jueves, 16 de marzo de 2017

¡Qué noche la de este día!

La Novena de Beethoven en el Palau de la Música, con Dudamel a la batuta. Emotiva, intensa, con pasajes que te ponían la piel de gallina y un final apoteósico. Me ha acompañado mi hijo Guillem. No olvidaremos facilmente esta noche. 

- Maestro, dice mi amiga B. que ningún director sabe sonreír como usted.


En el camerino del maestro.


Se me ha ocurrido llevarle un regalo de bodas.


- ¿Lo puedo abrir?
- ¡Claro, maestro, es suyo!

Y parece que le ha gustado.

El manuscrito de unas Goyescas de un compositor catalán hoy olvidado.


Tras Beethoven, mi hijo Guillem y yo nos hemos ido a cenar a la Brasserie Flo, que era a donde me llevaba Maria Aurèlia Capmany a comer ostras, pero esta es otra historia.

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