Me imagino que ustedes también conocen ese gesto que automatiza la cordialidad de compromiso: alguien ha hecho (o, más bien, ha creído hacer) una gracia y te mira esperando tu complicidad humorística y, efectivamente, en la cara se te dispara una sonrisa que viene a decir que has captado el humor inteligente del pretendiente a gracioso. Pero cuando este se vuelve para seguir con sus cosas te quedas durante unos instantes con el rictus de conveniencia y durante unos instantes tu cara espera tu asentimiento para volver a su forma natural. ¿Podríamos hacer una antropología de los pequeños gestos y ver qué dicen de nosotros? Hay estudiosos que afirman que lo que comunicamos oralmente viene a ser un 10% de todo lo que comunicamos, por lo cual siempre estamos diciendo de nosotros mismos mucho más de lo que pensamos. Así que todos nos sentimos incomprendidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.