miércoles, 12 de agosto de 2015

Una historia de involuntario humor soviético

"Un día le conté a un ruso uno de los cuentos leídos en el conmovedor libro de Amicis, Corazón, el titulado "De los Apeninos a los Andes", y el ruso, después de escuchar el relato, me preguntó:

- ¿Y para qué hizo tan largo viaje ese niño? ¡Para ver a su madre! ¿Tan sólo? -me objetó- No puede ser. Esa era la excusa. Seguramente era espía.

Vicente Reguengo, Quince años en Rusia.

Para B. M., que me sigue desde París.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Encuentro accidental con un ángel

Me ocurrió al bajar las escaleras de Siena Educación, en la calle José Abascal de Madrid. Acababa de grabar un podcast para Magisterio . Son...