domingo, 13 de mayo de 2012

Más imágenes (III)


Ramón mercader, haciéndose el duro, en el hospital tras haber asesinado a Trotsky.

Por cierto: La doctora de la cárcel era comunista y comunistas eran también algunos presos que provocaron su enchironamiento para proteger a Mercader.  Él, a su vez, los protegió tanto, que a la salida de la cárcel, uno de estos presos montó, a escondidas de sus camaradas, un altarcito en un rincón de su casa, que una cortina discreta ocultaba a las miradas militantes. Entre vírgenes, cristos y velas, puso una foto de Ramón, ora pro nobis.

De la importancia de la errorología

Llevo años insistiendo en la importancia de la "errorología", es decir, del estudio de la lógica del error que subyace a la respu...