miércoles, 25 de abril de 2012

Arte sin fronteras


Henri de Toulouse-Lautrec en la playa de Le Crotoy, Picardía, en 1898, fotografiado por su amigo el galerista Maurice Joyant. Posteriormente las imágenes fueron publicadas como postales. Lo cual nos vuelve a poner de manifiesto aquello de Xenius: lo que no es tradición, es plagio.


En 1961 Piero Manzoni enlató 30 gramos de sus propias heces en 90 latas de conserva que debían venderse de acuerdo con la cotización de su peso en oro. Pero en 1991 en Sotheby un ejemplar alcanzó los 67.000 dólares. Las malas lenguas (y no por ello han de dejar de ser certeras) cuentan que más de una lata ha explotado, con los efectos artísticos subsiguientes.

En fin, ya lo ven: mi vida es rara. Son las seis de la mañana y ando dándole vueltas a este asunto.

Ayer, en Valencia

Magnífico día, el de ayer en Valencia. Creo que esta es una ciudad en la que podría vivir. Cordialidad y agotamiento, pero ese agotamie...