sábado, 26 de mayo de 2012

El anarquismo cristiano

Decía Nietzsche que el cristianismo es platonismo para el pueblo y apuntaba que su forma moderna era el socialismo. Bien sabe el espíritu incorrupto de don Federico el respeto que le tengo, pero me parece que al menos en España (y en algunos casos también en Rusia) su forma más popular es la de un anarquismo que rechaza todo cuanto por real se presente demasiado contaminado de pragmatismo, demasiado alejado, en suma del ideal. ¡Que la democracia no es perfecta, pues no nos representan! ¡Que las instituciones democráticas y los partidos políticos son humanos, demasiado humanos, pues defendemos el individualismo espontáneo e inocente, que si algo tiene de malo no es culpa suya, sino que se debe a la influencia recibida de las instituciones corruptas! En definitiva, se trata de no obedecer a nada que esté por debajo del ideal. De no reconocerle ninguna legitimidad al diablo. Es exactamente a esto a lo que Jacques de Guillebon y Falk van Gaver le han dado el nombre de anarquismo cristiano,  recuperando una idea que ya tiene su propia historia:

  • Vernard Eller, Christian Anarchy, Jesus' Primacy Over the Powers, Eedermans, Grand Rapids, 1987.
  • Jacques Ellul, Anarchie et Christianisme, Lyon, Atelier de Création Libertaire, 1988. 3e édition Paris: La Table Ronde, 2001.
  • George Tarleton, Birth of a Christian Anarchist, Pendragon Press, 1993.
  • Jacques de Guillebon y Falk van Gaver, L'anarchisme chrétien, L'Oeuvre, 2012.
El anarquismo cristiano es, entre otras cosas, esa pulsión antipolítica, que viene con el equipamento de serie de los hispanos, que nos hace caballeros de las causas imposibles, y per ello pluscuamperfectas.


Algo así como España entre dos finales de Copa


Las aficiones de dos equipos que compiten voluntariamente por una copa con el escudo de España bien visible se jactan de pitar el himno del país por cuya copa compiten, pero se alegran muchísimo de haberla ganado. De hecho, es como si las aficiones de dos equipos que juegan la final de la Copa de Europa pitasen el himno de la Champions. Digo esto pensando en los que cuentan que el Barça se ha traído otro trofeo internacional a sus vitrinas. Nada de esto es excepcional en España. Ya se sabe que es español el que no puede ser otra cosa. Lo que sí me parece digno de ser resaltado es que los madrileños han reaccionado a la pitada contra el himno de su patria o a los gritos antimadridistas de la afición barcelonista en la Cibeles con bastante más temple de lo que -sospecho- se habría reaccionado en Cataluña a una pitada castellana contra Els Segadors o una escandalera antibarcelonista en Canaletes.

viernes, 25 de mayo de 2012

Sexo y revolución en Coyoacán

La cosa estaba más o menos así. León Trotsky le tiraba los tejos a Cristina Kahlo a espaldas de Natalia Sedova, su mujer, cuya pasión era protegerlo. Pero Cristina se entendía con Diego Rivera y le dijo a Trotsky que ni hablar, situación que aprovechó Frida para liarse con "el viejo" a espaldas de su marido, un Diego convencido de que el día, no muy lejano, en el que triunfase la revolución trotskista, él sería el primer consejero del líder. Natalia Sedova no se enteró de nada gracias a que el bueno de Jean Van Keijenoort hizo lo posible y lo imposible por ocultar, durante los dos meses que duró la locura, los escarceos amorosos de un revolucionario que de repente había vuelto a la adolescencia y hacía de la imprudencia una confirmación de su romanticismo. Guillermo Kalho, el padre de Frida y Cristina veía algo raro en todo esto, pero no sabía interpretar los datos. Intuía que algo se desarrollaba en torno al ruso recién llegado a Coyoacán, pero él nunca se había interesado por la política y no tenía ni idea de quién era aquel hombre que tanto interés despertaba en sus hijas. Un día, para prevenirlos a todos, le dijo a Frida que quería hablar con Trostsky: "Quiero aconsejarle que no se meta en política. La política es siempre muy mala".

Cuando Frida volvió con su marido, cansada del pesado de Trotsky, éste se apresuró a escribirle una carta a su mujer en la que entre otras cosas le decía: "Te quiero tanto, Nata, ¡mi única, mi eterna, mi fiel, mi amor y mi víctima!".

jueves, 24 de mayo de 2012

Le estupidesca

Hubo un tiempo en que la prensa mereció el título de "canalla" (la "canallesca", ¿recuerdan?), que no estaba carente de cierta grandeza, al menos dramática, dados los tiempos que se vivían. Ahora, con las honrosas excepciones que ustedes quieran, da frecuentes motivos para merecer el de estúpida. O, al menos, eso es lo que me anima a pensar mi experiencia.

Recibo con cierta frecuencia invitaciones para escribir artículos o participar en debates o tertulias sobre los temas más variados. Si tengo una opinión mínimamente formada, es decir, si me veo capaz de argumentar mis posiciones sobre el tema en cuestión, suelo decir que sí. Si no es este el caso o si, simplemente, el tema me parece completamente carente de interés, actúo de la manera que me parece elemental, digo que no. Esto suele ser suficiente en la prensa y en la radio, pero en la tele son más suyos. En la tele simplemente no se creen que les puedas decir no. Se lo toman, según parece, como una afrenta o una muestra de orgullo. Como intento ser educado, suelo dar negativas educadas, pero eso no hace más que complicar todo el asunto, porque se las suelen tomar como escusas poco creíbles. 

Hoy la cosa ha sido especialmente estúpida. Me han llamado de un importante diario catalán solicitándome un artículo contra el ministro Wert, lo cual de por sí ya me ha parecido una falta de consideración. La periodista daba por supuesto que el ministro es un incompetente y deducía la conclusión elemental de que yo no podía más que estar de acuerdo con ella. Pero le he dicho que no. Y se ha tomado a broma mi negativa. "Mira -le he dicho-, no es un ministro que me despierte muchos entusiasmos, pero ello se debe a que tengo sobre él más prejuicios que datos y no estoy dispuesto a escribir un artículo, por muy de opinión que sea, basado en prejuicios". La periodista intentaba argumentarme que no importaba en absoluto que mis opiniones fueran prejuiciosas, sino que llevasen mi firma, que ella valoraba mucho. Y esto me ha parecido una falta de consideración todavía mayor.

Consejo de abuelo

Ayer me soltó mi nieto de improviso, en la hora más sincera del día, que es la de los postres, que me quería más que al helado que estaba devorando y eso es algo que nunca me dijeron mis hijos, por lo cual me reafirmo en este consejo filantrópico que les regalo a todos ustedes: Háganme caso, no tengan hijos, limítense a tener nietos.

miércoles, 23 de mayo de 2012

El movimiento se demuestra uyendo

El movimiento se demuestra, aora, uyendo, es decir, recazando, o sea, indignándose, porque oy es más noble la moralidad de la náusea que la del apetito. Las aches se declaran en uelga y uyen asta del abecedario, artitas de no tener voz. Pero no es que quieran tener voz, lo que quieren, que es muy distinto, es presentarse como víctimas porque carecen de voz. Si les diéramos un sonido, les haríamos la puñeta. Quien no se presenta en la plaza pública como víctima es un banquero.

Podría hablar de los indignados, pero hablaré de los franceses. Según una reciente encuesta, solamente el 48% de los electores de Hollande se sienten identificados con él o con su programa. El 49% lo han votado para castigar a Sarkozy. Pero hay más. Resulta, para acabarla de amolar, que el 44% de los votantes de Hollande creen que con él la situación económica empeorará..


martes, 22 de mayo de 2012

Voltaire, profeta

"Toute monnaie de papier retrouve un jour inexorablement sa valeur intrinsèque : rien".