jueves, 12 de enero de 2012

Pequeño homenaje a Baltasar Álamos de Barrientos

No parece premeditado, pero el caso es que cada año me encuentro con un libro de Carl Schmitt o sobre Carl Schmitt entre los regalos de Reyes. El de este año es Que faire de Carl Schmitt?, de Jean-François Kervégan (Gallimard, 2011). Yo, que soy de los que piensan que la moderación no es, en absoluto, una virtud filosófica, encuentro en cada página de Schmitt una confirmación de mi tesis, lo cual no deja de ser reconfortante. Pero encuentro mucho más. Schmitt es un filósofo (lo es, y con todo mérito) que provoca una profunda intranquilidad. Nos empuja a aquel asombro (thaumazo) que, según Aristóteles estaba en el origen de toda vocación filosófica. Si el filósofo no puede, en tanto que filo-sofo, permitirse el lujo de  ser moderado es porque tiene el deber de ser un taumaturgo. Lo que en filosofía no es taumaturgia se reduce a beatería intelectual.

La primera sorpresa que me ha proporcionado este libro se encuentra en la página 23. Resulta que la afirmación tajante de que la política consiste, en su esencia, en la distinción entre amigos y enemigos, no es de Schmitt, sino de Baltasar Álamos de Barrientos, que la escribió de su puño y letra en su Tácito español ilustrado con aforismos, redactado en la cárcel en 1594 y publicado en Madrid en 1614 (hay edición del Centro de Estudios Constitucionales, 1987). Este descubrimiento se lo debe Kervégan a G. Maschke, que lo recoge en su Der Tod Carl Schmitts (Viena, Karolinger, 1987, p. 80, n. 137). Soy un deudo o deudor de tercera. Álamos de Barrientos es un representante de lo que dio en llamarse el "tacitismo español", que es un nombre muy maquiavélico (véanse los discursos del florentino) para lo que comúnmente se conoce como realismo político.


En fin, amigos, que nos moriremos sin habernos enterado de nada. O quizás vosotros tengáis más suerte. Es lo que os deseo.

Ayer, en Valencia

Magnífico día, el de ayer en Valencia. Creo que esta es una ciudad en la que podría vivir. Cordialidad y agotamiento, pero ese agotamie...