martes, 27 de noviembre de 2018

Pazengo di Lacise


Estoy vaporosamente feliz en mi cuarto, tras una copiosa comida, mirando perezosamente los lomos de los libros que sé que no voy a abrir. Por la ventana veo allá el mar, disponiéndose a despedir el sol. ¡Qué dulce sopor! Y de repente me llega una invitación para viajar a Pacengo di Lasize, en el Lago de Garda. Antes de contestar, miro el mapa y observo que la ciudad se encuentra cerca de Verona. Suspiro y exclamo: "¡Qué pruebas nos manda el Señor!"

Y contesto que sí.



2 comentarios:

  1. Resignación. Humilde y santa resignación.

    Si necesita una mano amiga (con equipaje prendido) para pasar este trago, no dude en contar conmigo. Para qué estamos los amigos sino para acompañar en estos trances.

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  2. Esta oferta duya, fiel reflejo del deber kantiano, me llega al alma.

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