación tan eficiente que cualquier cosa que suceda en el frente es inmediatamente analizada como un reto en los laboratorios. Si los rusos van adelantados en una tecnología militar, los laboratorios ucranianos se ponen a encontrar contramedidas eficaces. Y las encuentran sin tener que lidiar con montañas de requisitos burocráticos. Aquí está lo relevante: no andan imaginando cuáles serán las competencias del futuro, sino hallando las respuestas urgentes para aquí y ahora. La programación a largo plazo es una quimera para ellos porque no saben de cuánto futuro disponen, aunque sepan que ese futuro se juega en el día a día: fabricando lo nuevo más rápidamente que el adversario. Aquí hay un mensaje importante para la UE... si es que lo quiere aceptar. En Ucrania no está solo en juego un modelo de hacer la guerra; está sobre todo en juego un modelo industrial. El futuro que nos espera es una economía de guerra.

El amor armado

Hasta ahora Trump está tratando a Maduro muchísimo mejor de lo que Maduro ha tratado a los detenidos a los que ha mantenido en sórdidas pris...